viernes, 30 de diciembre de 2011

Cierra el año, cierran ciertas etapas...

La playa de blancas arenas se siente tibia bajo mis pies.
El camino se extiende lo suficiente como para hacerme creer que nunca podré distinguir dónde termina, si es que acaso terminará…
Cierro los ojos. Respirar profundo y saborear el aire resulta refrescante y liberador. Estoy aquí, en la cima de mi vida, en el instante máximo de este momento, y resulta imposible guardar la sonrisa que mi rostro quiere mostrar y compartir con todos.
Hoy podría haber sido ayer o bien podría convertirse en mañana. No importa este instante en sí, vale por el tiempo que dedico a contemplarlo.

Posiblemente el sendero me resulte extraño o incluso la ansiedad se apodere de mí cuando mis defensas estén más bajas. No debo olvidar, entonces, mi objetivo principal: llegar lejos, tan lejos como pueda, volando, corriendo, trotando, caminando. Avanzando, sin importar cómo, sin detenerme, pero pensando siempre en los demás. Dañar, atacar o herir a otro por lograr mis objetivos nunca será entendible o aceptable.
Puede que mi vida no vaya en paralelo con la de muchas personas, pero a cada lado de mi camino, cruzándose, solapándose o siguiendo múltiples y variadas trayectorias, las existencias de otras personas transcurren junto a la mía y tanto como pueden afectarme, puedo afectarles también.
Mirar hacia atrás está permitido, recordando los buenos momentos compartidos, aprendiendo de las malas pasadas del destino, saboreando la dulzura de los seres queridos, ya sean familia o amigos. Saber cargar con las heridas del pasado es un arte y lleva toda una vida dominarlo. Nunca hay que dejar que nos avasalle, así de simple, aunque sea complicado llevar a la práctica el consejo.

Abro los ojos y descubro que el sendero ahora está alfombrado con un suave césped de color verde oscuro, mis pies disfrutan del nuevo terreno donde me encuentro. Nada ha cambiado sin embargo: el sendero es el mismo, los mismos árboles lejanos, el mismo sol y el viento soplando leve. No me resulta complicado entender que no es el camino, sino yo, quien cambia y muta de manera constante, incluso sin percibirlo claramente.
Sonrío aún más. Cierro y abro los ojos, consiguiendo que el sendero se convierta ahora en una carretera de tierra húmeda, como recién bañada por el rocío, y los recuerdos de mis tardes de niñez jugando en el patio de casa llegan cargados de nostalgia.
Suspiro profundo y vuelvo a cerrar los ojos, despidiéndome de aquellas memorias de antaño.
Dónde quiero ir, aún no lo sé en verdad y tampoco me preocupa. Sé que quiero ser al final del camino, qué espero ser dentro de cierto tiempo y eso es todo el impulso que necesito para seguir en movimiento.
 Abro los ojos. Como al inicio, la arena se muestra cálida bajo mis pies y un tenue sonido de olas rompiéndose contra alguna costa lejana me anima y entusiasma.
Por un instante, giro mi rostro y observo el trayecto ya recorrido. Otra sonrisa se dibuja en mi semblante al comprobar tantas emociones y situaciones vividas y valoradas. Sé que hay mucho aún por lograr, que sucederá muchas veces en el futuro, esto de detenerme un momento y recapacitar sobre la existencia y su disfrute, sobre los sueños y metas ansiadas. Y luego, siempre, le seguirá el tiempo de respirar profundo y continuar caminando…

Nunca olvidaré a mi gente querida, jamás borraré de mi memoria las situaciones y vivencias llenas de luz y felicidad. Pero es momento de retomar el sendero y ver qué tan lejos puedo llegar. Una sonrisa más, la última para el ayer y una nueva para el mañana.
El primer paso parece dudoso, el siguiente resulta mucho más seguro… y estoy caminando de nuevo, por este sendero que elegí para mi vida, intentando alcanzar el nuevo sueño que imaginé anoche, al comprobar que otra etapa había terminado y era tiempo de crear una nueva ilusión para perseguir.


~*~*~*~ 


Para mis queridos y hermosos chicos de Tercero ENAPE: Mahatma Gandhi y The Beatles. Espero les haya gustado y logren entender esta reflexión metafórica que intenté relatar con tanto cariño y esmero.
Los quiero, no lo olviden nunca, son un grupo de personas precioso y fue un placer haberlos conocido.
Hasta pronto!!! Sé que la vida tendrá sus momentos especiales, de cruce de senderos, donde volveremos a encontrarnos… y si los momentos no existen, veremos la manera de crearlos!


Escrito con música de fondo: Somewhere Over the Rainbow

3 comentarios :

Athena Rodríguez dijo...

Que lindo mensaje "en la cima de mi vida" vaya frase.

Querida Erze, vengo a avisarte que te he dejado un meme en mi blog: http://fantasy-love-passion.blogspot.com/2011/12/mis-5-mejoresy-peores-del-2011-libros.html

Ya sabes, para despedir el año, gracias por ser la persona que eres.

Un fuerte abrazo. Seguimos en contacto y ¡Que tengas un próspero Año Nuevo!

leda dijo...

Gracias por tus bellas palabras.
Espero que el camino te lleve tan lejos y tan alto como mereces.

Feliz año nuevo, que sea próspero y te traiga nuevas y bellas noticias.

Leda.

Fabian dijo...

"Las existencias de otras personas transcurren junto a la mía y tanto como pueden afectarme, puedo afectarles también"

Es muy cierto!! Yo soy una persona muy susceptible a estos cambios. Me transformo siempre y me moldeo según las personas con las que estoy, agregando también algo de mi mismo a los demás. Supongo que esa es una forma de trascender como persona. Una buena forma de iniciar el año!!

Te deseo un buen año!!