martes, 23 de julio de 2013

Sencillamente, gracias!

Mi Dios del mar logró 150 "Me gusta" en su página de Facebook "El Talismán de Poseidón" y lo festejamos tal y como lo prometí: con fragmento especial.


"Poseidón no lo pensó dos veces. Sintió el deseo irrefrenable de ir tras ella y así lo hizo. Se lanzó a la carrera tras aquella mujer que dominaba su cuerpo y alma de una forma que no podía explicar.
La tormenta había estallado hacía varios minutos y no podía dominarla. Si bien el mar había dado paso al temporal que caía furioso sobre el pueblo, no era capaz de detener los vientos que sacudían los árboles de un lado a otro y el agua que golpeaba sin piedad toda superficie que encontraba en su camino.

Se detuvo antes de entrar al pueblo. Había recorrido la distancia desde la playa en pocos segundos y necesitaba encontrar el rastro que había dejado Lara antes de que la lluvia lo borrara por completo.
Un aroma bastó, el perfume de fresas que siempre usaba la joven, para que el Dios del mar supiera qué camino tomar. Volvió a dejarse llevar por su naturaleza divina y su cuerpo reaccionó como debía, dejando la humanidad a un lado y moviéndose con la soltura propia de los de su especie.

Se odiaba a sí mismo por haber reñido con ella de aquella forma, más no veía posible la idea de explicarle que él era el Soberano de los océanos y su reinado se remontaba a un pasado milenario. Lara no era como Kate, no podría entender su situación ni creer en él sin poner objeciones o reclamar alguna demostración de su verdadera identidad. 
Además, ya lo habían dicho las Moiras: no podía mencionarle su identidad de Poseidón mitológico, pues la tragedia caería sobre Lara y él no toleraba aquella posibilidad.

Atado a un secreto que debía esconder para evitar perderla, el Dios sabía que la muchacha no atendería explicaciones vagas. 
En medio de la carrera, la desesperación iluminó sus pensamientos. No podía decirlo, expresarlo con palabras de forma oral o escrita, pero nada mencionaron las encargadas del destino de lo que ocurriría si Lara descubría que él era distaba mucho de ser un humano común y corriente.
Sonriendo, apuró la carrera con el perfume de la mujer que amaba como única guía en la escena de clima intempestivo que sacudía la zona.
Encontró a Lara cuando esta intentaba ingresar a su hogar. Sin decir palabra, la tomó en sus brazos y la alzó con suma agilidad. Ella se sorprendió ante aquel gesto impulsivo, pero no renegó de ello. Poseidón se limitó a deshacer sus pasos cargando a Lara contra su pecho. Pensaba llevarla a la costa y dejar que el mar hiciera el resto.

Sentía su cuerpo hervir, entre la emoción de haber descubierto una forma de dar a conocer su identidad real y la tormenta que amenazaba su vulnerable humanidad. Sabía bien que eso le jugaba a favor: el océano no permitiría que su gobernante saliera herido y precisamente eso buscaba él, una muestra contundente del dominio que tenía sobre las aguas saladas para lograr que Lara sacara conclusiones por sí sola".


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Nos leemos pronto!

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