lunes, 3 de enero de 2011

Capítulo 5: De Amores y Desencuentros

La mañana despuntó llena de luz y vida.
Anabelle despertó temprano, ansiosa como estaba por comenzar su educación en cuestiones de nobleza y aprender cosas sobre el Duque... Todo lo cual significaba pasar horas completas junto a Daniel.


La noche anterior la cena había transcurrido monótona y aburrida, debido a que Daniel tuvo que ausentarse por unos asuntos del Duque. Así, la única que se presentó a la mesa principal fue Anabelle. Las preguntas que ella pensaba hacer deberían esperar al día siguiente...


Anabelle ya estaba vestida y peinada cuando llamaron a su puerta. Era Daniel, que venía a buscarla para el desayuno.
Caminaron en silencio hacia la sala donde la mesa ya servida los esperaba.


El reloj de péndulo marcó las 8 cuando Anabelle, provista de papel y pluma, comenzó a escribir cuanto Daniel le comentaba sobre historia.
Los ancestros ilustres del Duque, la procedencia del título, las batallas en que habían participado los hombres de la familia...
Daniel hablaba maravillado y absorto en sus pensamientos, mientras Anabelle procuraba seguirle el ritmo.


Sin darse cuenta, las horas pasaron veloces. Al mediodía, la ama de llaves llegó para dar aviso del almuerzo. Sólo ahí Anabelle dejó la pluma descansar y Daniel hizo silencio por unos instantes.


-Luego del almuerzo te toca a ti hablarme de tu familia, tu pasado, cuanto sepas...- murmuró Daniel, sin desviar la mirada del frente.
Anabelle asintió confundida. ¿Por qué era importante su vida? Más nada preguntó, seguramente habría una buena razón para todo...


El almuerzo sucedió también veloz, o eso sentía Anabelle con todo lo que ocurría junto a Daniel. Demasiado rápido para su gusto... Y en su interior, se lamentaba por pensar así. No estaba bien enamorarse del tutor, que no era más que el representante de quién había pedido su mano.
Pero Daniel compraba con su simpatía y sonrisas. No sólo era un muchacho delicado y hermoso a las miradas femeninas, también era buena persona. Daniel parecía el hombre perfecto...
¿Sería el Duque igual de amable y dulce? ¿Sonreiría con igual facilidad?
Los miedos ante la posibilidad de que Daniel opacara al Duque ante sus ojos, hacían temblar a Anabelle.
La joven suspiró mientras arreglaba un mechón de cabellos que se había escapado de su peinado recogido.
Fuera del tocador, seguramente Daniel la esperaba para las horas de clases de la tarde.
¿Qué podía decir ella? Su familia no era pobre, vivían cómodamente, pero nunca gozarían de las facilidades del Duque...


Daniel, en tanto, se cuestionaba a cada momento por la falsa escena que llevaba a cabo. Por eso mismo, se había prometido tomar una decisión definitiva a la noche, antes de irse a dormir. Ahora, le quedaban muchas horas por compartir con Anabelle y aprender de ella tanto como le fuera posible.
Esas horas podían marcar la diferencia. Tal vez él se definía y prefería serle sincero a Anabelle. O muy por el contrario, confirmaba la conveniencia de su engaño.


Anabelle salió del tocador y sonrió al ver a Daniel que la esperaba.
El muchacho devolvió la sonrisa y ofreció su brazo para conducir a Anabelle hacia la biblioteca.
La tarde se pintaba hermosa para ellos...




(Disculpen el retraso. Estoy esperando al técnico para que coloque Wifi en casa y poder así usar mi portátil... Este cap va dedicado a Teles, mi niña linda, por sus buenos animos y también para Andréa, ese encanto de niña por quién comencé esta historia.)

2 comentarios :

~D@nL!n~ dijo...

Me gusta como esta siguiendo el rumbo la historia!

Ojala se desenmascara Daniel...


Espero ansiosa el proximo capi...

Danlin, TKM!

MAP!

Teles dijo...

Oh! Muchísimas gracias preciosa!
Lamento haber llegado tan tarde a leerte Erz, pero ha sido una semana muy loca!!

Espero que Daniel se decida y le diga la verdad a Anabell, si!
Un besazo
T.