domingo, 9 de enero de 2011

Capítulo 4: Bifurcación y Transición.


Gailen parece haberse convertido en una estatua de frío hielo.

Su postura, la mueca en su cara, la forma en que cierra los puños con fuerza. Realmente me hace asustar.
-¿Qué te pasa?- cuestiono preocupada.
Gailen reacciona lentamente. Me mira fijamente y tan solo responde:
 -Nada…
Es claro, por sus posturas y gestos, que no es precisamente “nada” lo que le sucede.
Cuando el muchacho nuevo, que asombrosamente es idéntico al de mi sueño, cierra la puerta de su auto, Gailen me arrastra rápidamente a la facultad.
Seguirle los pasos me resulta difícil y, aún más, entender qué sucede.
-¿Qué pasa...?-vuelvo a preguntar.
-Nada, solo que va a tocar dentro de poco- murmura caminando más rápido.
Incrédula, mira mi reloj y bufo. Él está mintiendo… aún faltan 10 minutos hasta la primer clase dé comienzo.
Pero hay algo en Gailen, algo que me obliga a no hablar, que me impulsa a aceptar su explicación sin objeción alguna.
Una mezcla de enojo y tensión cubre la mirada del muchacho que aún sostiene mi brazo con fuerza.
Sorpresivamente me libera de su agarre y antes de girar y dejarme sola en el pasillo camino a mi clase, se despide diciendo:
 -Bueno, espero que te recuperes pronto.
Sonrío, entre tantas cosas que le suceden, Gailen tiene tiempo para preocuparse por mí…
-¡Gracias por llevarme y por lo de ayer!- grito, antes de que desaparezca de mi mirada agitando una mano, prueba de que me alcanzó a escuchar.

Estoy a punto de tomar camino al salón donde tendré la próxima hora de estudio cuando alguien me saluda con entusiasmo.
Giro confundida para encontrarme con el chico de mis sueños, ese que es tan parecido a Gailen, que camina hacia mí sonriendo.
Es increíblemente apuesto y simpático en verdad. Si tan solo Gailen sonriera de esa manera, serían idénticos, más allá de las sutiles diferencias.

-Hola, Dalydee… mi hermano no ha querido presentarnos, pero no puedo pasar junto a ti sin decir nada… soy Gaylan, gemelo de Gailen- indica sin dejar de sonreír.
Le devuelvo la sonrisa sin saber qué decir exactamente. No sabía que Gailen tenía un hermano y a decir verdad, me sorprende que no haya querido presentarnos ni se saludaran siquiera.

La primer clase transcurre bastante aburrida.
Me anima saber que en la hora siguiente tendré a Gailen como compañero.
Entro al aula y lo encuentro sentado al fondo, solo, como siempre.
-¿Puedo sentarme aqui?- inquiero, con un deje de vergüenza.
El acepta con un leve gesto y dado que no me habla, tampoco me animo a hablar. ¿Habrá visto que su hermano me saludaba? ¿Le habrá molestado?
No debería pensar en eso… pero me gustaría verlo celoso. Celoso por mí. Eso sería increíble…
Mis mejillas comienzan a enrojecer y trato de pensar en otra cosa, o fijar mi atención al profesor al menos, antes de que Gailen se dé cuenta de todo.
Dado que no quiero ser quien dé el primer paso a la hora de comenzar la conversación, sólo me ocurre una cosa… escribirle una notita.
“¿Quieres almorzar conmigo hoy?” Escribo con letra lo más prolija posible.
Dejo la notita en sus manos, antes de irme  la siguiente clase. Ruego porque acepte mi petición, pero tengo pocas esperanzas, sabiendo cómo es él de distante todo el tiempo.
¿Por qué me preocupo por Gailen? ¿Por qué me gusta tanto?

La siguiente clase corre demasiado lenta para mi gusto.
Toca el timbre y voy directo al bufet, esperando el encuentro con Gailen.
-Él no vendrá…- murmura una voz peculiar y raramente conocida.
Gailan sonríe de una manera que no me agrada en lo absoluto.
-Eso tú no lo sabes- replico, molesta.
-Sí, lo sé bien… me lo dijo entre risas, luego de mostrarme la notita que le dejaste.
Parpadeo varias veces, tratando de entender lo que sucede.
-Verás… mi hermano no es dulce y tierno como piensas. Es especialmente maquiavélico  en extremo… no le gustas, no le interesas. Sólo está cerca de ti porque yo te vi primero y él sabe que estoy interesado en ti- murmura, acercándose lentamente.
Esa mirada, esos gestos. El rostro de Gailen diciéndome con otra voz cosas que no soy capaz de entender.

La furia se apodera de mí y salgo del bufet sin responder siquiera a lo que Gailan me ha dicho.
¿Por qué diablos Gailen nunca me dijo lo odioso que podía ser su hermano? ¿Por qué no me previno?
Voy directo al salón de clases, con un enojo tal que hasta he perdido el apetito.
Me siento en un banco cualquiera, el lugar está vacío a causa del horario. Todos están comiendo…
Trato de razonar. ¿Por qué Gailen no fue a mi encuentro? ¿Por qué Gailan me dijo todo aquello? ¿Era posible que Gailen estuviera cerca de mí sólo por Gailan? Eso era imposible… nunca antes había visto a Gailan y Gailen no me inspiraba la desconfianza que su hermano me hacía sentir al tenerlo cerca.
Ambos eran de lo más parecidos físicamente, pero la manera de mirar de Gailan, sus gestos al hablar me hacían dudar de él. Cosa que nunca me había sucedido con Gailen.
Maldije en mi fuero interno. Si le importara en lo más minimo a Gailen, me habría advertido de un modo u otro.

Antes de darme cuenta, el timbre suena y el salón comienza a llenarse de estudiantes.
Gailen comparte también esa clase conmigo.
Lo miro furiosa, él parece ni observarme.


Si quieren leer el cap desde la mirada de Gailen, les dejo el enlace al blog de Danlin: Transición Cap 4



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1 comentario :

Lighling dijo...

soy la primera k comenta k suerte! gracias x pasar x mi blog, ya estoy de nuevo operativa, he estado con gripe pero x fin se me fue la fiebre, mañana cuelgo cap!! un saludo!! te sigoo espero que mi historia te guste a ti!! gracias!!