lunes, 3 de febrero de 2014

Sin más alternativas...

Miró sus manos y recordó la facilidad con que podían amoldarse en torno a las de Camille. Era un gesto natural, casi instintivo. 
Acostumbraban a permanecer horas completas en silencio, comunicándose sólo con miradas y caricias. Pero aquella felicidad había quedado sepultada en el pasado y no podía revivirla.

Ya lo había intentado varias veces. Si la vida le mostraba a cada momento que el único resultado posible era el dolor para ambos, entonces nada podía hacer para enfrentar al destino y reclamar por su amor. Demasiadas heridas le había causado a Camille. Demasiadas veces había sangrado él mismo.

No le quedaba más alternativa que resignarse al adiós. Aunque en el camino, bien sabía, el corazón se le desgarraría y nunca más podría sonreír. No como lo hacía con aquella muchacha de cabellos castaños y ojos oscuros. En verdad, nadie volvería a encontrar al hombre que había sabido ser. 




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Nos leemos pronto!

1 comentario :

Athena Rodríguez dijo...

¡Qué cosa!

Gracias por compartir estos fragmentos tan intensos.

Besos y abrazos :*