miércoles, 27 de febrero de 2013

Morir un poco, revivir el resto

Soltó mi mano y sonrió con tristeza.
-Te amé, con toda la fuerza posible, hasta el límite mismo de mi ser. 
-Pero... te conozco, sé que me darás un "pero".
-Pero debes seguir camino. Ni siquiera pertenecemos al mismo mundo, debes aceptarlo y continuar tu vida. Me destroza saberte herido y a la deriva.
-Ya, lo entendí.
-No, no lo entiendes. No entiendes que hasta mi último minuto te amé y ahora, que no existe ningún plano posible donde pueda verte y sentirte, no queda más que aceptar que tu vida tiene futuro y debes vivirla. Olvídame y sigue, por favor.
-Deja de decir tonterías.
-Hablo en serio. Vete, entiérrame en el pasado y anímate a enamorarte una vez más. No pido mucho, solo inténtalo.
En sus ojos, las lágrimas comenzaron a formarse y se liberaron con poco esfuerzo, reclamadas por la cruel gravedad del momento.
-Sabes que moriré un poco si me animo a dejarte atrás. 
-Eso no es tan malo. Morir un poco, pero revivir el resto. Mírame, morí por completo y tampoco resultó tan malo. Prueba, solo eso reclamo, prueba dejarme aquí y vivir como corresponde, sin ataduras ni enmiendas.
Le di la espalda haciendo el máximo esfuerzo por ocultar mi tristeza. No podía ser débil. No ahora... tenía mucho hacer.



Nos leemos pronto!

1 comentario :

Tania Yesivell dijo...

Uhm... algo pasó y no supe si recibiste el comentario anterior... Por si acaso:
me encantó como logras desencadenar una serie de emociones agridulces sin decir nada de forma explícita uno se hace una idea de todo.