viernes, 16 de marzo de 2012

Las horas previas me sacan de quicio...

Me aprieto los dedos, respiro rápido, susurro bajito.
Siento necesidad absoluta de gritar, de correr, de bañarme con agua helada para ver si reacciono.
Me espanto, siento pánico, se me va el apetito.
Siento el estómago en su punto más débil, cierro los ojos, la vorágine me causa mareo.

Me abandona el sueño, me duele la cabeza, quiero mimitos.
Siento que el mundo se cae y se levanta, voy cuesta abajo, ruedo y ruedo sin retorno.
Me falta el aire, el suelo parece de algodón, tengo que ver dónde piso.
Siento que el tiempo no se mueve y después va demasiado rápido, ya ni veo.

Y llega la hora, la bendita hora y me presento...
Dentro me espera un jurado de tres docentes, preparadas ya para evaluarme.
El día previo es el peor. Los nervios me ganan y todo porque rindo!


Y después resulta que apruebo y me pregunto cómo es que tenía tanto miedo... pero por ahora, hasta  entrar a dar el final, la adrenalina me maneja a su antojo y nada puedo hacer.

Los abrazos de osos me dan ánimos extras... nervios extremos "mode off", gracias hermanito!

2 comentarios :

Tania Yesivell dijo...

Es normal sentir miedo, es bueno enfrentarlo. Y es una maravilla que lo expreses como lo has hecho en esta entrada.

Seiren dijo...

Valió la pena tanto miedo. Te felicito!
Hasta yo sentí la adrenalina que irradiaba esta entrada.