jueves, 25 de septiembre de 2014

Creación

Cerró los ojos y se dejó guiar por el ritmo del universo.
A su alrededor, el mundo cantaba una melodía de sueños y anhelos y aquel impulso lo motivaba como nunca antes.
La sincronización de sonidos impulsó una danza en sus manos.

Se descubrió absorto por completo, dibujando en el aire trazos sutiles y certeros.
Delineó la espalda con cuidado, dándole la curva que precisaba. Siguió camino y bosquejó el rostro, sabiendo que luego regresaría para afinar detalles.
Brazos y piernas nacieron de curvas también, pequeños, pero llenos de fuerza. La energía de las estrellas se escondería en su pecho y daría lugar a carreras y juegos, abrazos y risas.

Poco a poco, la forma original que alguna vez sólo había sido idea, ganó peso y forma reales. Se colmó de tendones y músculos, órganos y piel, destinados a cumplir sus funciones al tempus que el universo había motivado.
La suave frente derivó en una pequeña nariz y dio lugar a un semblante dulce, de mejillas regordetas. Sus ojos esconderían el secreto de otros mundos, hablarían de sueños cumplidos, de anhelos por alcanzar.
“Te aferrarás a la vida y la disfrutarás por completo”, murmuró al acariciarle las manos, minúsculas y delicadas, “tu sola existencia colmará de alegría a quienes te rodeen”.
Para coronar su obra, sutilmente movió sus dedos y diagramó un entramado interno complejo, pero  sutil,  conectado a un pequeño corazón. El ritmo del mundo se reproduciría en cada latido, palpitando en las venas sin cesar.
Lenta, muy lentamente, se acercó a su trabajo y contempló satisfecho cada línea y trazo dibujados. No pesaba ya el tiempo invertido, ni las angustias o miedos padecidos en el proceso.

Por última vez acarició aquel rostro que pronto se colmaría de vida y sonrió al escuchar el primer respiro de su creación.
Le dio libertad, entonces, y lo dejó en brazos de quienes harían las veces de hogar y refugio, de esos seres que reaccionarían al simple nombre de “Mamá” y “Papá”.



Regalito para Manu, un angelito esperado por sus papis, familia y amigos.
Inspirado en la canción Thank you for hearing me, de Sinead O'Connor.

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Nos leemos pronto!

1 comentario :

Laura Arena dijo...

Muy lindo relato ! Justo lo escribiste el día de mi cumple ! Es un regalo! Saludosssssss