sábado, 2 de abril de 2011

Capítulo 22: Tatuado el Deber

La oscura noche observa muda y cautelosa el paso del extraño grupo de individuos que se mueve a paso sostenido por el sendero.
Mientras Uriel y Narim murmuran entre sí el plan para encontrar a Sharem, Ian les acompaña sin decir palabra alguna. Él no puede ayudar en la pesquisa, sus limitaciones humanas se lo impiden.

Macu y Karol van junto a las gemelas Ade y Mariola. Hablan sobre la batalla que se avecina, las tácticas y estrategias para ganar el enfrentamiento y las consecuencias que sobrevendrán luego… ¿qué sucederá si pierden? ¿qué ocurrirá si ganan?

Irene y Aylen van más atrás, cada una sumergida en sus propios pensamientos, buscando la forma de abrirse y hablar con la otra.
Dudas, enojos, preocupaciones, furias… madre e hija tan cerca y tan lejos.

-Narim me mostró… él me mostró lo que sucedió- dice al fin Aylen, quebrando su coraza levemente. Se reserva algunas dudas para con el Demonio, ¿cómo ha sabido él todo eso?, pero ahora debe hablar con su madre.
Irene asiente aún en silencio.
-¿De verdad?...- Aylen toma aire, al borde del llanto y prosigue- ¿En verdad lo viste morir en brazos de Macu? ¿Ella reaccionó así contra el Ángel? ¿Tú la salvaste del ataque del otro Ángel?
Irene se estremece.
El pasado del que tantas veces ha procurado escapar, los recuerdos que ha mantenido bajo llave en las pasadas centurias... el sentimiento de amor por Joaquín y el dolor de su pérdida la golpean fuerte, muy fuerte.
-Sí... así fue. Un mañana él se fue a una misión... volvió para morir en casa. No pude abrazarlo y decirle que lo amaba. No pude escucharle decir que me quería. Y cuando supe que vendrías al mundo, cuando me dijeron que debía ponerte al cuidado de otro o te asesinarían, no fui capaz de pensar en tu muerte, de ninguna manera...
Aylen observa a su madre y hace una mueca. Siempre la consideró una amiga excepcional, pero el secreto que le ocultó tanto tiempo le duele y mucho.

-Todo esto es muy difícil... Me cuesta perdonar tu silencio y el de Macu, pero entiendo porqué lo han hecho. Intentaron cuidar de mí a su manera- la joven sonríe levemente, mientras Irene le devuelve una sonrisa resplandeciente.
-Sí cariño. Hemos hecho muchas cosas por ti. Incluso daríamos nuestra vida si fuera necesario, pero no está permitido.
-¿A qué te refieres?- la curiosidad en Aylen es genuina.
-Bueno, quienes están sentenciados como Macu y como yo, podemos morir antes de cumplir la sentencia, si es que entregamos nuestras vidas por amor a alguien... pero, al ver cómo me enfrenté para defender tu nacimiento, desde arriba decidieron que no podemos, ni tu tía no yo, sacrificarnos por ti. Si algo te sucediera, te veríamos morir y no podríamos hacer nada.
-Como sucedía con papá...
Madre e hija se detienen en seco. Hay emoción en sus miradas. Muchos años distanciadas, mucho tiempo que no podrán recuperar.
El abrazo nace cálido, tierno. No se precisan palabras para expresarse.

-Te perdono...- murmura Aylen sonriendo- Pero no te llamaré "mamá", es difícil dejar de verte como "mi amiga Irene". Iremos de a poco, ¿sí?
Irene asiente y sonríe también. 
-Vale... iremos poco a poco. Que me perdones ya es un avance.
Entre risas, retoman el camino.
Más adelante, los demás continúan hablando entre sí y pensando en lo que luego vendrá.

Durante varias horas, el sendero se convierte en un lugar tranquilo por el cual transitan sin que nadies se percaten de su presencia. Hasta que una luz ilumina el lugar con fuerza enceguecedora.
Varios metros más adelante, un Ángel aparece batiendo las alas.
Macu gira y busca la mirada de Irene. Todos hacen alto a su caminata y se reúnen para decidir qué hacer. 
Los Demonios temen que las Cazadoras resulten sancionadas, pero Macu e Irene parecen tranquilas.

-Déjennos ésto a nosotras...- indica Macu mientras comienza a caminar.
-Pero...- Ian se muestra preocupado por Irene.
-Es Thiago, nuestro tutor. Todo saldrá bien, ya verán...- señala la rubia Cazadora y sigue los pasos de su amiga, cuya cabellera violeta juega con el viento mientras se acerca más y más al Ángel.
Los demás aceptan a regañadientes que ellas se enfrenten solas al recién llegado, pero saben que si algo sucediera, todos se unirían para defenderlas. 
Son un grupo ahora... en las buenas y en las malas. Todos para uno y uno para todos.

En el cielo, en tanto, las discusiones comienzan. Hay que sacar del juego a ciertos peones...

4 comentarios :

Irene Comendador dijo...

Oh, que bonito ese perdon hacia Irene, y como entre todas las cazadoras se ponene de acuerdo en como llevar la lucha, es tan emocionante y al tiempo aterrador, uuufff, no se
Ademas, eso de que aparezca Thiago, no se yo, me deja algo intranquila, ya veremos como surgen las cosas
Muchos besos cariño, me encanta esta hostoria, cada vez man intensa y llena de posibles caminos a seguir, a ver por donde nos conduces....

El Guardián de la Mazmorra dijo...

Muy emocionante ese reencuentro entre madre e hija. Veamos ahora lo que pasa con los que han diseñado esta partida.

Yarit dijo...

Uy, el primer párrafo te atrapa para continuar la lectura.

~D@nL!n~ dijo...

Eso de quitar lo peones... me huele a chamusquina...

Pero realmente, espeluznantemente... atrapa. :D

Danlin, TKM!

MAP!