domingo, 13 de mayo de 2012

El único expectador...

   Había esperado por aquel momento durante demasiado tiempo. Ver concretado su anhelo lo elevaba en el cielo de la euforia a un nivel sin igual. Noches completas imaginando aquel instante, ese segundo único y perfecto donde su mayor deseo cobraba vida sólo para él.
   Habría extinguido su propia existencia con tal de ver logrado aquel hecho simple y a la vez sublime. Saber posible su afán, le confirió esperanzas que había creído nulas en primer instancia. Porque en este mundo todo puede concretarse cuando algún inocente lleva las de perder, él sabía -como buen victimario- que sólo hacía falta que alguien hiciera las veces de entregador y le ofreciera en bandeja de plata su preciado tesoro.
   "Señor yo ruego... quiero libertad", una voz lejana, temerosa, pronunció las palabras que tanto había aguardado y en su rostro una sonrisa enigmática se instaló mágicamente. Con un leve chasquido de sus dedos, dejó al mundo a su libre azar.
    Ya no serían sus marionetas. Los títeres descubrirían sus hilos cortados y deberían aprender a vivir por sí mismos. La aventura comenzaría entonces y él sería el único espectador de aquella improvisada puesta en escena.
    La sonrisa, imborrable y perfecta, se dibujaba en su rostro milenario. Una responsabilidad menos sobre sus hombros...


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Este Dios particular es de una historia que tengo en proceso... ya sabrán de él en algún momento cercano.
Nos leemos pronto!

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