domingo, 8 de mayo de 2011

Capítulo 25: Tatuado el Deber

Dos horas lleva el grupo diseminado y recorriendo el pueblo.

Karol y Aylen se las han arreglado para conseguir ropas y armas. Ian se ha mantenido en silencio, observando el proceder de las mujeres sin estorbar ni meterse en sus conversaciones. Él tiene muchas cosas en especial, muchas cosas que derivan en una sola persona: Irene.
Ade y Mariola, en su búsqueda de un hospital para obtener la sangre que precisan, han dado con la iglesia que Narim y Uriel habían solicitado. La cercanía entre el lugar religioso y el sanatorio es considerable y eso tranquiliza un poco a las Cazadoras. Si Narim precisa más sangre, podrán ayudarle a controlarse.
Macu e Irene han contratado todo un piso en el modesto hotel del lugar, para lograr así que nadie los moleste y tener sus espacios bien definidos.
Uriel y Narim parecen sombras. Nadie puede verlos a causa de la velocidad con que se mueven. Los humanos normales ni se percatan de su paso por las desoladas calles, todos están almorzando o en sus trabajos y no perciben la cercanía de seres tan extraños y poderosos como las Cazadoras o los Demonios.

Fuera del hotel se reúnen todos.
-Ya localizamos la iglesia…- comunica Ade.
-Y tenemos la sangre y los alimentos listos- agrega Mariola.
Narim asiente en silencio, olfateando el frío aire del mediodía.
-Bien… mientras más rápido comencemos, mejor- replica Uriel, con un deje de sonrisa en los labios.
-En el hotel tenemos varias habitaciones para todos- explica Irene- podremos dejar allí las ropas que se lograron conseguir, las armas y la comida.
Macu escucha a su amiga en silencio. Narim aún hace gestos de rastrear alguna esencia que resulta imperceptible para los demás y eso preocupa a la Cazadora de cabellos violeta.
-¿Qué sucede?- le pregunta al Príncipe Demonio dejando a todos confundidos y preocupados.
-Nada… sólo cuidaba que ningún espía de Sharem haya quedado atrás en su paso por esta zona. Mi hermano sabe que a ciegas no podremos alcanzarlo nunca, pero bien puede organizar que sus discípulos nos esperen en determinados puntos y nos tiendan emboscadas…- la voz de Narim surge fría, cargada de fuerza bruta. Es claro que él ya se imagina enfrentándose a sus enemigos y destrozándolos tan sólo con las manos.
Ade y Mariola sonríen entusiasmadas mientras Karol y Aylen se miran preocupadas. Puede que sea divertido luchar y matar Demonios, pero si el objetivo es encontrar a Sharem, entonces será necesario cuidar que nada afecte a Uriel y Narim durante la búsqueda.

-¿Podemos comenzar?- urge Irene- De verdad preciso una ducha, una buena siesta y comer un poco…
-Sí- Uriel asiente y se encoge de hombros- Necesitaremos al menos unas 10 horas para encontrar el lugar más exacto posible. Ustedes estarán libres de hacer cuanto gusten en ese tiempo.
-Sé bien que los demás Demonios no podrán ingresar a la iglesia, pero igual me preocupa lo que suceda en este lugar mientras ustedes se sumergen en la búsqueda- Macu hace una mueca, pensando en la posibilidad de un ataque sorpresa.
-Bien… podemos hacer guardia por turnos- propone Mariola.
-Nosotras comenzamos- indica Ade sonriendo.
-Bueno, entonces sí, comencemos- acepta Macu.

Irene y las gemelas acompañan a los Demonios a la iglesia, el plan es que Ade y Mariola inicien el rastrillaje por la zona de inmediato y que Irene, en tanto, dé paso a Uriel y Narim dentro del edificio sagrado.
Mientras, los demás se distribuyen los cuartos en el hotel.
Más allá de sus poderes especiales, Ian está cansado y hambriento, por lo que se dispone a recuperar fuerzas mientras espera que Irene regrese y poder así hablar con ella tranquilo.
Macu entra a su habitación a exhausta y con miles de ideas rondando su cabeza.
Karol la imita, ingresando al cuarto que le han asignado.
Aylen se siente embotada, demasiadas cosas han sucedido en muy poco tiempo y se suma además, el peso de toda la información que ha obtenido sin esperarlo.
Las tres Cazadoras, cada una en su espacio, deciden darse un baño… relajarse y pensar en la comodidad de la ducha siempre ayuda. Algo que las identifica por igual, aún cuando poseen personalidades muy distintas entre sí.

Irene ha recorrido toda la iglesia cuidando que nadie haya presente más allá de su propia persona. Ya segura de la soledad total del lugar, murmura junto a la puerta:
-Por el poder que me confiere mi título de Cazadora, doy paso y permiso a Uriel, Ángel Caído, y Narim, Príncipe Demonio, a fin de lograr su colaboración con los propósitos que persigo.
Una suave luz ilumina el marco de la puerta y los Demonios se abren paso sin inconveniente alguno en la oscura sala.
Desde el altar y en los diferentes recovecos de las paredes, en pinturas y blancas estatuas, los ojos ciegos de miles de santos observan en silencio a esos hombres que escrutan el suelo hasta llegar a la zona adecuada. El punto medio de la iglesia, allí podrán dibujar el sello y comenzar el ritual.
Irene verifica que todo esté en orden y cerrando con cuidado la puerta comienza su regreso hacia el hotel.
Quiere ver a su hija, hablar con Ian, compartir algo de tiempo con sus amigas… pero primero, bañarse, alimentarse, dormir un poco. Por un instante se dibuja frente a sus ojos la imagen de lo más básico: su naturaleza humana. Más allá de ser Cazadora, las necesidades básicas de cualquier persona también subsisten en ella, tal y como sucede en sus compañeras.
Suspira y a presura el paso, confiada en que el cuidado de Mariola y Ade basta para proteger el lugar.

En el hotel, el silencio tranquilo en que todos están sumergidos, cada uno en su propio mundo de pensamientos, se ve interrumpido por un grito limpio, desgarrador.
Karol y Macu reaccionan primero, antes de que Ian llegue a preguntarse siquiera qué ha sucedido. El alarido proviene del cuarto de Aylen y eso hace estremecer a las Cazadoras, que envueltas en sendas batas comienzan a golpear la puerta esperando que la joven atienda.
Aylen no reacciona, tan sólo observa atónita su reflejo en el espejo.
Su espalda se muestra blanca y limpia de todo tatuaje. Allí, donde los primeros diagramas se habían trazado cuando ella comenzó con su tarea como Cazadora, allí donde tanto dolió el primer trazo de rojo color, allí nada hay… una piel suave, tersa y blanca queda a la vista.
Aylen se estremece, mientras trata de tranquilizarse y busca fuerzas para abrir la puerta a su tía y tutora, que aún la llaman preocupadas…



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5 comentarios :

Irene Comendador dijo...

a ver a ver a ver , como es eso de que la han desaparecido los tatuajes¡¡!!!???¿?¿?¿?¿
Pero avmos a ver, que ha pasado?
estoy ahora mismo con los ojos como platos y atonita, mientras que Irene hace pasar a los demonios y demas a la iglesia, las cazadoras cogen provisiones, sangre armas y ropas y se adecentan y descansan, me he perdido algo ?
porque no entiendo como es que la han desaparecido los tatus, estoy estupefacta..... asi que mas te vale que pronto nos des otra dosis cariño, que necesito saber como sigue y que es lo que ha pasado
Un beso reina mia y gracias por estas maravillosas historias e imagenes que nos regalas

El Guardián de la Mazmorra dijo...

Pues sí que es un hecho inesperado y sorprendente. Ya tengo to también ganas de ver qué ha pasado con esos tatuajes...

Un corazón enamorado dijo...

Voy tras Irene aunque me tiembla todo el cuerpo, pero nada, le sigo haciéndome la valiente.

~D@nL!n~ dijo...

Mmm... un incursion interesante...

Seguramente tenga que ver con la batalla inminente verdad?

Danlin, TKM!

MAP!

~D@nL!n~ dijo...

La desaparicion de los tatuajes me suenan a inicio de algo inesperado... sorprendeme!

Danlin , TKM!

MAP!!!