domingo, 7 de abril de 2013

Los Dioses no siempre lo supieron todo...

“—Poseidón fue joven alguna vez, aunque te resulte difícil creerlo. Y siendo joven, cometió muchas idioteces. Errores gigantes, a decir verdad. ¿Has escuchado alguna vez la leyenda de la Atlántida? Pues, resulta que hace miles y miles de años, cuando los Dioses no dominábamos todavía nuestros poderes en toda su plenitud ni conocíamos nuestros límites, mi querido hermano decidió dejar sus dominios acuáticos y adentrarse en tierra firme. La Atlántida se le presentó como el lugar perfecto donde camuflarse con los humanos y pronto descubrió que aquella vida de fiestas y aventuras varias le gustaba tanto que bien podía resistirse a regresar al mar. 
Pero las aguas no iban a aceptar que su Dios las abandonara así como así. Ellas reclamaron, rugieron pidiendo que él volviera. Poseidón hizo caso omiso a los llamados y eso es algo que aún hoy en día le pesa en la conciencia. La mañana del trigésimo día, el mar creció, enfurecido y generó una ola de dimensiones descomunales. El agua llamó por última vez, dando oportunidad a Poseidón de considerar su plan de mantenerse sin hacerse cargo de sus responsabilidades y él se aferró a su idea de permanecer fuera de sus dominios. La catástrofe ocurrió entonces, cuando la ola gigante cayó sobre la Atlántida y arrasó con todo a su paso.
No sé cómo lo hicimos, pero logramos rescatar a todos los mortales. Aquel día Poseidón se vio obligado a crecer y abandonar la idiotez propia de la adolescencia. Nunca pudimos recuperar ese territorio, quedó desbastado y perdido bajo las aguas. Los humanos debieron encontrar nuevo hogar; para evitar que mencionaran el error de mi hermano, Zeus se atrevió a borrar todo recuerdo relacionado al incidente. Desde ese día, Poseidón ha debido tolerar los reclamos y regaños de nuestro hermano menor. 
Yo solo trato de protegerlo, me enojo con él, sí, pero nunca le hago escenas o peleo como lo hace Zeus. Ahora, es posible que la historia del cataclismo ocurra de nuevo si Poseidón no actúa con rapidez y determinación. Por eso estoy aquí, por eso vine a buscarte. Necesito que me digas todo lo que sabes al respecto. Quiero ayudar a mi hermano y no voy a quedarme de brazos cruzados mientras a él se le va la situación de las manos… Si él te importa lo más mínimo, por favor, colabora conmigo. No pido mucho, ¿verdad?”


Nos leemos pronto!

1 comentario :

Tamara dijo...

Pues voy a visitarlo a ver que ocurre. Un besazo y gracias por pasarte por mi blog, espero que puedas apuntarte al reto.