lunes, 23 de mayo de 2011

Capítulo 13: De Amores y Desencuentros

Anabelle escribió apurada la misiva. Tan apresurada, que al cerrarla, ya ni recordaba con exactitud lo que había escrito.
Buscó a Patricio y lo encontró junto a Camila, mirándose el uno al tro en silencio.
La joven reprimió un gemido, al comprender la suerte que habían vivido el Jefe de guardias y la Duquesa a causa de sus diferentes condiciones y deseó que tuvieran al menos una oportunidad.

-Esto…- murmuró y Patricio dirigió su mirada hacia ella- Aquí está la carta.
-Bien, entonces, ya está todo listo- comentó el muchacho mientras uno de los guardias traía un bolso de equipaje y su caballo preferido.
Camila frunció el ceño, confundida.
-¿Qué haces, Patricio?- cuestionó curiosa.
-Dijiste que debemos encontrar a Daniel cuanto antes y bueno, yo soy el único que lo conoce lo suficiente como para hallarlo y traerlo de regreso a tiempo.
La Duquesa asintió, guardándose para sí misma el dolor que le causaba saber que Patricio se iría y no podría verlo en varios días. Había contado su regreso a la casa como una oportunidad para compartir tiempo con él antes de que su padre llegara de viaje.

El Jefe de guardias saludó con una reverencia a Camila y Anabelle antes de subirse al caballo y emprender carrera en busca del Duque.
Las muchachas se miraron entre sí y mientras Anabelle procuraba sonreír para darle algo de ánimos a Camila, ésta se encogía de hombros, sintiendo que frente a su futura cuñada podía mostrar su tristeza sin cuidados.

-Volverá pronto- murmuró Anabelle.
-Sí, junto a Daniel- replicó Camila.
-Bueno, entonces, sólo nos queda esperar.
-Ajá… esperar y prepararnos para mi padre. La joven que trae para comprometer con mi hermano no es nada buena que digamos, así que, mi querida Anabelle, yo terminaré de instruirte así mi padre no podrá ponerte en duda en ningún momento.
Anabelle sonrió, entusiasmada por la energía que desprendía la joven Duquesa. En el fondo, sentía algo de temor, no dudaba de los sentimientos de Daniel, pero le preocupaba lo que pudiera hacer el Duque para enfrentar a su hijo.

Aquella noche, ambas mujeres padecieron sueños intranquilos, cada una sumergida en pensamientos relativos a sus amores.
La mañana siguiente despertó a Anabelle con luz y ninguna nube en el cielo.
-Ana…- llamó a la puerta Camila- Vamos, levántate… hoy nos toca recorrido por el parque.
La aludida abrió la puerta de su habitación ya vestida y preparada, con la curiosidad flameando en sus ojos.
-Hoy aprenderemos el protocolo de un picnic y también probaremos tu destreza para andar a caballo, algo importante si vamos a ciertas ceremonias- explicó Camila- Además, comenzaremos las lecciones de tiro con arco y flecha, cosa que mi padre considera algo esencial en la educación de toda dama…
Anabelle asintió, varias veces, mientras pensaba en lo extenso que sería el día.

Camila sonrió.
-Al menos, estaremos todo el día ocupadas y no habrá tiempo de pensar en Daniel o Patricio -murmuró, haciendo una mueca- Vamos a desayunar, así comenzamos con nuestras tareas.

Luego de pasar todo el día entre el verde césped del parque del castillo, montar a caballo a su gusto e intentar darle en el blanco con la flecha que su arco disparaba de manera torpe, Anabelle pudo regresar a la comodidad de su cuarto y darse un merecido baño.
Para la cena, Camila la esperaba en la sala principal, donde los cuadros de todos los antepasados de su familia estaban dispuestos de manera cronológica en las paredes.
-Pensé en comer aquí, de esa manera, podíamos practicar un poco tus conocimientos sobre los orígenes de la casa- propuso la Duquesa- Sin duda alguna, mi padre te cuestionará todo cuanto pueda y tú debes responderle siempre, para darle muestra de que sabes todo.
Anabelle se estremeció, pensando en lo rudo que podía ser el Duque.
-No te preocupes… te han educado bien y sé que si no conoces la respuesta te las ingeniarás para continuar con la conversación- alentó Camila- Has tenido buenos instructores.
La joven no pudo más que sonreír, al ver la confianza que Camila depositaba en ella.
-Vale… comencemos entonces. Quiero estar preparada- insiste mientras se acomoda en su asiento.

La noche se abrió paso mientras Camila y Anabelle comienzaban a repasar cuestiones de historia, economía y geografía.
Al llegar la hora de dormir, Anabelle sonreían. Camila tenía razón, había pasado todo el día tan ocupada en diferentes tareas que no había tenido tiempo de pensar en Daniel… pero ahora, en la oscuridad de la noche, ¿Qué ayudaría a Anabelle a no recordar a su querido Duque?


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4 comentarios :

Dany nphenix dijo...

Buen capítulo. ¿Qué pasará con ambos amores? Espero con ansias el siguiente capítulo.
Besos.

Teles dijo...

Ohhhh! Me encantó el capi!!! qué dulce lo que tienen Patrico y Camila!
Erz amor, me dejas en ascuas!!!
Un besazo
T.

~D@nL!n~ dijo...

Que impaciencia!!!

Quiero saber ya lo que va a pasar... porfa para que no me coma mas las unias... se misericordiosa!

Danlin a la vuelta!

TKM!
MAP!

AsUmA! dijo...

buenisima!