lunes, 21 de marzo de 2011

Capítulo 9: De Amores y Desencuentros

Aprovechando el poco parecido entre ella y su hermano, Camila pensaba presentarse a Anabelle como Duquesa que era en verdad.
Patricio no dudó en aceptar su idea y por eso mismo preguntó:
-¿Ya sabes qué harás? Quiero decir... ¿Cómo te acercarás a ella?
Camila sonrió pícaramente y tan sólo replicó:
-Digamos que atacaré a su punto débil y a ver qué sucede.
El Jefe de guardias asintió rogando para sus adentros que todo resultara bien.

-¿Me has echado de menos?- la pregunta de Camila hizo reaccionar a Patricio.
-¿Perdón?
-Sólo preguntaba si me extrañaste... Pero no te preocupes, sé que los jefes de guardia viven sólo para servir a sus nobles y sin duda el tiempo libre que posees es breve, más ahora que debes instruir a Anabelle.
El muchacho suspiró sin dar replica a las palabras de la Duquesa.
Sí que la había extrañado. Sí que había pensado en ella a cada momento. Pero eso no debía suceder. No, no debía ni pensar en esa posibilidad...

-Bien... Trae por favor a Anabelle. Quiero hablar con ella antes de la cena- reclamó Camila- Según cómo reaccioné, planearé mi siguiente movimiento.
Patricio hizo una reverencia y partió a por su cometido.
Camila cerró los ojos y reprimió el llanto con el porte y elegancia propio de una dama noble como ella.
Sabía que su hermano, por ser hombre, podía desposar a quién quisiera.
Ella, en cambio, debía evitar todo pretendiente que no perteneciera a su círculo social.
Ya se lo había aclarado una vez el propio Patricio, en un intento por hacerla comprender que lo perdería todo si daba a conocer el amor que sentía por él.
Nadie, ni siquiera Daniel, estaba al tanto de la situación.
Camila disimulaba sus sentimientos escudándose tras una muralla de alegría y simpatía constantes.
Patricio se limitaba a dejar a un lado sus emociones y pensar sólo en su trabajo.
Más el tiempo transcurría y el amor seguía vivo, muy vivo...

La puerta se abrió sin previo aviso. Camila parpadeó varias veces y sonrió, mientras Patricio le daba paso a Anabelle.
El Jefe de guardias se retiró evitando mirar a la Duquesa, quien tenía ojos sólo para Anabelle.

-Hola, mi nombre es Camila...- murmuró- Soy la heredera menor de esta noble casa. ¿Cómo te han tratado?
Anabelle tomó aire y lo liberó lentamente.
-Bien, muy bien- respondió algo nerviosa.
-¿Podrías explicarme por qué Daniel aceptó dejar de ser tu tutor y viajar junto al Duque?
-Eso... Bueno... Es complicado.
-¿Complicado?- Camila levantó una ceja, en un gesto característico, y Anabelle sintió temor ante lo que debía explicar y lo que Camila podría interpretar al respecto.
-Ya veo...- murmuró la Duquesa sin dar lugar a que la muchacha diese respuesta.
-No es lo que usted cree- Anabelle replicó veloz y nerviosa.
-¿Y qué piensas que creo? Ten cuidado con lo que vayas a decir, no olvides quién soy...
Anabelle bajó la mirada avergonzada. No podía decir la verdad, eso era claro, no frente a la hermana del Duque...
-Daniel es muy buena persona. Él en ningún momento me faltó el respeto ni nada por el estilo...
-Ajá... Así que, ¿de un momento a otro le dijiste que lo detestabas y querías otro tutor así, sin razón alguna? No te creo... Debe haber algo más.
Anabelle tomó aire nuevamente de manera muy, muy pausada.
-Es algo que se escapa de mis manos. Lo siento. No puedo decir más...
Camila observó detenidamente a Anabelle. Intentó descubrir qué había visto en ella su hermano y percibió que algo no cuadraba... Algo en la mirada en de Anabelle, en su forma de hablar y suspirar. Había algo que se le escapaba de las manos y resultaba ser el quid de la cuestión sin duda. Su intuición le impedía equivocarse. Anabelle guardaba un secreto tal y como su propio hermano.
-Daniel cree que eres la indicada. Te seré sincera, no sé que vio en ti mi hermano...- agregó Camila poniéndose de pie- Preparate. Mañana evaluaré lo que has aprendido con Patricio... Por ahora, vayamos a cenar. Luego del viaje tan sólo quiero descansar, pero eres visita en mi casa y no puedo faltarte el respeto permitiendo que cenes sola...

Anabelle hizo una reverencia y salió camino a su cuarto, para prepararse para la comida.
Patricio encontró a Camila con la mirada perdida en sus pensamientos. No precisó hablar, ella conocía la pregunta de antemano.
-Sí. Ya sé qué hacer... Mañana comenzaremos- murmuró sonriendo- Tenemos poco tiempo, mi padre regresa en dos semanas...

4 comentarios :

Andrea dijo...

:O :O
Me encanto!!! ya kiero más jajaja Erz felicidades atrapas al lector con unas pocas palabras y con los parrafos nos engulles en la Historia :3

Yarit dijo...

Pasando a saludar, espero que te la estés pasando bien. Besos :)

Teles dijo...

Muy lindo el capítulo Erz! Estoy deseando ver cómo avanza la historia.

Yo también echo de menos nuestras conversaciones, corazón, pero estoy realmente ocupada... qué rabia! Espero que coincidamos el fin de semana.
Un besazo
T.

~D@nL!n~ dijo...

Comenzaremos? Que comenzaremos?!!! Ahhhh y me dejas asi?! DISH!

A parte... como es posible que Anabelle no le haya oido decir " mi hermano" cuando hablo de Daniel? Que raro...XD

Danlin, TKM!

MAP!!!