jueves, 31 de marzo de 2011

Capítulo Final: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

Danlin me miró fijamente.
Nana e Isabella me observaban también.
Yo era una suerte de hermana mayor y guía para ellas. Siempre estaba para dar consejos, pero esta vez ellas no pensaban escuchar.

-Crees que lo mejor es que dejemos todo y sigamos camino...- indicó Nana.
Yo asentí. Ya había resuelto que me iría dijeran lo que dijeran al respecto.
-Nosotras queremos quedarnos- agregó Isabella.
-Si. Yo también...- la voz de Danlin llegaba lejana, sin fuerzas.
La sorpresa me golpeó. De verdad no imaginaba a Danlin actuando así.
-¿Te quedaras?- inquirí confundida.
-No puedo permitir que Alihuen sufra por mi... Mientras busco una solución, permaneceré con las chicas.
Asentí nuevamente. No quería irme en malos términos. No queria pelear con ellas.
-Bien... Me iré sola, entonces- indiqué y regresé a terminar de empacar. Cuanto mas rápido, mejor...


-Yo tomaré camino al norte. Puedes venir si quieres- invitó Aitor apoyado en el marco de la puerta de mi habitacion.
Giré y lo observé en silencio. Sonreí, sabiendo que sin importar qué tan mal estuviera, él no me abandonaria.
-Vale... Volveré a las cacerias y rastreos- respondi.
Mi amigo asintió y regresó a darle los últimos retoques a todo.
A mí aún quedaba lo más difícil... Despedirme de Joshua.
Dolía dejar a mis amigas y hermanas de la vida, pero sabía que nuestras existencias eran casi eternas y podríamos encontrarnos en otro momento.
Joshua era humano y mortal, aunque por su condición bien podia sobrevivir varias vidas mas que cualquier otro hombre. Su efímero paso por este mundo era lo que me desesperaba.
No poder soñar con un reencuentro... Eso lastimaba demasiado.

El timbre sonó y supe que todo el grupo estaba aquí. Seguramente festejarían que mis amigas se quedaban.
Probablemente, Joshua confiaba en mi permanencia también.
Ya con el equipaje listo, bajé las escaleras.
No necesitabastante despedirme de las chicas. Tan sólo suspiré y sonreí, y con un susurrado "Nos vemos pronto", salí rumbo al auto.
Joshua me esperaba afuera. Sus ojos me decían a gritos que ya sabía de mi partida.

-Te irás...- aventuró nostálgico.
-Ya sabías de antemano que así sería.
-Sí, pero...- su voz se cortó al evitar un gemido.
-Ya intenté irme antes, dejarte atrás y no pensarte. No resultó en ese entonces, porque corrían peligro tus amigos y tú. Pero ahora, lo mejor es irme... entiende por favor.
-Entiéndeme tú. No eres capaz de ver cuánto te quiero. No puedes comprender que si te vas lo pierdo todo.
Suspiré. Las cosas no estaban resultando sencillas.
Aitor salió entonces y me miró con su mejor sonrisa, sin prestar atención a Joshua.
-¿Nos vamos?- preguntó sin apartar sus ojos de mí.
Hice un gesto afirmativo, mientras comprobaba que la furia y el desconcierto despertaban en Joshua.
-¿Te vas con él? ¿Por él me dejas?- inquirió al borde del ataque.
Fruncí el ceño. Si me conociera mejor, sabría la respuesta. Claro que no me iba por Aitor...

-No puedo creerlo... ¿Para qué tantas excusas? ¡me hubieras dicho la verdad y listo!- reclamó mientras su cuerpo temblaba de enojo.
-Joshua...
-Deja, no te preocupes... ya entiendo.
Gruñí y antes de dar media vuelta y subir al auto, me acerqué al muchacho cuyo cuerpo no paraba de convulsionar por más esfuerzos de su dueño, y tan sólo murmuré:
-Lo siento- mientras depositaba en sus manos un sobre blanco.

Subí al carro sin dirigirle la mirada.
-Arranca- urgí y Aitor me obedeció.
Rápidamente quedó atrás la cabaña, el pueblo, mi corazón... ese corazón frío y sin vida que se desgarró al escuchar el aullido desesperado de Joshua en su forma animal.
Cerré los ojos y me obligué a olvidar todo.
Era por su bien y por el mío. Por el bien de todos. No toleraba la idea de hacerle más daño.

Ya en la provincia siguiente, suspiré y rememoré las palabras que escribí con esfuerzo en la carta que ahora poseía Joshua:
"El cielo se tiñe de carmesi mientras observo el paisaje desde el acantilado.
Ya no volveré, lo sé bien.
Ya no nunca más recorreré estos caminos.
Debo irme y no mirar atrás. Dejarlo todo. Por mi bien... Por el de todos.
¿Entenderás algún día lo mucho que te amo? ¿Llegarás a percibir la fuerza de mi sentimiento?
No soporto la idea de saberte en peligro. Por eso me voy.
No importa lo que digan o piensen los demás. No puedo quedarme...
Sé que duele. Sé que te haré sangrar en vida. Perdona. No pude detener esto antes.
Nunca debería haber venido. Nunca debería haber regresado.
Pero la vida empujaba... Y ahora, el sendero me lleva lejos, muy lejos.
¿Qué me queda? ¿Qué nos queda?
La ilusión de saber, de creer, de pensar... Que si el destino quiere, volveremos a encontrarnos.
Hasta ese entonces, no lo olvides.
Te amo. Y siempre estaré cuidando de ti, aunque no me veas ni me sientas cerca. Siempre estaré en las sombras, protegiendote..."

Reprimí un sollozo sin lágrimas mientras caía la noche y cruzábamos la frontera hacía Bolivia.
El amanecer traería consigo un nuevo sendero para mi vida.
Volví a suspirar. Era lo mejor para él... todo fuera por su seguridad.
La carretera solitaria se dibujaba como un camino desconocido para mí, aún cuando lo había recorrido mil veces.
Aitor, a mi lado, tan sólo fijaba su mirada en el frente.
-Todo va a estar bien...- prometió- Ya verás.
Traté de sonreír, anhelando que así fuera.
Atrás habían quedado mis amigas y mi amor.
Ahora debía comenzar una nueva vida, en otro lugar, cumpliendo mi trabajo.

La salida del sol me sorprendió deglutiendo los restos de mis nostalgias.
"Si el destino quiere, volveremos a encontrarnos" repetí y sonreí entusiasmada.
Si lo nuestro estaba escrito en algún plan superior... entonces, en algún momento, volveríamos a encontrarnos y seríamos felices entonces.
Mientras tanto, debía seguir mi camino.
Las nuevas esperanzas despertaron brillantes como el cielo azul.
Lo sabía, presentía... volveríamos a encontrarnos.

- Fin - 



Ains... sí, soy mala... pero es que tenía unas ganas terribles de darle este final.
La semana próxima colgaré el epílogo.
Gracias por acompañarme en esta historia!
Nos leemos pronto!



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