miércoles, 4 de febrero de 2015

De Sol y Luna

De sol y luna, te soñé una noche infinita. De estrellas y aurora, te anhelé como nunca. Y quiso la vida concederme el deseo de saber lo que se siente al tenerte entre mis brazos.
El tiempo entonces quedó sujeto a tus miradas y suspiros. El universo debió aprender a girar y contraerse en torno a la simple idea de tu existencia, mientras mis días y mis noches se contabilizan según tus sonrisas.
Olvidé lo que significa medir las estrofas de mi vida y no me importa si los versos riman o son blancos, sólo me interesa saborear el instante de sentirte contra mi pecho y escuchar los latidos de tu corazón como si fueran la melodía que me sustenta.
De pronto, todo lo que sabía, todo lo que creía conocer, se hizo polvo y renací en una nueva criatura dispuesta a cuidarte y protegerte sin atender a nada más, pensando sólo en amarte, porque el resto del mundo ya no vale.
Y en el camino, sin pretenderlo, perdí el don de la pluma y redescubrí el valor de las palabras. Yo, que me sentía capaz de decirlo todo por escrito, quedé sin voz y aprendí un nuevo idioma de silencios cargados de caricias, de arrullos y canciones de cuna.
Llegaste un mediodía y mi vida comenzó entonces. La historia empezó a narrarse con tu primer respiro. Un “era una vez” de mi cuento único y maravilloso, mi historia favorita sin lugar a dudas.   



[Para mi bebote hermoso. Hijo, qué grande, qué fuerte se siente llamarte así y saber que me reconocés como mamá. Qué título me regalaste!].

2 comentarios :

Monty Brox dijo...

Que bonito!!!! Estoy deseando sentir tus palabras en mi propia piel.

Dominó de letras dijo...

Sencillamente hermoso ♥