martes, 2 de junio de 2015

Aire

Comenzó a danzar, siguiendo una melodía que sólo escuchaba en pensamientos. Se dejó llevar, curvando su cuerpo y flexionando cada porción que lo componía.
Aquí  y allá, quienes lo observaban se sorprendían y maravillaban. 
Podía jurar que incluso las hojas caídas de un viejo árbol habían abandonado el suelo para acompañarlo en su alegría.
Nada podía detenerlo. Nada podía opacar el momento.
No temía ser lo que era ni negaba su condición etérea.
Al fin y al cabo, era apenas una pequeña masa de aire. Sí, pequeña, pero con energía y música en el alma. Con eso le bastaba...




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Nos leemos pronto!

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