jueves, 24 de octubre de 2013

La Gema Imperial: Capítulo 2

“De sangre y odio despertará la Gema. De locura y anhelo, delirio puro hecho sueño. Y los protegidos darán al mundo un poco de luz para sobrevivir sin penas”.

Killan observaba a Erzengel en silencio. Llevaban caminando varios minutos y la muchacha todavía no explicaba el motivo de aquel paseo.
La noche caía sobre la ciudad y los gritos despertaban aquí y allá, dado que no había quien controlara las fuerzas brutales de los represores y rebeldes que luchaban entre sí sin atender a las víctimas inocentes que caían en el medio.

Killan conocía muy bien ese mundo, esa realidad teñida de sufrimiento y sangre, donde nadie contemplaba el dolor ajeno y la supervivencia era un objetivo individual que pocos lograban.
El supremo General en Jefe mantenía vivo al pueblo con lo mínimo, obligando a las masas a trabajar a sol y sombra, dejando a un lado las necesidades básicas de cualquier humano. Protegía y cuidaba, eso sí, a sus guardias opresores, aquellos que se encargaban de hacer cumplir las leyes máximas que desde hacía décadas dominaban el país.
Erzengel, por su lado, conocía muy bien los tiempos de cada grupo humano, había estudiado su comportamiento lo suficiente como para encontrar espacios huecos y saber por dónde ir sin ser vistos. No era bueno delatar sus intenciones. No aún. Faltaba que aparecieran los otros protegidos, que entrenaran y se dotaran de fuerza y poder. Solo entonces serían capaces de enfrentar a los demás Anois, de luchar contra el General y darle algo de luz al mundo en oscuras. Cuando la Gema Imperial despertara, el destino de la humanidad cambiaría para siempre.

―¿Piensas decirme a dónde vamos? ―Killan apenas susurró, confiando que Erze lo escucharía sin problemas. Había descubierto hacía varias semanas que la muchacha tenía un sentido del oído perfecto y ya no se molestaba en levantar la voz, porque fuera como fuera ella atendería a sus palabras.
―Te dije que te preciso para cumplir cierta tarea. Vamos en busca de otro compañero para la empresa ―replicó la joven sin voltear a mirarlo.

Killan no sabía explicar cómo era posible que ella hablara en murmullos y él fuera capaz de entender el mensaje incluso entre el griterío propio de esa hora, pero no cuestionaba aquella realidad, solo la daba por aceptada. Algo similar había sucedido con su recuperación acelerada y con ciertos silencios que planteaba Erzengel, silencios que lo obligaban a él, un muchacho que jamás había sido de mucho hablar, a comenzar charlas de horas y horas donde liberaba recuerdos de su niñez y anécdotas de su pasado reciente.
Erze lo escuchaba, atendía a sus comentarios y no cuestionaba nada. Con esa actitud despreocupada y no acusatoria, había sido capaz de abrirse paso en la compleja personalidad de Killan y entender su extraña forma de ser. Él se mostraba ajeno a todo, encerrado en su propio mundo de pensamientos y nostalgias, pero prestaba atención a lo que ocurría a su alrededor con abrumador detalle. Era un observador nato que sabía escuchar las intenciones escondidas tras las palabras, una criatura formada a base de sufrimiento y maltrato con el único fin de convertirse en un eximio asesino. Te escuchaba, te analizaba y encontraba la manera de darte muerte sin que nadie lo notara y sin rastros que pudieran inculparlo.
Erzengel conocía muy bien la vida de Killan. Lo había mantenido vigilado desde su nacimiento. Sabía que era un marcado, uno de los protegidos que ayudarían a su causa al crecer. Y aun conociendo cada detalle del muchacho, necesitaba escucharlo para comprender sus formas de actuar y encontrar el punto de rescate. Sin importar cuántos males hubiera cometido, Erze podía salvar a Killan si se abría paso y alcanzaba su punto de redención. Por eso no lo cuestionaba cuando él hablaba de las muchas muertes de las que era responsable ni lo contradecía cuando el muchacho planteaba la idea de destruir el mundo y acabar así con la miseria de la humanidad.
El Ángel de apariencia femenina sabía sobradamente que un humano podía guardar todo el mal del mundo en su pecho con la misma facilidad con que podía salvar a toda su especie en un brusco giro del destino. Ya lo había visto antes. Por eso había rescatado a Killan. Por eso ahora iba en busca de Rael, el otro marcado que debía custodiar.

―¿Él es como yo? ―cuestionó Killan.
―No sé a qué te refieres ― Erze volteó hacia el muchacho y le regaló una sonrisa. Sabía que él no le respondería el gesto -jamás lo hacía-, pero no podía guardarse la emoción de encontrar a su otro marcado. Hacía varios meses que le había perdido el rastro y sabía que en ese tiempo Rael podía haber tomado un rumbo tan bueno como malo. La incertidumbre lo emocionaba al límite.
―Sí que sabes ―masculló el muchacho― ¿Es alguien que… que carga con cierto peso sobre sus hombros?
El Ángel contempló a Killan en silencio, analizando el dolor tras esa pregunta. Él no mencionaba explícitamente los asesinatos que había cometido, pero denotaba que le pesaba haber sido un sicario sin pretenderlo.
―Eso deberás comprobarlo por ti mismo ―fue lo único que pudo responder.

Killan no sabía que Rael sería su pareja de pelea, su compañero y mano derecha, en quien debería confiar ciegamente para salir victorioso de las batallas que habrían de enfrentar en un futuro no muy lejano. Erzengel no pensaba decirse aquella verdad, esperaba que lo descubriera por sí solo y por eso mantenía tanto misterio en torno al asunto.

―Es aquí ―comentó el Ángel señalando una plaza de árboles viejos, cuyas retorcidas ramas señalaban hacia el cielo― Él está aquí, en algún lugar. Separémonos y busquemos por distintos senderos.
―¿Cómo lo reconoceré?
―Lo sabrás nada más verlo. Se llama Azrael, pero todos los conocen como “Rael”. Ten cuidado y no cometas ninguna locura ―tras decir aquellas palabras, Erzengel desapareció en la oscuridad de los árboles y dejó a Killan a su suerte.

El muchacho observó a su alrededor, buscando un camino para seguir y tratando de ver si que su espalda que no quedara expuesta a ningún peligro. Nadie podía asegurarle que sus hermanos habían dejado de buscarlo. Un cadáver sin cuerpo no es cadáver y sus hermanos no descansaban cuando debían concluir un trabajo…
Iba pensando en esas cuestiones familiares cuando algo impactó contra su cuerpo. Por acto reflejo, empujó con fuerza y se puso a la defensiva, sin saber qué lo había golpeado ni cuán herido estaba en verdad. Le ardía el pecho de una manera inexplicable y sus pulmones parecían a punto de estallar. Cuando su atacante volvió a la marcha y lo lanzó contra el suelo, sintió una puntada aguda en la nuca y un profundo olor a óxido inundó sus fosas nasales. Estaba sangrando y Erzengel debía de estar demasiado lejos o ya habría acudido en su ayuda.
Su oponente se arrodilló sobre su abdomen y lo obligó a toser en busca de aire. Reprimió un gemido a la vez que escuchaba una risa grave y tenebrosa. La Parca lo había alcanzado, ahora sí, estaba seguro.
La voz de Erzengel resonó en sus oídos, segura e imperante:
―Rael, déjalo. Él no es tu enemigo y jamás lo será. Vamos, déjalo respirar.

Killan abrió los ojos y alcanzó a ver cómo un muchacho de cabellos oscuros se ponía de pie y desviaba su atención hacia la joven que parecía débil y vulnerable más allá de la confianza con que hablaba. Estaba cerca de ellos, sosteniendo algo en su mano derecha, algo que Killan no llegaba a distinguir con claridad.
―Niña, no eres nadie para darme consejos ni órdenes ―la voz de Rael era profunda y la oscuridad parecía dominarla. Killan lo supo nada más oírlo. Azrael era tenebroso por naturaleza propia, terrorífico y preocupante a causa de la pasión con que actuaba y peleaba. 

Rael era una bestia con sed de sangre y muerte. Erzengel debía de estar delirando si esperaba que esa criatura colaborara con sus planes. O eso pensaba Killan. El Ángel tenía sus métodos propios para lograr lo que se proponía y nunca fallaba cuando tenía una idea fija.


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Nos leemos pronto!

3 comentarios :

Bilingord dijo...

Como siempre erz un gusto leerte. Me encanto!!! Rael pinta muy zarpado, me encanto! :D

Nikto dijo...

Muy bueno Erze, me gustó ese final que deja la intriga para lo que sigue :).

En cuanto a la historia, solo tomaría un poco más de tiempo para ir contanto ciertos detalles; así ganarías más en intriga, en el "no saber lo que esta pasando". Pero sin dudas, es muy interesante!

Dany nphenix dijo...

Hola, Erze, me han gustado muchísimo los dos primeros capítulos de esta historia que promete mucho.
Besos.