martes, 22 de marzo de 2011

Compás 15: Una nueva Canción

Pov Haziel

Nilnad guardaba esperanzas respecto a Danlin. Creía que ella recordaría todo si la forzaba al límite, pero cuando comprobó que Danlin defendía a quién pensaba su tío en vez de confiar en él, mi amigo no tuvo más remedio que dar un paso atrás y marcharse.
Admito que en cierto instante en que ambos se miraron fijamente, llegué a considerar posible que todo se solucionara rápido, pero era pedir demasiado.
Más Danlin estaba perdida si pensaba que el hombre que la acompañaba era su tío...

Ni bien mi esposa se fue a clases, el grupo completo salió a cazar. Íbamos cargados de odio y furia y nadie nos detendría fácilmente.
Tener a Mattirus rodeado y sin más defensa que sus manos, me pareció algo casi imposible. Él nada sabía de los poderes de mi hijo y por eso tampoco era capaz de adivinar lo que estaba sucediendo.
Al vernos, luchó con todas sus fuerzas, pero fue en vano, ganamos fácilmente.
Luego, ya sólo quedó preparar toda la escena.
Supe por Haydée el momento exacto en que Danlin regresaría a su casa. Hacía rato ya que Mattirus estaba preso en una celda de máxima seguridad y yo lo suplantaba sin que nadie notase el cambio. Siglos de amistad y vivencias juntas me permitían imitar a Mattirus a la perfección.
Nilnad se fue y quedé con Danlin, intentando descubrir qué magia había logrado que ella perdiera todos sus recuerdos sin dejar rastro alguno en su memoria.

Los padres de Danlin, movidos por el mismo conjuro, le prohibieron a su hija tratarse con Haydée o Nilnad. Pude sentir cómo Danlin sopesaba la situación y, al verme herido aún, decidía confiar en sus padres aunque le dolía alejarse de su nueva amiga...

Debía esperar a que llegara la noche y todos fueran a descansar para poder descubrir lo que sucedía. Los pensamientos humanos son fáciles de vigilar y analizar durante las horas de descanso.
Mientras, en el otro reino, mi amigos y familia intentaban que Mattirus confesara.


Pov Haydée

Tenía a Mattirus ahí, al alcance de mis manos. Indefenso como estaba en su celda, podía valerme de cualquier excusa para lastimarlo a mi antojo. Sin embargo, yo sólo quería tener a Danlin de regreso conmigo y sabía que si en un arranque de furia, asesinaba a Mat, ya no podría recuperar a mi amiga.

Haziel estaba con Danlin, fingiendo ser Mattirus, mientras Nilnad, Agenor y Víctor me acompañaban en mi intento por hacer declarar al maldito secuestrador de mi amiga.
El muy infeliz sólo sonreía, sin decir palabra alguna, burlandose de nuestro enojo.

-¿De qué diablos te ríes?- preguntó Agenor al borde de la furia- Sabes que tarde o temprano te daremos muerte...
-Mmm... Pues, resulta que me necesitan más de lo que creen.
La sonrisa maliciosa de Mat me hizo dudar.
-¿De que hablas?- cuestionó Víctor transformando en palabras mis pensamientos.
Nilnad no esperó respuesta, tan sólo se avalanzó sobre él y se preparó para eliminarlo sin reparar en nada más.
Una imagen golpeó mis pensamientos... Haziel me mostraba lo que sucedía: frente a él, una Danlin nada humana lo miraba nerviosa y confundida. Era Minorean, todo en ella lo demostraba. ¿Cómo era eso posible?
Nilnad apretó sus manos alrededor del cuello de Mattirus.
-¡No!- grité- Él convirtió a Danlin en uno de los nuestros... Lo necesitamos.
Nilnad lo soltó a regañadientes, en sus ojos la desesperación era evidente.

1 comentario :

~D@nL!n~ dijo...

Eres mala eh! Ahora veras, muajaja

Te lo voy a dejar mas chungo imposible, jeje

Danlin, TKM!

MAP!!!