viernes, 26 de abril de 2013

Adictos a la Escritura: Abril, parte 1.

Dictados del Corazón

Inmensa y total, la noche se yergue sobre la ciudad. 
A la sombra de un antiguo árbol, en el inmenso parque que rodea la zona urbana, él espera el momento indicado. Hace horas que se pasea por el lugar, observando en una u otra dirección, intentando percibir el camino por el cual habrá de llegar su próxima tarea.
Se limita a imaginar los asesinatos como simples misiones a cumplir. Hace milenios que ha despachado a un lado la angustia y el dolor de saberse la causa de muerte de quien cae en sus manos. Acude al punto señalado, arranca la vida de quien le han indicado y se va sin detenerse a considerar las consecuencias. Siempre ha sido así, no se imagina cambiando su manera de trabajar a estas alturas.
Suspira, algo ansioso ante el retraso que su trabajo muestra.
Entonces, una sombra le anuncia la llegada de su objetivo. El viento sopla levemente y le lleva cargado en una brisa un dejo de perfume que muy bien conoce. Apretando los puños y anulando el estremecimiento que amenaza con recorrer su cuerpo con dolorosa celeridad, escucha con total claridad el eco de las pisadas que aquella desdichada alma da sin pensar que serán las últimas.
Cuando la joven descubre su presencia y sonríe sorprendida, él solo puede dar un paso atrás y echar a correr sin permitir que se le acerque o salude siquiera. Sabe que ella se enojará, que se sentirá herida por su reacción, pero más grave es quedarse allí y hacer su trabajo. No puede lastimarla, de ninguna manera. 
Lleva al menos cinco cuadras huyendo de sus demonios cuando otra idea relampaguea en sus pensamientos y lo hace detenerse en seco. Si él no cumple su tarea, alguien más irá a suplantarlo. Abandonar a su novia se le figura entonces como otra forma de asegurarle la muerte aunque no sea él mismo quien maneje el arma. 
Suspira, peinándose los cabellos con las manos y se lanza a la carrera nuevamente. Debe regresar a la plaza. Debe protegerla. No entiende por qué la han marcado, por qué claman por su muerte, pero no puede más que cuidar de su vida, aunque eso signifique sacrificarse en el intento.
Divisa ya los árboles del parque cuando escucha el primer disparo. Dos, tres, cuatro en total. Cae de rodillas, extenuado, y se permite ser débil, tan débil como nunca antes. Mientras su rostro se cubre de lágrimas, se pone de pie y ruge, jurando cobrar venganza.
No ha podido ser asesino, como debía. Tampoco ha sido capaz de salvar a la única mujer que sabía ver en él algo bueno y rescatable. Será entonces su vengador y nadie podrá detenerlo… 


[Proyecto que nace desde las ganas de continuar con Adictos aún cuando el grupo ya no esté trabajando de manera "oficial". El título lo eligió Cloe Uma y yo bauticé el de JlDurán. Pueden saber más dando clic aquí]


Nos leemos pronto!

5 comentarios :

Athena Rodríguez dijo...

¡Hola de nuevo! Qué bueno que has podido participar :3

Ey, Erze, creo que últimamente andas con una sed de sangre tremenda jajaja... No, ya, la verdad es que eso me encanta: disfruto mucho de las emociones que manifiestas a través de tus letras, y agradezco profundamente que en tan solo unas líneas logres dotar de estabilidad al universo que planteas. Es decir, sí, lamento que no profundices en ciertas cosas (como en la relación de ellos), pero dado que es un relato corto y debido a cómo lo has manejado, me ha sabido muy bien y me has tenido con los ojos pegados hasta el punto final.

Así que gracias por compartirlo, y sólo te aviso de un error de dedo al inicio del sexto párrafo. Pero por lo demás, excelente como siempre :)

¡Un fuerte abrazo!

P. D. Nunca dejas de embellecer el blog: Esas líneas punteadas de los apartados le dan un toque muy coqueto ñ_ñ

Dora Ku dijo...

Erzengel: Me encantó leerte. Un relato lleno de suspenso, bastante bien logrado.
No sé porqué a mí también me dio por escribir algo medio sanguinario.
Un gusto pasarme por tus letras.
Cariñosamente: Doña Ku

Tamara dijo...

Muy buen relato, y mira, vi otro punto de vista. Un besazo.

Catapzia dijo...

Muy buen relato!

Sólo una frase no me gustó, pero creo que es más algo personal.

"El viento sopla levemente y le lleva cargado"
El "le" en particular nunca me ha gustado mucho.

Me encantó el relato, aunque concuerdo con Athena, se me hizo muy corto.

Parece que abril pedía suspenso y sangre.
Felicidades!

Cariños

Catapzia

Cloe dijo...

Muy difícil usar la cabeza cuando quien manda es el corazón. Un gran relato impecablemente mostrado. Ahora..sólo me queda titularlo, espero coincidamos en la idea. Besos y cuídate.