viernes, 4 de noviembre de 2011

Capítulo 39: Tatuado el Deber

El grupo está en plena carrera, a pocos pasos de la cima cuando salen a enfrentarlos los Demonios Superiores más poderosos, los guardaespaldas reales de Sharem. Ellos son diferentes a los demás guardias que ya han caído. Más semejantes a sanguinarias bestias, nada les queda de la angelical apariencia que una vez supieron tener.

Uriel se adelanta a sus compañeros, mostrando brillantes trazos rojizos por toda su piel, con las garras extendidas y un dejo de maldad en la mirada; gruñe mientras levanta sus manos y golpea con fuerza el lateral de la montaña.
Varias rocas se desprenden de su posición y ruedan cuesta abajo. Los Demonios rujen y van a su encuentro.
Furioso, dominando apenas su instinto asesino, Uriel lanza sendos y poderosos ataques a los guardias, lastimando significativamente a ambos.
Mientras los heridos se ponen de pie con cierto esfuerzo, Uriel percibe que las energías escapan de su cuerpo demasiado rápido. No puede evitar caer al suelo, exhausto y con la respiración entrecortada. Los efectos de las luchas anteriores se hacen notar en este momento…

Irene, Macu y Karol hacen frente a uno de los Demonios, cuyo rostro se caracteriza por presentar una exagerada cornamenta de color negro, que le confiere cierta imagen de minotauro enloquecido.
Aylen, Ade y Mariola van a por el otro guardia, que aúlla enardecido y en sus manos el fuego nace con suma facilidad.
Brucia se mantiene atrás, custodiando con DK a los gemelos y a Narim.

El primer alarido nace rápidamente. Macu e Irene han cercenado las manos de su oponente utilizando las armas santificadas. La sangre escapa de las laceraciones con brutal velocidad. Karol aprovecha el instante de vulnerabilidad del Demonio y apuñala su corazón repetidas veces. El grito se apaga tal y como nació, de un momento a otro...
En tanto, Ade y Mariola, con la sincronización que las caracteriza desde su nacimiento, han logrado recudir a su contrincante atándole las manos a la espalda y obligándolo a arrodillarse. Es Aylen quien da el golpe definitivo. La cabeza del Demonio rueda con furia por el suelo cuando la Cazadora hace su mejor movimiento con la espada.
El fuego despierta entonces y devora la carne de los caídos en combate.

El Neutro busca con la mirada a Uriel. Narim, Sebastián y Jonathan han hecho un pequeño alto en su avance. El Príncipe Demonio tiene un mal presentimiento…
Antes de que DK de voz de aviso, es Macu quien grita en pedido de ayuda. Uriel no reacciona, está inmóvil en el suelo y su rostro pálido parece pertenecer a un cadáver y no a un Demonio que momentos antes hirió ferozmente a dos grandes oponente.
Irene se lleva las manos a la cabeza, imaginando cómo se sentiría de ver a Ian en condición semejante. Aylen sufre de igual modo, pensando en cuánto dolería ver a Narim inconsciente y no poder hacer nada para salvarlo.
El Imparcial se acerca presuroso y golpea con fuerza el pecho de Uriel murmurando, en un antiguo y misterioso idioma, palabras energéticas y restauradoras.    
Como si le hubiesen inyectado una dosis poderosa de adrenalina, el Demonio abre sus ojos y se lanza sobre DK. Sólo necesita unos instantes para comprender lo que sucede y se aleja del Neutro pidiendo disculpas. Su mirada va en busca de Macu, que lo observa con tono serio, sin poder ocultar el temor a perderlo.
Sus compañeros continúan el ascenso, dándoles unos momentos a solas.

-Estoy bien… -murmura el Demonio con una leve sonrisa- Mucho mejor en verdad.
Macu asiente con un leve gesto y suspira.
No recuerda cómo llegó a enamorarse de Uriel. Antes de conocerlo, sólo buscaba la manera de terminar con su sentencia y morir de una vez y por todas. Ahora, sólo piensa en sobrevivir y pasar el resto de sus años al lado del Demonio de cabellos oscuros y mirada profunda que ha conquistado su corazón sin pedir permiso.
Con cuidado, Uriel se acerca a la Cazadora y la rodea con sus brazos, cobijándola contra su pecho. La necesita, no imagina su existencia sin ella, pero no es tiempo para pensar en esas cosas…
El grupo espera y no puede haber más retrasos.

Media hora. Eso es lo que han precisado para alcanzar la cima. Las Cazadoras no dan con su asombro cuando comprueban que Sharem no está sólo con Elián.
En el centro de la planicie donde el Príncipe Demonio ha conformado el asentamiento para despertar a Lucifer, un sello brilla con un enceguecedor tono rojo. Allí está él, observando a Elián que duerme profundamente a causa de la poción que horas antes le obligó a beber.
Detrás del sello, a unos 10 metros de distancia, conformando una muralla de forma semicircular, un millar de Demonios que aguardan las instrucciones de su jefe.
Narim y Uriel bufan por lo bajo mientras deciden ir junto a DK y los gemelos al encuentro con Sharem.
Las mujeres del grupo los siguen pocos pasos más atrás, conformando una línea defensiva letal y con ganas puras de quitarle la vida a tantos Demonios como les sea posible…

Sharem observa a Narim y Uriel acercarse con paso decidido. No le interesa el Imparcial ni los dos muchachos desconocidos que van junto a sus antiguos compañeros de batalla.
Sólo tiene una intención al permitirles aproximarse tanto sin pedir que los exterminen y no va a descansar hasta lograr lo que desea.
-Hermano… -murmura sonriendo- Te he extrañado en sobremanera.
Narim nada replica, se limita a observar a Sharem intentando adentrarse en sus pensamientos y descubrir los planes ocultos que guarda.
-Uriel, también a ti te he echado de menos -el Demonio sonríe aún más-, he estado pensando mucho en ustedes.
Pareciera que el Príncipe Demonio habla sin oídos dispuestos a escucharlo, dado que ninguna palabra surge como respuesta a sus frases emitidas.
Jonathan y Sebastián no pueden quitarle la vista de encima, odian a ese Demonio, sólo piensan en darle muerte. Igual que Aylen, Macu, Irene, Brucia y Karol. Principalmente Karol, quien no logra perdonarle aún la muerte de su hijo.

-Tengo una propuesta y sé que no la rechazarán -Sharem habla con confianza-. Quiero que reinen a mi lado, que demos muerte a Elián y despertemos al poderoso Lucifer, para dividir al mundo a nuestro antojo y plantar reino donde lo deseemos. Narim, Uriel, no puedo hacer esto sin ustedes…
-Pudiste matar a nuestro padre, nada asegura que no harás lo mismo con ellos -Jonathan habla con tono hiriente y ofendido, señalando a los Demonios que están a su lado. Sebastián asiente, apoyando a su hermano.
Sharem ríe cruelmente y tan sólo responde:
-Kalum no tenía el poder suficiente para ser líder. No fue capaz de hacerme frente y matarme. Merecía morir…
Los gemelos rugen y están dispuestos a saltar sobre el asesino de su padre sin dudarlo, más DK los detiene con un gesto.

Haciendo una muestra de menosprecio, el Príncipe Demonio continúa:
-Narim, hablo en serio. También a ti, Uriel… únanse a mí, no se arrepentirán.
Los aludidos se observan en silencio y miran de reojo al Imparcial.
Varios metros más atrás, las Cazadoras se remueven en sus posiciones, dudando ante lo que habrá de ocurrir.

En ese momento el cielo se oscurece repentinamente.
Desde lejos, los aullidos de guerra llegan con fuerza. Es cuestión de unos pocos instantes para que se hagan presentes varios centenares de Demonios que se mueven veloces. Al frente, junto al líder del batallón, Ian va inconsciente y pálido, como si estuviera muerto pero con la capacidad para desplazarse.
Un zombie, así lo piensa Irene mientras reprime un grito y se prepara para luchar.

-¡Vale! –grita Uriel mientras con un movimiento imposible de ser visto, toma de rehén a Brucia y rodea el cuello de la mujer con una de sus garras, apretando fuerte en pos de lograr causarle una muerte dolorosa y agotadora.
Sebastián y Jonathan saltan a la carrera, para intentar ayudar a su madre, más chocan con una pared invisible que les impide acercarse a Uriel y detenerlo.
Brucia grita, incapaz de soltarse del agarre de Uriel y siente que la vida la abandona poco a poco.
Los Demonios recién llegados han formado una barrera en torno a Narim, su jefe y el que hace las veces de comandante obliga a Ian a arrodillarse frente al Príncipe Demonio.

Las demás Cazadoras no dan en sí del asombro ante lo que observan.
No pueden creer la ferocidad de Uriel para con Brucia, ni comprender la actitud de DK, que mira la escena sin intentar ayudar a los gemelos a salvar a su madre.
Cuando Narim ruge y deja salir a flote su verdadera naturaleza, en el preciso instante en que el Príncipe Demonio se muestra como un ser de belleza cruel, con su piel blanca brillando a causa de los múltiples tatuajes que posee, las mujeres se estremecen pensando lo peor… y lo peor sucede.
Antes de que nadie pueda hacer nada, Narim se lanza sobre Ian y desgarra su garganta con una brutalidad inentendible. Ante la mirada maliciosa de Sharem, Narim bebe la sangre de Ian con un placer inexplicable y Uriel continua con su trabajo de dar muerte a Brucia con una lentitud dolorosa.
Jonathan y Sebastián no dejan de gritar y lanzarse contra la muralla energética que les impide salvar a su madre.
Irene y Aylen corren hacia el Príncipe Demonio que absorbe el fluido vital de Ian sin remordimiento alguno, pero sufren la misma suerte que los gemelos. En torno a Narim, otra barrera se eleva invisible a los ojos de todos a excepción de su creador… DK.

Macu no reacciona, no puede dejar de mirar a Uriel y la locura que está cometiendo.
Ade y Mariola no saben cómo hacer para calmar a Irene y Aylen, que gritan enfurecidas y con sus rostros cubiertos de lágrimas.
Karol parpadea varias veces, intentando discernir qué ha sucedido.
¿Cómo es posible que en unos minutos los miembros más fuertes del grupo se vuelvan en contra? ¿Qué hizo Sharem sin ser visto que ha causado tal efecto en Uriel y Narim? ¿Cómo harán sus compañeras y ella para salvar la situación?
Es imposible… no hay manera de salir vivas o rescatar siquiera a Elián.
Ningún Ángel Primer Nacido se observa en las cercanías, ni siquiera se escucha la melodía de sus violines.
La desolación y la impotencia caen sublimes sobre las Cazadoras.
Sharem no deja de reír mientras Uriel y Narim continúan con sus acciones.
Y DK que mira todo sin hacer nada… y Jonathan y Sebastián que no puede controlar su furia.
Entonces el cielo se rompe en mil rayos plateados. La tormenta cae sobre la cima del Himalaya mientras los gemelos comienzan a gritar y caen en el suelo con sus cuerpos convulsionando. Cuando se calman y logran incorporarse, ya nada tienen de humanos.
Las Cazadoras lo saben, lo sienten en cada hueso de sus cuerpos. Los hijos de Brucia han perdido su humanidad y se muestran como dos Demonios poderosos y sedientos de venganza. Quieren eliminar a Uriel, quieren cobrarse la vida su madre, que ya no respira, quieren reclamar al Imparcial por su falta de ayuda… pero se quedan inmóviles, observando a Narim y Uriel, que caminan hacia ellos con grandes sonrisas dibujadas en sus rostros.
La tormenta rompe el cielo y la lluvia comienza a caer, mientras las mujeres que han pasado siglos de su vida cazando Demonios no saben qué hacer ni cómo seguir con la batalla.
Ya nada queda… nada qué salvar, sólo Elián.



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4 comentarios :

Irene Comendador dijo...

La madre del cordero!!!!! Pero niña, tú quieres matarme de un disgusto?!!
Cómo es posible que todo se haya ido a la mierda de esta manera?
De verdad que me has tenido con el culito encogido hasta la ultima letra, esas traiciones de Uriel y Narim, que has tenido la sangre fria de matar a mi pobre Ian, no puede ser, de verdad que lloro, pero porqué!!!!!
Y qué leches le pasa al neutro, que no nueve sus huevos para parar toda esta locura!!!!
Ni me digas que tambien él es ahora del vando malo porque me da algo a la patata ...
Uuufff, espero que las dudas y demas nerviosismos que me has causado se soluciones y aclaren en el proximo y ultimo capitulo, que ya estoy que no puedo más de los nervios jajajaja
Ah, pero que sepas que te ha quedado espectacular, tanto esperando la lucha y nena, lo has conseguido, es la caña
Un beso mi niña, uno grande

Marcos Dk dijo...

A ver, a ver, aver: los huevos del neutro dejarlos quietos, no se rompan... digo yo que sus razones tendrá, aunque sean dos razones (y ya se ha hablado bastante de ellas, jeje)

Menudo follón has montado. Ya no sé qué pensar de ninguno ¬¬

~D@nL!n~ dijo...

Hermanita mia!!!

Me has dejado perpleja!

Esperaba algo impactante, pero... esto? Seguro que te hemos ido dando ideas muy maliciosas a lo largo de nuestros comentarios... si es que...
Pues espero que todo esto se solucione de buena manera. Impaciente por leer el siguiente y quiza ultimo capi...!

Danlin, TKM!

MAP!!!

INFECTADA X dijo...

Uriel, qué lindo, y siempre metiéndose en líos. Qué buena la batalla: sangre, zombis y cabezas rodando. Ufffffff!!!!!! Tremendooooooooooooo