martes, 28 de enero de 2014

Adictos a la Escritura: Escritura Sorpresa

El abrazo del bosque

Respiró despacio, observando la profundidad del bosque que la rodeaba.
No recordaba cómo había llegado a ese lugar. Sólo sabía que andar a esas horas sin compañía y sin saber qué rumbo tomar, era sinónimo de suicidio.
Contuvo el aliento, buscando algún indicio que le indicara qué rumbo tomar. El mutismo absoluto que imperaba entre los árboles le causaba calosfríos. Algo no iba bien. De ninguna manera. ¿Dónde quedaban los animales nocturnos? ¿Los pequeños roedores y los grandes carnívoros?
¿Qué podía guardar de natural un bosque cuya única expresión de vida eran los árboles que elevaban sus ramas torcidas hacia el cielo oscuro?

Dudando, giró sobre sí misma por milésima vez. Volvió a escrutar el espacio que la rodeaba y gimió. El eco raptó su voz y la reprodujo decenas de veces en distintos puntos y con diferentes tonos. Ahogó el pánico antes de que se convirtiera en grito y buscó alejarse de los árboles que se erguían cerca.
Podía sentir un aura oscura en torno a aquellos seres milenarios. Su instinto le decía que debía huir. Tantos cuerpos de raíces gruesas y anudadas, tantas manos con filosas garras en brazos deformes. Demasiada oscuridad reunida en poco espacio.
Hasta el viento parecía temer el susurrar entre sus hojas.

Intentó caminar hacia una zona que veía más iluminada. Con horror comprobó que el suelo cedía y la tierra alcanzaba a cubrirle las rodillas.
Un sonido tenue se elevó en el aire. Intentando no prestarle atención, buscó con la mirada algo con qué sostenerse y salir del pantano que parecía haber crecido bajo sus pies sin aviso.
Estiró el brazo izquierdo, con la esperanza de alcanzar la rama de un árbol cuyo tronco se contorneaba hacia donde ella se encontraba. Luego de varios intentos, logró su objetivo. Rodeó la rama con sus manos y se aferró con fuerza, tirando de ella para intentar salir del barro. Al borde de las lágrimas, comprobó que por mucho que se esmerara, no lograba sacar las piernas de la tierra.
Exhausta luego de varios minutos en aquella posición incómoda, abrió la mano y soltó la rama, rendida a la suerte que le tocaba encarar. Horrorizada, sintió que la rama cobraba vida y sostenía su brazo impidiéndole alejarse cuanto quería.

Comenzó a gritar mientras tironeaba y trataba de zafarse del agarre.
Giró el torso para empujar hacia atrás, desesperada y ya sin aliento. Algo atrapó su mano libre. No precisó levantar la mirada, la textura rugosa de aquellos finos dedos que la sostenían le era familiar desde hacía un buen rato.
Un nuevo grito nació en su garganta, con tanta fuerza, con tanto dolor, que creyó desgarrarse las cuerdas vocales en el proceso.
Una tercer mano de corteza áspera le rodeó el cuello, impidiéndole respirar.

La última lágrima rodó por su mejilla cuando una ráfaga de aire frío sacudió sus cabellos y los despeinó. Sintió la suavidad de las hojas acariciándole el cuello. La noche cubrió entonces su mirada y apagó el resto de humanidad que guardaba con un mínimo esfuerzo. 




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Nos leemos pronto!

16 comentarios :

Maga DeLin dijo...

Hola, Erze!!

Qué poético tu relato, me gustó mucho. Sin dudas todos debemos haber tenido esa sensación al caminar a la sombra de árboles grandes y antiguos...
Un despiste, nada más: creo que te faltó "en" en la frase "Un sonido tenue se elevó el aire".

Besos!!

taty dijo...

Coincido con Maga, la imagen de la muerte de tu protagonista, a pesar del terror que implica, la convierte en un asunto casi hermoso.

Saludos!

Ellora James dijo...

Buenas noches, gusto en conocerte :)

Tu relato me pareció estremecedor y poético, como dicen arriba. Está muy bien narrado, y es muy visual.

Un beso,

Ellora

José Antonio Castaño dijo...

Permíteme que me ponga de rodillas y aplauda efusivamente tu relato. Es absolutamente maravilloso, un diez para tí. Desde este preciso instante, poseo como propósito para este nuevo año 2014 que recién comienza, el poder escribir como tu algún día, aunque lo veo difícil. Enhorabuena.

Pao dijo...

Erzengel!!! un gusto volver a leerte. A los tiempos que vuelvo a leer los relatos de adictos y me alegro de haber leído justo este que interesante como haz usado esa imagen para crear un relato tan vívido y que con cada palabra que leí de tu texto en mi mente se formó toda la historia de una manera impactante te felicito y concuerdo con lo que dicen todos te ha salido un relato poetico...

Alejandro Vargas Sánchez dijo...

es un buen relato, está estupendamente escrito. quería hacerte una pregunta, publicas solo relatos tuyos en el blog o aceptas colaboraciones...? he colaborado ya en varios blogs, es algo que me gusta hacer, y además me promociona. bueno, espero respuesta, de todos modos aquí va mi URL, http://alejandrovargassanchez.blogspot.com por si quieres echarle un vistazo. saludos.

Meli ^^ dijo...

Hermoso, Erze!
Amo como escribís, es poesía pura, completamente estético!

un besote

Patricia K. Olivera dijo...

Hola!
Muy buen texto, muy descriptivo y bien narrado. Muy buen enfoque.

Saludos!!

Dora Ku dijo...

Erzengel: Tú relato es bastante escalofriante y sobrecogedor. Cumpliste con el tema que te tocó.
Con cariño: DK

Inna Franco dijo...

Que ingenua, por un segundo creí que los árboles la ayudarían... Muy bueno, felicitaciones :)

Cloe dijo...

Me ha encantado. Como siempre, un placer leerte. Saludos.

M.A Álvarez R. dijo...

Un relato inquietante y muy bien narrado, he visualizado cada escena con claridad. Me ha gustado mucho. Un saludo!!

osnolasaga dijo...

Aterrador pero,como he leído que opinan arriba, hermoso. Me ha resultado maravilloso leerlo y casi podía sentirme como ella en medio de ese bosque. ¡Enhorabuena! ¡Un beso!

Tania Yesivell dijo...

Bueno, lo intentó. Pobrecilla. Y para el gran final, una lágrima. Y no, nadie se compadece en último momento. Pobrecilla, ¿había dicho eso ya?

Lo único que vi un poco raro es que no recordara. Pero al parecer el bosque inspira eso...

Ana Pascual Pérez dijo...

Muy bien narrado, con elementos que hacen que el relato sea muy visual. Felicidades.

Catapzia dijo...

Un placer leerte como siempre, emulaste perfectamente la angustia que se siente al caminar por parajes como los que describes.
Aunque por un segundo pensé que el árbol la rescataría, fue un giro al giro que había esperado yo en mi cabeza jejejeje.

Cariños!
Catapzia