miércoles, 14 de febrero de 2018

Reseña: Mil veces hasta siempre, de John Green


Título: Mil veces hasta siempre
Autor: John Green
Número de páginas: 304
Editorial: Nube de Tinta (PRH)

Sinopsis:
Aza nunca tuvo intención de investigar el misterio del multimillonario fugitivo Russell Pickett. Pero hay una recompensa de cien mil dólares en juego y su mejor y más intrépida amiga, Daisy, no está dispuesta a dejarla escapar. Así, juntas, recorrerán la corta distancia y las enormes diferencias que les separan del hijo de Russell Pickett, Davis.
Aza lo está intentando. Trata de ser una buena hija, una buena amiga, una buena estudiante y, tal vez, incluso una buena detective, mientras vive en la espiral cada vez más estrecha de sus propios pensamientos.

Esta reseña me ha llevado un buen tiempo. Hay puntos muy destacables y otros para el olvido. Si jamás leyeron nada del autor, esta historia les resultará muy interesante. Pero, si son como yo y conocen sus obras anteriores, como Bajo la misma estrella, Ciudades de papel y Buscando a Alaska, verán que se repite cierta fórmula. Creo que es un sello distintivo del autor, pero lamentablemente llega a aburrir.
Tenemos a Aza, una adolescente que padece de TOC (trastorno obsesivo compulsivo), y trata de hacerle frente aunque no siempre lo logra. La descripción del personaje y sus diálogos internos me convencieron por completo. Hubo momentos en que me sentía ahogada, sumergida en la mente de Aza y sus pensamientos intrusivos, que pueden tenerla atada a una sola idea todo el día, varios días, aislándola de la realidad que la rodea. En ese punto, es genial como el autor te hace sentir en carne propia lo que vive la protagonista.
Aza es convencida por su mejor amiga, Daisy, para descubrir el paradero de Russell Pickett, un millonario fugitivo que Aza conoce porque compartió tiempo con su hijo Davis cuando eran niños. El objetivo es simple, tratar de encontrar a Russell para denunciarlo y ganar la recompensa de cien mil dólares, pero no será tan sencillo de lograr…
En realidad, el misterio del fugitivo señor Pickett queda de lado, porque la historia se centra en Aza y su relación con Davis, y acá es donde vuelve a parecer el tema de la “fórmula Green”. Abundan los momentos de reflexión filosófica, tanto que por momentos pensé que estaba leyendo alguno de los tantos momentos de Hazel y Gus en Bajo la misma estrella.
La verdad, bien parecía que los personajes eran adultos con varias décadas de vida a cuestas en vez de simples adolescentes. La manera en que a veces se expresaban me hacían pensar en mis amigos, que doblan en edad a los protagonistas de esta historia.
De más está decir que al llegar al tramo final del libro no me resultó nada sorprendente cómo se desarrolló todo. No me mordí las uñas esperando saber qué fue del padre de Davis (como dije antes, ese misterio pasó a un olvidado segundo plano) ni me emocioné hasta el alma mientras veía qué resultaba de la relación que llegan a establecer Aza y Davis.
Sinceramente, no podía dejar de encontrarle similitudes a las otras historias previas del autor y eso opacó mucho mi vivencia de la lectura. Una pena, porque es una lectura ligera y muy propia de esta época del año.
Tal vez quienes amen al autor disfruten de Mil veces hasta siempre como una obra característica del autor, yo la padecí bastante. Aza y su trastorno logran salvar la lectura, haciendo que uno quiera saber más sobre ella, pero no por eso el libro se vuelve inolvidable. Rescato la pluma de Green y reconozco que tiene frases preciosas, aunque resulten raras de leer en personajes tan jóvenes. Tiene párrafos realmente hermosos.


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Ustedes, ¿ya leyeron el libro? ¿Qué les pareció?
¡Espero sus comentarios!

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