viernes, 1 de marzo de 2013

Único y sin precedentes...

Se sintió hundir, caer al fondo mismo del abismo, donde el océano dejaba de ser cristalino y las oscuridades todo lo cubrían.
Ya no le quedaban fuerzas para seguir nadando, no veía motivos tampoco para intentar salir a flote y alcanzar tierra firme.
Se sentía fuera de plano, sin mundo al cual atarse, perdido entre un pasado brumoso y un presente amargo que solo podía augurar un futuro atroz.
Nadie iría en su ayuda. Nadie sabía tampoco dónde estaba ni cómo ir a su encuentro.
A la deriva, se imaginaba como un naufrago más.
Con su naturaleza especial, era -pues- un naufrago único y sin antecedentes. ¿Era posible? ¿Acaso los Dioses podían enloquecer?
Solo el tiempo diría qué sería de su destino, ni las Moiras podían anticiparlo.


Nos leemos pronto!

1 comentario :

Melu Zam dijo...

Siempre habrá una mano amiga, que en el último momento, antes del último aliento, te sostendrá y te llevará a la orilla!!!!!! Fuerza mi rey!!!!!!