sábado, 21 de mayo de 2011

Capítulo 27: Tatuado el Deber

Ade y Mariola observan a los Cazadores que les sonríen entusiasmados.
Son idénticos entre sí, ambos de piel cobriza y cabellos negros, ambos espaldas fuertes e igual de trabajadas… pero uno de ellos lleva el pelo hasta la cintura y Ade piensa inmediatamente en un guerrero comanche, de esos que ya no existen. Los ojos del Cazador brillan azules, como gemas preciosas.
El otro luce un peinado más moderno, el cabello apenas le roza los hombros y cae libre sobre su rostro, haciendo resaltar sus ojos verdes. Mariola no puede evitar devolverles la sonrisa. Son exquisitamente perfectos… y ellas saben bien del asunto. 

-Ustedes deben de ser Mariola y Adela- murmura el de larga melena- Yo soy Jonathan y él es mi hermano, Sebastián.
-Nos envía DK, dijo que necesitaban ayuda…- agrega el gemelo.
Las Cazadoras se miran entre sí, dudando.
-Son las Gemelas Sokaly, ¿verdad?- inquiere Sebastián preocupado.
Las mujeres le miran sorprendidas. Es verdad, vienen de parte del Imparcial. Sólo él utiliza ese nombre con ellas.

Irene observa a Ian esperando a que él comience la charla.
-Hay muchas cosas… uff…- el humano se muestra notablemente nervioso. Eso le molesta. Cuando era Ángel, nunca sintió dudas al expresar algo, no conocía la ansiedad ni el temor ante lo que podía suceder.
Ahora, todo es diferente.
-Hay muchas cosas que nunca te dije- indica al fin- En su momento, no era necesario que te lo contase y ahora lo veo como algo urgente.
La blonda Cazadora asiente, invitándolo a continuar.
-Han sucedido muchas cosas en este último tiempo, sé que algo te preocupa, puedo sentirlo y verlo en tu mirada. No estás siendo abierta conmigo y no puedo reprocharlo en verdad, yo tampoco lo he sido contigo- Ian se pone de pie y comienza a caminar por el cuarto- Por mi culpa murió un Cazador, simplemente porque en plena lucha decidí no ayudar. Hubo un tiempo en que fui muy tonto, idiota en verdad. Creía que los humanos eran débiles, que sólo servían para luchar y sus vidas no me pesaban en absoluto. Consideraba que era mejor si ellos enfrentaban a los Demonios en primer lugar y, si era necesario, cuando ya no quedaban fuerzas humanas, entonces y sólo entonces, debíamos ingresar los Ángeles a la contienda.
Ian esconde el rostro entre sus manos y ahoga un gemido. 

-Un humano murió luego de intentar defender a su hijo. Lo vi desfallecer y sólo me acerqué cuando ya no tenía otra opción. Uno de mis compañeros actuó primero, mató al Demonio y me recriminó mi actitud. Comenzamos a pelear y… y caí víctima de su espada- Ian observa fijamente a Irene- Uriel fue mi asesino. Por eso, él ahora es un Demonio y yo humano… él no puede ganar de nuevo la Luz, pero… pero hay posibilidades para mí, puedo volver a ser un Ángel si todo esto sale bien y recuperamos a Elián sano y salvo.
Irene siente que su respiración se entre corta. Ian había sido un Ángel más, de esos que no lamentaban la pérdida de ningún Cazador. Alguien idéntico al Ángel que Macu asesinó cuando pretendieron llevarse el cuerpo de Joaquín. Alguien similar al Ángel que ella misma mató por defender a su cuñada.
Pero ahora… ahora Ian es humano, ha crecido viendo la otra realidad, la que nada tiene de celestial. Y se nota arrepentido de sus acciones. ¿Por qué otra razón estaría él tan preocupado sino?
Con la leve sonrisa, Irene se pone de pie y camina hacia Ian. En silencio aún, lo abraza dulcemente. Hay situaciones que no necesitan palabras, justo como en este instante.

Aylen está sentada en un gran y frondoso árbol, observando a través de un ventanal a Narim. Ha llegado al jardín interno de la iglesia saltando por los techos lindantes y no puede desviar la mirada del Príncipe Demonio.
La mudez absoluta se ve destruida sólo por el canto de Narim y Uriel, una especie de murmullo que realizan periódicamente, la misma frase mil veces repetida. 

La Cazadora repasa mentalmente las explicaciones de Karol. Aún no puede creerlo. Se niega rotundamente… no puede ser posible, de ningún modo, bajo ningún concepto. Pero las pruebas son contundentes y nadie mejor que Karol puede dar fe de ello.
En su mente, la resistencia ante la idea de aceptar que sus tatuajes se han desvanecido para siempre intenta ganar terreno, aunque la razón le dice que debe creer de una vez y por todas en lo que está sucediendo.
Si todo es verdad, entonces su tía Macu debería de estar padeciendo algo similar. Ese destello de comprensión hace estremecer a Aylen. ¿Estará al tanto Macu de lo que ocurre? ¿Se habrá dado cuenta ya de que hay zonas en blanco en su piel, zonas que antes estaban colmadas de diagramas rojos? ¿Llegará a sentir Macu la misma decepción y dolor que ella? Tanto esfuerzo, tantos años de lucha para nada… será como comenzar de nuevo. Llegará al punto en que su piel ya no lucirá ningún dibujo, sin importar cuánto luche ni cuántos Demonios extermine. Karol ya se lo ha explicado, pero Aylen aún se encuentra intentando digerir lo más importante: la razón de todo esto. 

Sus ojos se fijan sin poder evitarlo sobre Narim. El Príncipe Demonio de blancos cabellos se muestra inmutable, concentrado junto a Uriel con el único objetivo de encontrar a Sharem.
Si Karol tiene razón… entonces… Aylen se resiste a pensarlo siquiera. La duda y el miedo la envuelven y nada puede hacer.
Suspira y se anima a considerarlo siquiera: la única razón de lo que está viviendo, la excusa por la cual sus tatuajes se han desvanecido, es Narim. Sólo cuando un Cazador se enamora de un Demonio pierde el trazado mágico que cubre su piel. Es la manera de expresar que ya no lucha contra la oscuridad, sino que ha caído víctima de ella. Eso es lo que ocurre a Aylen. Y en este caso es mucho peor… porque Aylen ama a un Príncipe de las tinieblas y el proceso en ella es más rápido. 
La Cazadora lo comprende, ya no puede negarlo. Ama a un Demonio. A uno mortalmente poderoso… 

En la oscuridad de la iglesia, Narim abre los ojos y la observa detenidamente.
Aylen se mantiene en su posición. Ella no teme la mirada peligrosa del Demonio, no considera lo que puede sucederle si él quisiera atacarla. Sólo piensan en él, en Narim. Ese hombre de belleza imposible y sonrisa cautivadora…


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4 comentarios :

Yarit dijo...

Hola Erzengel, te mando muchos besos y muchos saludos ;)
Me alegra mucho que podamos ser parte del nuevo mundo literario, en donde compartir y crear son la misión y nuestra meta.

Marcos DK dijo...

Y es que las mujeres sois así: siempre os enamoráis de los mas malotes, jejejeje.

Irene Comendador dijo...

La virgen!!!!!
Vaya caputilazo, entonces era eso, que Ian puede volver a ser otra vez angel y que Aylen se ha enamorado de un demonio y por ello ha perdido sus tatuajes, por favor que me dejas en cada capitulo mas enredada, jajjaa
Genial cariño como traza lineas tu mente, eres un talento toda tu
Un beso y a la espera del proximo , comosiempre
Besazos guapa

~D@nL!n~ dijo...

Mmm... muy interesante!

La cosa se pone chunga y a la vez intrigante!
A ver con que nos sales ahora!

Danlin a la vuelta!

TKM!

MAP!