martes, 31 de agosto de 2010

Capítulo 16: Custodia eterna

Las recomendaciones dadas por Damir y Erzengel aún daban vueltas en mis pensamientos.
Me dolía perder a Queila, pero no soportaba la posibilidad de darle muerte a Hollie.
Nunca pensé que llegado a este punto, tomar una decisión podía costar tanto.
Amaba a Queila. Con todo mi ser, con cada porción de mi alma. Pero Hollie... Haber sido su custodio durante toda su vida me impedía pensar en cualquier forma de causarle daño.
Si era posible salvar a ambas, yo lo intentaría...
-Maku nos precisa...- dijo Nestor, regresandome a la realidad.
Lo miré sorprendido.
-¿Alguien intenta atacar a Hollie?- inquirí.
-No, es algo bien distinto.
No había terminado de hablar cuando Nestor ya estaba abriendo la puerta de calle.
Una vez más, nos desplazamos como sombras, veloces y al amparo de la noche.

En la casa de Hollie, Maku nos esperaba nervioso.
-Ella está durmiendo, pero presten atención...- indicó en murmullos.
Miré el lecho donde Hollie descansaba. Por lo general, ella no hablaba ni se movía al dormir y hoy la escena era muy distinta.
Hollie se removía, molesta y con gesto dolorido.
Podía sentirlo... Queila intentaba comunicarse.

Caminé con cuidado de no hacer ningún ruido y me acerqué a la cama.
-¿Qué sucede?- pregunté susurrando.
-Él vendrá... Él regresará pronto, puedo sentirlo. Me está provocando a luchar. Reuen, Hollie no puede morir, ella merece una vida normal...- las palabras fluían de ese cuerpo dormido y yo sabía bien que era Queila quién me hablaba.
-Sólo tú puedes darle muerte a Bakan. Habrá pelea, eso lo sabes...- murmuré.
-Sí, es inevitable. Pero hay que buscar la forma de salvar a Hollie... Por favor, Reuen... Jurame que serás su escudo.
-Te lo prometo. Cuidaré a Hollie, pero prometeme que procurarás sobrevivir- supliqué.
Maku y Nestor miraban la escena en silencio. Tampoco me importaba mucho lo que llegaran a pensar.
-Lo intentaré...- susurró Queila y el ruido fuerte de unos pasos dirigiéndose hacía el cuarto dónde estábamos nos puso en alerta.

No necesitamos mucho, sólo valernos de nuestros dones más simples y al momento en que el hermano mayor de Hollie entró a la habitación nosotros ya no éramos visibles.

El muchacho recorrió todo el lugar con la mirada y se sentó luego junto a su hermana con gesto preocupado.
-Me asustaste. Pensé que algo malo te ocurría- dijo con un hilo de voz, más para él mismo que para Hollie.
Acto seguido, arregló sus frazadas y salió sigilosamente.

Miré a Maku y Nestor con la pregunta clara en mis ojos. ¿Cómo ese chico había podido escuchar nuestra conversación?
Sabía que él siempre era muy protector con Hollie, eso lo comprobé desde que eran niños, pero nunca percibí nada especial en él.

"Hay magos cuyos padres son humanos comunes y corrientes. Tal vez el muchacho tiene poderes y no lo sabe..." aventuró Nestor.
"Sí, es verdad...", repuso Maku, "Podría ser una buena respuesta... Ningún humano común podría habernos escuchado"
Asentí en silencio.

Si el hermano de Hollie tenía alguna clase de don, era necesario que habláramos con él. Si los miembros de la Orden de las Tinieblas lo ganaban para su bando, la vida de Hollie y toda su familia correría grave peligro.
Aún cuando aceptarlo en nuestra Orden de Liz significara tener que dedicarnos muchas horas al entrenamiento de un novato, era lo mejor. Hollie siempre tendría quién la cuide...

Suspiré. Comenzaba a amanecer. El domingo se pintaba tranquilo para cualquier humano.
Nosotros teníamos mucho por hacer...

lunes, 30 de agosto de 2010

Curiosidades: Batir de Alas

Hola!!!
Como no podía ser de otra manera, mi primero "Curiosidades" tratará sobre "Batir de Alas".

 

Este fic fue el que dio comienzo a mi blog y le tengo especial cariño.
No puedo definirlo como novela o cuento, simplemente es una hermosa historia que me encantó escribir.

Sobre cómo nació...
Bueno, la gran mayoría de mis historias comienzan todas de igual manera... a través de mis sueños. Y en referencia a "Batir de Alas", soñé casi todos sus capítulos y sus principales escenas con mucho detalle. Sólo el capítulo final y el epílogo fueron creados estando yo despierta.
Sé que suena extraño, pero tengo una imaginación muy vívida, incluso en sueños... y "Batir de Alas" es un claro ejemplo.

Esta historia surgió en un momento clave... venía de perder mi primer novela (la computadora donde la tenía escrita estaba ya en coma y no sabía si podría recuperarla) y comencé a soñar con Damir... la historia la narré en tercera persona, pero en mis sueños, todo era desde la perspectiva de Damir o Sasha... y para no estar cambiando de punto de vista a cada momento, decidí hacerla como observador omnisciente.

pd: luego recuperé mi novela y les contaré de eso más adelante... ;)


Sobre la música que me inspiró...
Como es típico en mi, la música siempre está presente a la hora de escribir...
En este caso, 30 seconds to Mars fue a banda que escuché a cada momento, con su placa "This is War". Desde las escenas de batalla y acción hasta las de romance... en todas estuvo sonando esta placa magnífica que aún escucho con amor.


Sobre las personitas que colaboraron...
Debo dar gracias a buenas amigas: Danlin, leO, Mar y Jenn.
Danlin es quien lograba sacarme información antes de publicar los caps nuevos... ella siempre pedía pistas y yo no podía negarme. Hemos pasado buenas horas hablando sobre los personajes... mi linda hermanita, ella siempre ha estado presente dándome su mejor sonrisa.

leO... perdímos a la adorable leO cuando mi historia iba casi por la mitad. Pensé en dejar de escribir, porque realmente me dolía mucho su perdida. leO era una niña encantadora que, para sorpresa mía, se enamoró de Damir. Mi primer historia en mi primer blog y ya tenía a una lectora que amaba a mi protagonista... leO siempre estaba con una sonrisa y sus dulces besos con baba para comentar en cuanto publicaba los capítulos y si tuve fuerzas para seguir la historia fue por los ánimos de mis amigos, novio y especialmente, por la carta que leO dejó y Mar publicó en su blog. La extraño, no se dan una idea cuánto... Pero sé que como buen angelito está presente y nos cuida desde su rincón en el cielo...

Mar, una excelente amiga que conocí gracias a leO y a quien adopté como hermanita... ella ayudó a que la historia siguiera. También hemos compartido mucho tiempo en chat y mails... aunque ella mira mas a Erzengel que a Damir ;)

Jenn... tus comentarios, (igual que los de Lunalula, Alisson y Mer) siempre me dieron fuerzas y ánimos. Y gracias a Dios, cada historia que escribo te gusta, porque siempre estás leyendo... gracias chicas, de verdad... sin mis lectoras/es no sería nadie!


Sobre una posible continuación...
Pues, la verdad, creo que me sería complicado escribir algo a partir de esta historia. Hice el esfuerzo de terminarla por leO y mis demás lectores y en este momento, tengo en mente otras ideas para nuevos fics.
Escribí "Batir de Alas" porque sentía las ganas, el impulso... pero nunca imaginé una continuación y no creo que la haya tampoco.

Otras curiosidades...
*En mis sueños, Damir era exactamente idéntico a Ian Somerhalder. Por eso mismo elegí a este apuesto actor como imagen de Damir.
*Damir aparece también en "Custodia Eterna", otro de mis fics... esa idea me la dio Geyser, (no sé cómo, pero él pensaba que estaba relacionado ese fic con los de Damir y Erzengel... y bueno, como amo a mis personajes, no dudé en incluirlos)
*Esta historia cuenta con un OneShoot especial... fue mi regalo para leO, mi manera de darle a Damir y hacer que fuera suyo y sólo suyo.
*Los poemas que aparecen mencionados en este fic son míos, surgidos hace mucho tiempo y me los encontré una tarde mientras pensaba cómo añadir a Erzengel en la historia... leerlos me dio mucha inspiración y no dudé en agregarlos en el fic.

Bueno... y aquí termina el "Curiosidades" de hoy... espero les haya gustado.

besos!!!



sábado, 28 de agosto de 2010

Concurso!!!

Bueno... es sábado y por lo general, no suelo colgar más cosas salvo "El corazón de Sophia", pero me he enterado de un super concurso y decidí participar ;)

Desde Libros por leer, nos dan cuenta de un concurso internacional, debido a que su blog cumple 2 meses (felicidades!!!)


Si quieren ver de qué va el asunto, tengan en cuenta que pueden participar hasta el 1 de septiembre...
Más información en:

Nos estamos leyendo!!!


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Siempre Juntos: Regalo para Noel...

Este OS es un regalito que le hice a Noel, una amiga que cumple 1 añito en su blog...
Encanto, espero te guste!

Siempre Juntos


Noel miró el amanecer y reprimió un gemido.
Otro día llegaba a su fin. Otro día concluía. Y ella seguía así, envuelta en su dolor y angustia.
Taylor la había abandonado y sentía que nada valía en su vida.
Ahora, ya no tenía fe en nada…

Erzengel miraba a Noel en silencio.
Las blancas alas del ángel se movían levemente mientras la joven lloraba, triste y sola.
Había una regla clara: evitar contacto con los humanos. Más aún, con su propio humano.
Erzengel había visto crecer a Noel y sólo en los primeros años de niñez, había podido comunicarse con ella. Cuando su humana cumplió 8 años, Erzengel debió mantener su existencia oculta.
Desde ese entonces, Noel experimentó muchos momentos de tristeza. Pérdidas de seres queridos, distanciamiento de amigos y familiares… y aún en esos momentos, ella había sentido que su ángel la cuidaba. Nunca se lo había dicho a nadie, pero lo recordaba claramente. Recordaba a Erzengel, con su mirada clara y su sonrisa radiante.
Fue al conocer a Taylor que Noel dejó de sentir a Erzengel. Y por eso mismo, ahora, que lloraba la falta del hombre que amaba, se sentía más sola que nunca. Ni siquiera su ángel le hacía compañía.

-Tan poco valgo… tan poco importante soy… hasta Erzengel me dejó…- susurró, dolorida.

Erzengel apretó fuerte los puños.
Él nunca se había alejado de ella. Había sido testigo de cada lágrima derramaba, de cada sonrisa… cada segundo en la vida de Noel, Erzengel había estado presente sin dejarse ver. Esa acusación de su humana le dolía.
Noel no sabía nada sobre Erzengel. No sabía sobre las reglas que debía cumplir. No sabía sobre el amor que su ángel le tenía… solo sabía que un día, sin decir adiós siquiera, se había ido. Ya no lo veía ni escuchaba. Y ahora lo necesitaba más que nunca…

-Erzengel…- susurró, el llanto quebraba su voz.

El ángel hizo una mueca de dolor. Para cualquier custodio, ver sufrir a su humano era algo por demás triste. Para él esa tristeza era mayor. Ver llorar a tu a amor y no poder calmarle… escuchar que ella te llama, que pronuncia tu nombre casi con devoción y no ser capaz de responder al llamado… Erzengel estaba viviendo un calvario.

-Vale… ya no lo soporto…- dijo Gabriel, sacando a Erzengel de sus pensamientos. ¿En qué momento había llegado su compañero?
-Gabriel…
-Mira, Erzengel, he sido testigo todos estos años de tu tortura. No es sano… veo cuánto la amas, cuán importante es para ti… y sentir tu agonía es lo peor… eres mi amigo, mi hermano de espadas… hemos dado caza a miles de demonios, batallado codo a codo en distintos escenarios y de verdad, ya no tolero verte así…- murmuró el ángel de cabellos rubios.
-Lo siento. Prometo que dejaré de lado mis emociones…- dijo Erzengel, bajando la mirada.
-No. Lo he estado pensando… te daré una oportunidad, pero solo una, ¿eh? Puedes aparecerte frente a Noel, si ella te corresponde en sentimiento, si ella te da un beso de verdadero amor, dejarás de ser ángel y lograrás la condición de humano. Podrás estar con ella siempre… ¿aceptas mi ofrecimiento?
-¿Y si ella me rechaza?
-Entonces, un nueva ángel será asignado a esta humana y tú tendrás nuevas tareas para realizar… ya no volverás a verla, nunca más podrás acercarte a ella… todo depende de ti, si lo intentas o no…- Gabriel se mostraba frío. Él tenía esperanzas en que su amigo lograra el beso que precisaba, más no quería influir en su decisión.

Erzengel suspiró. “Si no lo intento…”, pensó.
-Bien, lo haré…- dijo sonriendo con entusiasmo.
-Te deseo suerte, entonces…- susurró Gabriel, mientras batía sus alas y emprendía vuelo.

Noel continuaba llorando, apoyada contra la baranda de la terraza de su casa.
-Encanto…- Noel escuchó esa voz que bien conocía y sonrió. Giró su rostro y se encontró con Erzengel, que la miraba dulcemente.
Corrió a abrazarlo y durante varios minutos, lloró en su regazo.
El ángel acariciaba sus cabellos con gesto tierno, esperando a que ella se calmara. Quería contarle todo, decirle lo que ocurría, pero primero, Noel debía estar mejor.
De pronto, Noel se detuvo en seco, miró a Erzengel y su rostro se cubrió de furia.

-¿Cómo pudiste abandonarme? ¿Cómo fuiste capaz de dejarme sin despedirte siquiera?- preguntó, enojada.
En eso momento, no pensaba en nada más. Taylor incluso nada significaba. Solo había lugar para el enojo y la furia. Ella había necesitado a Erzengel muchas veces y se había visto sola y sin nadie que le diese ánimos… él había prometido estar a su lado siempre y había faltado a su palabra. ¡Como para no estar enojada!

-Noel, por favor, escúchame… no te abandoné. Debía cumplir con las reglas. Los ángeles no podemos hablar o comunicarnos con nuestros humanos. Pero nunca te abandoné. Siempre estuve a tu lado- trató de explicar Erzengel.
La muchacha negaba con su cabeza, mientras el llanto despertaba en ella nuevamente, pero esta vez, ninguna lágrima era para su ex novio…
Erzengel seguía siendo tan imposiblemente hermoso como ella recordaba. Sus cabellos negros, sus ojos verdes… y sus inmensas alas batiéndose levemente contra la ancha espalda.
No existían humanos así y nunca existirían. Erzengel era perfecto, justamente, porque era un ángel. Parecía capaz de ganarse el corazón de cualquiera con su mirada cristalina y su sonrisa perfecta. Incluso en su enojo, Noel no era capaz de evitar maravillarse ante belleza de su ángel.
-Te extrañé…- dijo al fin, mientras regresaba a los brazos de Erzengel- Me hiciste mucha falta…

El ángel sonrió. Bien sabía él que ella había llorado su ausencia muchas noches.
-Noel… debo decirte algo. No puedo quedarme aquí, contigo. Las reglas aún son claras, eres mi humana, no puedo mostrarme ante ti…- dijo, mirándole fijamente.
La joven asintió en silencio.
Le sorprendía la facilidad con que había dejado de pensar en su ex y el dolor que le causaba saber que Erzengel no estaría con ella por mucho tiempo.
-Pero… entonces, ¿Por qué viniste? ¿Por qué estás aquí, conmigo?- cuestionó, confundida.
Erzengel sonrió levemente.
-Necesito decirte algo. Yo…- la voz del ángel se apagó, dolorido ante la idea de que ella le rechazara.
Noel sonrió, intentado darle ánimos y las palabras surgieron solas:
-Te amo… con todo mi ser, como nunca antes amé a nadie… te amo… y sé que está mal, soy un ángel y tú, mi humana… sé que no merezco nada de ti, pero…- Erzengel se vio incapaz de seguir hablando.
Noel le miraba con atención. Había acercado su rostro y pocos centímetros los distanciaban.
El instinto guió a Erzengel. Nunca había hecho nada semejante, porque nunca antes había sentido la necesidad de estar con nadie…
Poco a poco, cortó el espacio entre sus labios y los de su amada.
El beso nació fácilmente… un sentimiento de febril alegría, la adrenalina pura y avasallante, recorría las venas de Noel.
Erzengel sentía que nada más podía pedir de esta vida…

De pronto, un resplandor lo cubrió todo.
Noel se descubrió sola, viendo que una deslumbrante luz envolvía a Erzengel.
No tuvo tiempo de llorar, ante sus ojos, el ángel amaba estaba cambiando… la luz se fue apagando paulatinamente, mientras las alas enormes y blancas que caracterizaban a Erzengel se desvanecían en el aire.

-Gracias…- dijo entonces el muchacho- Tu beso, tu muestra de amor, me ha dado la condición de humano…
Noel le miró sorprendida. Seguía siendo tan hermoso como antes, sólo faltaban sus alas.
-¿Eres humano?- preguntó atónita.
-Sí, y si me aceptas, estaré a tu lado hasta el fin de mis días.
Noel sonrió, abrazándole nuevamente.
-Claro que te quiero a mi lado…
-Estaremos siempre juntos- prometió Erzengel, sonriente.
El amanecer despertó en el cielo en ese momento.
Un nuevo día, una nueva vida…

Gabriel sonrió viendo desde el plano celestial a su querido amigo.
Erzengel y Noel serían felices por y para siempre.
“El amor todo lo puede -pensó- Sana corazones heridos, da vida y fuerzas… Incluso es capaz de darle humanidad a un ángel”.




~Fin~



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Capítulo 17: El corazón de Sophia

-¿Se puede saber qué estás haciendo?- gritó José, uno de los compañeros de Javier al ver que su amigo había derribado de una trompada a un muchacho que iba camino a subir a su coche.
Javier se detuvo en seco, con la respiración entrecortada. Si fuera por él, continuaría golpeando a Quimey...
-Vamos... Pueden sancionarte por esto. Si él hace la denuncia incluso podrían despedirte- agregó José, preocupado.

Quimey abrió los ojos y, confundido, miró a Javier sin entender la razón del ataque.
-¿Quién te piensas que eres para golpearme así?- preguntó, poniéndose de pie, dispuesto a cobrarse el golpe. Javier le aventajaba en unos 10 cm de estatura, pero Quimey era deportista y podía dar buena pelea.
José se puso en medio, entre su amigo y el desconocido.
-Vamos... Calmencé...- pidió, mientras veía que la gente que pasaba por el lugar comenzaba a mirar el alboroto.

Javier entrecerró los ojos y Quimey hizo una mueca. Ambos tenían intenciones de continuar con el enfrentamiento, pero con tanto publico no era bueno.
-Idiota... ¿Quién te piensas que eres al venir a hablar con Sophia? Con todo lo que le hiciste, te mereces más que una simple trompada- gruñó el médico, la furia no amaínaba.
-Soy libre de hablar con quién desee y Sophia es importante para mi... ¿Quién eres tú, en todo caso, para reclamarme distancia?- Quimey también se notaba enojado.
José, en medio, intentaba entender tanto como le fuera posible.

-¿Quién soy? ¿Quién soy?- preguntó retóricamente Javier- Soy quién ha visto llorar a Sophia, soy quién vela por su salud noche y día... Soy su médico y tú eres sinónimo de dolor y tristeza para ella... No te quiero cerca...
La mirada de Quimey se oscureció repentinamente.
-Ni tú ni nadie me prohibirá acercarme a lo que más quiero... Sophia no me rechazó, aceptó escucharme y no eres nadie para alejarme de ella... No levantaré cargos contra ti porque Sophia necesita a su médico, pero pagarás esto...- rugió Quimey, subiendo a su coche y emprendiendo retirada. Él no se daría por vencido. Quería a Sophia y ese tonto médico no sería un obstáculo en su camino.

Javier miró la marcha de Quimey enojado en sobremanera. José lo observaba en silencio. La actitud de su amigo le sorprendía y ponía en alerta. Javier no era de comportarse así... ¿qué le estaba ocurriendo a su colega?
-Vamos... Te invito un café, tenemos mucho para hablar...- dijo, mientras palmeaba la espalda de Javier e intentaba sonreír sin mucho éxito.

Mar se retiró de la casa de Mariana luego de prometer regresar pronto.
Se sentía contenta ante la buena predisposición y trato con la habían recibido en ese hogar y tuvo esperanzas de que Sophia respondiera también de forma amable ante el conocimiento de su existencia.
Mar entendía que era difícil aceptar un nuevo hermano y más en el caso de ese padre en común que tenían.

Ella siempre había deseado tener una hermana mayor con quién hablar y compartir secretos. Hacía pocos días que sabía de la existencia de Sophia y anhelaba entablar, al menos, una buena amistad con su media hermana.
Llegó a su casa ya entrada la noche.
-¿Qué tal te fue?- preguntó William.
-Bien...- respondió Mar mientras se encogía de hombros.
-¿Sólo bien? ¿No me darás más detalles?
Mar suspiró, molesta. Cuando supo que su única hermana padecía de una grave enfermedad cardíaca, William le prometió que movería cielo y tierra por ayudar a Sophia, pero a cambio, Mar debía ayudarle a él con otras cuestiones.
La joven sentía que esto no era bueno. No conocía aún a su hermana, pero ya la apreciaba simplemente por los comentarios de Danlin, Nana y Francisco y lo que le pedía William le parecía demasiado, más quería ayudar a Sophia de alguna manera.
"Me siento como un espía doble, jugando para dos bandos opuestos...", pensó Mar, mientras subía las escaleras y se dirigía a su cuarto.

-Veo que le caíste muy bien a Mar...- dijo Danlin a Francisco, mientras Nana se preparaba para su salida.
El muchacho se sorprendió ante esa muestra de celos por parte de aquella niña tan dulce y autosuficiente como era Danlin.
-Pues... Tú has estado más atenta, yo no me percaté de nada... ¿Desde cuándo te fijas en quienes me miran? ¿Ahora quieres controlar a las mujeres que pueden mostrar algo de interés por mi?- cuestionó él con frialdad, ocultando así su alegría ante la actitud de Danlin.
-Yo no controlo ni veo nada... Era obvio, simplemente- replicó molesta Danlin. Esa forma de responder de Francisco a veces la sacaba de sus casillas. Ya lo había notado en el aeropuerto. Las mujeres miraban a su amigo pero él se mostraba frío y distante. ¿Dónde quedaba el muchacho dulce y tierno que ella conocía?
Para peor... Mar le agradaba, pero no soportaba la idea de verla cerca de Francisco. Y ese rechazo ante la idea de ver a su amigo con una chica, sea cual fuese, impacientaba a Danlin. ¿Por qué se sentía así? Si él sólo era su amigo...

Mariana, en tanto, se duchó, maquilló y vistió especialmente para su salida.
Estaba entusiasmada con la idea de ver a Andrés...
Sin preocuparse por su hermano y Danlin, que ya eran bastante grandes para cuidarse por si solos, se subió a su auto previa llamada a Sophia. Su amiga le deseó toda la suerte del mundo y Mariana se sintió feliz de escuchar mejor a Sophia. Hablaría con ella del tema de Javier al día siguiente, cuando todo estuviera más calmo.
A las 21 hs puntualmente, se encontró con Andrés en "Girasoles", un restaurant donde siempre acostumbraba ir a comer.

-Estás encantadora...- susurró Andrés a su oído mientras le obsequiaba una rosa roja.
Nana sonrió. Había olvidado lo encantador que podía ser el apuesto abogado a quién había conocido casi por casualidad... Y ese interés que siempre había sentido por él, cobró más fuerza en el preciso momento en que Andrés le sonrió. Una sonrisa... Y todos los enojos que ella había podido guardar hacía él se desvanecieron en el aire.
Una sonrisa, y el corazón de Mariana comenzó a latir más veloz. Como si tuviera alas... Corazón enamorado.

Sophia escribía en su cuaderno cuando Javier regresó a visitarla, varias horas más tarde del incidente con Quimey.
-Veo que me abandonaste simplemente para golpear a Quimey- dijo la muchacha sin levantar la vista de su trabajo. Su mano bailaba sobre el papel y lograba que la pluma trazara, veloz, palabras y más palabras.
Javier bufó.
-Ya te vino con el cuento... ¡Vaya cobarde!- susurró enojado.
-No. No me dijo nada. Sólo eran ideas mías, pero lo corroboraste con esa respuesta- repuso ella, mirando todavía el papel.
Javier gimió en murmullos. Odiaba ver a Sophia tan distante. Le dolía esa distancia que su amiga y paciente marcaba cuando estaba molesta con él.
-Princesa...
-Sólo quiero que sepas que aceptaré sus disculpas. Creo en sus palabras.
-Sophia...
-Soy libre de hacer cuanto desee. Javier, no eres quién para regañarme por las personas con quienes me relaciono...
El médico hizo otra mueca de dolor. Sophia estaba haciendo un reproche válido...
-Mi vida, él te lastimó mucho. Te hizo sufrir injustamente.
-Eso es cosa mía. No tenías porqué atacarle. Y si quiero hablarme con él, es asunto mío también.
-Pero...
-Nunca lo entenderías- murmuró Sophia- No entenderás jamás que hay cosas que necesito hablar y no puedo recurrir a Nana, mi hermana o a ti... Y soy lo bastante adulta para decidir con quién hablar y con quién no...
Javier suspiró. Asintió sin decir más palabra, intentando ocultar su enojo y dolor.

Sophia no estaba siendo totalmente sincera. Ella sentía que ya estaba cansada de odiar a Quimey. Que no tenía sentido guardarle rencor, eso no la beneficiaba en nada. Pero no confiaría en su ex como le estaba diciendo a Javier. Eso sólo lo decía para hacer molestar a su médico. Ella debía tolerar a Shia, cuyo beso con Javier aún no lograba olvidar. Entonces, su médico y amigo, debía aprender a tolerar a Quimey.
Ahora, más que nunca, anhelaba los abrazos de Javier y su sonrisa siempre radiante. Pero no pensaba pedirle nada.
Intentaba enterrar bien profundo todo sentimiento de amor hacia Javier y eso incluía las muestras de afecto.
Javier, por su lado, conocía bien a Sophia y sabía que si estaba molesta, continuar con el asunto era echar más leña al fuego. Se mantuvo en silencio, recostado en el sofá que había junto a la cama. Desde allí observó a Sophia mientras guardaba el cuaderno, se acomodaba y decía en susurros "buenas noches" antes de quedar profundamente dormida.
El médico, entonces, se levantó del sofá y caminó hasta la cama, acarició el rostro de Sophia y reprimió un gemido.
Tan cerca había estado de su amada y ahora, el destino parecía querer alejarlos. Pero él pensaba luchar. No se daría por vencido fácilmente. Amaba a Sophia y lograría su confianza nuevamente. Aún cuando ya nada fuera como antes, él no dejaría morir el amor que sentía por Sophia. Y sabía que ella también lo amaba. Por eso no pensaba rendirse. Porque podía verlo en la mirada de su paciente. Ella lo amaba...
En sueños, Sophia comenzó a llorar y Javier sintió que su corazón se encogía del dolor. Ver el rostro de Sophia cubierto de lágrimas era triste. Saber que ella lloraba por él era lo peor...

viernes, 27 de agosto de 2010

Narrativa: Corazón roto

Corazón roto

-Ya no te quiero…- con esa frase, tu daga surcó el espacio que nos separaba y buscó furiosa su blanco.
Nunca hubiese creído que fuera posible, nunca te pensé capaz de semejante atrocidad.
Gruñiste, saboreando mi miedo; reíste, viéndome caer.
Parpadeé, observando cómo la habitación giraba a mí alrededor y vos mirabas, sorprendido, el producto de tu fechoría.
Mi pecho abierto dejaba ver mi corazón latiendo cada vez más rápido.
Pude sentirlo, lo verifiqué con mis propias manos, tres de mis dedos entraban en el orificio…
Me rompiste el corazón, lo desgarraste tú solito…
En tu mano, el cuchillo brilla bañado en sangre.
Y es increíble, aún tengo vida para ver y sentir todo.
A mi lado, un charco rojo crece y crece.
Me rompiste el corazón, en verdad lo hiciste.
Un sabor metálico se extiende en mi boca, mientras sigues ahí, observando.
Con cada latir, mas sangre fluye, más vida pierdo.
Eres un cobarde, no te animas a darme muerte. Solo te quedas ahí, mirando.
Uno, dos, tres… los latidos ahora son más lentos, con menos fuerza.
Ya no hay fluido en mi cuerpo, ya no hay vida, ya no…






Nota: para realizar este relato tuve que valerme de una frase que utilizamos de forma figurada y dale el sentido real... adivinen la frase ;)


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Noticias: Nuevas secciones en el blog y un premio

Hola!!!
Es viernes y vengo a comentarles...
He pensado en agregarle nuevas secciones al blog.

De qué irá la cuestión?
Bueno, como verán, hay más pestañas debajo de la cabecera del blog: "Curiosidades", "Narrativa" y "Adictos a la escritura".

Bien, "Curiosidades" es una sección que comenzaré a publicar los lunes. Iré contándoles sobre cómo nacieron mis historias y algún que otro detalle sobre los personajes o escenarios que ideé.
"Narrativa" será otra sección nueva, donde cada viernes colgaré algún relato o cuento escrito en el taller de narrativa al que asisto desde principios de año. (La primer entrada se publicará en un rato...)
"Adictos a la escritura" hace referencia al proyecto del que formo parte y a mis producciones surgidas dentro del marco de dicho proyecto y grupo.

Y cambiando de tema, mis queridos Infectados han llegado a pasar la cifra de 100 seguidores en su blog: http://infectadosblog.blogspot.com/
Un blog fenomenal, que recomiendo visiten... los infectarán rápidamente!!!

Les hice este pequeño detalle:


Espero les guste ^^

Hasta pronto!!!


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jueves, 26 de agosto de 2010

Capítulo 4: Nueva ciudad, nuevos vecinos

Joshua miraba al vacío, sumergido en sus propios pensamientos mientras decía:
-Hace tiempo, cuando los blancos aún no habían llegado a estás tierras, mis ancestros protegían este lugar hasta el límite de sus fuerzas...
Me detuve en seco, mirando fijamente a este muchacho de belleza sin igual.
-Es común que los de mi tribu digan que descendemos de los animales. Pumas, zorros y otros muchos depredadores han dado origen a nuestra existencia. Mi tribu, en particular, proviene de los zorros... Y se dice que hubo grandes guerreros capaces de tomar la forma de nuestros ancestros y luchar contra los enemigos...

Las palabras de Joshua me sorprendieron. Yo sabía que existían tribus con poderes semejantes, pero pensé que sólo se transformaban en lobos. El monstruo con el que había luchado no era un lobo entonces... Pero su tamaño y violencia eran propios de los licantropos.

-¿Estás bien?- preguntó Joshua, seguramente se había percatado de la preocupación que escondían mis ojos.
-Oh, sí... Sólo me sumerjo en la historia. Continúa, por favor- pedí, recobrando la compostura.
El muchacho sonrió entusiasmado y prosiguió con el relato de la historia:
-Se dice que un gran peligro llegó a estas tierras y fue el jefe de la tribu quien, valiéndose de la forma animal, atacó y alejó enemigo.
-El líder sobrevivió...- dije pensativa. Recordaba bien la tregua que ofrecí al escuchar un llanto cercano. No me daba el alma para matar al perro gigante y dejar a sus hijos huérfanos.
Joshua asintió.
-Sí, de imprevisto el enemigo dijo "no puedo matarte, tienes hijos qué cuidar... Pero vendrán otros y deberás aprender a defenderte..." y sin otra palabra desapareció entre los árboles.
Sonreí levemente. Resultaba increíble que luego de tantos años recordaran textuales mis palabras.
-Déjame adivinar... Vinieron otros- me aventuré a decir.
-Sí, vinieron y lucharon y para ese momento el jefe y varios más habían entrenado.
-Pero si volviera aquel enemigo que abandonó la pelea por los niños, igual lo rechazarían y atacarían- dije, entrecerrando los ojos.
-No lo sé. Si el enemigo regresa... Igual, esto ocurrió hace miles de lunas atrás... Tanto como el jefe ya murió, el peligro también.
Bajé la mirada. El peligro no había muerto. Yo seguía mi existencia tranquila y feliz. Y otros muchos peores que yo podían llegar y atacar.
-Pero podría regresar...- susurré.
-Sólo son leyendas... Cosas que los ancianos nos dicen de niños. No sé hasta qué punto creer. Mira que un ser hermoso, de piel fría y dura, capaz de resistir los peores embates... Suena muy fantástico, ¿cómo creerlo?- replicó Joshua, encogiendose de hombros.
Si él supiera... Lo que yo era, lo que las chicas y yo éramos en verdad. Más que nunca debíamos alejarnos de esto chicos.

-Pero aún cuando son leyendas, estamos obligados a escucharlás... Mis amigos y yo somos descendientes de los primeros grandes luchadores y es tradición en la familia conocer las leyendas... Creo que es una tontería, no me veo transformado en un zorro enorme y terrible luchando contra seres sacados de cuentos de terror, pero por respeto presto atención...- las palabras de Joshua me regresaron a la realidad.
Él era descendiente... Tal vez por eso su aroma era extraño. Pero aún no habían descubierto la verdad, sino nos evitarían. Lamenté profundamente que Isabella y Nana se hicieran ilusiones con Nahuel y Taylor. No era bueno estar cerca de ellos. Cuando la verdad saliera a la luz, seguramente habría pelea...

Sumergida en mis pensamientos, no me percaté de lo cerca que estaba de Joshua. 30 cm nos distanciaban a penas.
A lo lejos, un gruñido se oyó fuerte y claro. Me estremecí pensando en mis amigas. Debía dejar a Joshua y buscar a las chicas, pero con qué excusa?

miércoles, 25 de agosto de 2010

Gané!!!!

Hola!!!!
Bueno, hoy no es día de hacer entradas...
Pero quería comentarles y dar las gracias...

Es que participé de un concurso en el blog de la maravillosa Maria:


El concurso (que tenía 4 variantes y yo elegí la primera opción), era de carácter internacional y daba la oportunidad de ganarse distintos libros...

Y bueno... en la categoría que yo elegí, Vladimir era el jurado. Debí hacer una crítica sobre el blog de María... Y hace un rato me he enterado que Gané!!!!

Ah! estoy tan contenta!!!!

Gané Hush Hush de Beca Fitzpatrick ^^
Wi!!! es un libro que realmente ansío leer... y me hace muy feliz... es la primera vez en mi vida que gano algo...

Y todavía me hicieron este lindo dibujo!!!


Mil gracias!!! de verdad... a María y a Vladi... Gracias, Gracias, Gracias!!!!
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martes, 24 de agosto de 2010

Sed & Deseo: OS para el concurso de Bonnie

Bonnie ha organizado un concurso y aquí estoy yo, presentando un OS...
Les advierto que contiene escenas de carácter sexual y por eso mismo se lo califica como M (con lemmon). Si los lectores no creen pertinente leer este relato, por favor, simplemente, no sigan con la lectura...

Sed y Deseo



Damon suspiró, cansado.
Hacía días que no se alimentaba y aún le quedaba mucho camino por recorrer antes de llegar a Italia y encontrarse con Stefan, su hermano. 
Era ya entrada la noche y Damon esperaba, sentado en la rama alta de un árbol, la llegada de algún humano que utilizara aquel camino como vía para llegar al pueblo cercano. 
No se arrepentía para nada de ser el asesino de inocentes.
Era vampiro y estaba en su naturaleza el alimentarse de sangre fresca y deliciosa... Sangre... Damon rugió levemente, desesperado por su sed.
Un sonido cercano lo hizo poner alerta y pudo ver que una mujer joven, tal vez aún adolescente, caminaba por el sendero de tierra, en dirección al árbol donde él estaba.
Agudizó sus sentidos y esperó, atento. 
A medida que la desconocida se acercaba, Damon comenzó a sentir algo extraño.
El aroma de esa muchacha producía un raro efecto en él. La deseaba, sí, pero no sólo como alimento. 

Más allá de ser vampiro, sus instintos de hombre aún existían y estaban despertando ahora, al ver a la humana que ya casi había llegado al árbol. 
Dudó un momento y suspiró. Tenía sed, pero no iba a atacarla. El loco impulso por tenerla cerca era más fuerte que el hambre.
Bajó de la alta rama y espero al pie del árbol, tenía un plan... 
Ni bien la joven pasó por el sendero, Damon susurró:
-Por favor... Necesito ayuda...
La chica se sorprendió, la oscuridad que envolvía aquella zona le impedía ver claramente a esa persona que clamaba auxilio.
-Mi nombre es Elena... ¿está usted bien? ¿qué le sucede?- preguntó, preocupada.
-Me llamo Damon y me siento mal... No tengo fuerzas para llegar al pueblo...- gimió el vampiro con voz herida.
Elena escuchó esa voz perturbadoramente seductora y se sintió atraída, interesada por aquel desconocido que la necesitaba. 
-Oh... Mi casa queda cerca, a menos de un kilómetro... Yo puedo ayudarle a caminar, si lo desea...- se ofreció ella.
Damon dio un paso al frente y la luz de la luna permitió que Elena se maravillara observando la belleza de ese hombre, ese muchacho que se mostraba tan débil y pálido.
-Eres... Pensé que eras más adulto- exclamó, perdida en su mirada clara que resaltaba por lo oscuro de sus cabellos.
Damon sonrió. Poco a poco, se sentía más y más atraído a Elena. Su amabilidad, su hermosura. Todo en ella le gustaba. Y su aroma... Exquisito, más no pensaba atacarla. No aún. 

Llegaron a la casa de la joven en medio de una conversación trivial y tonta sobre el cambio de clima.
Elena había procurado mirar lo menos posible a Damon y él hacía un esfuerzo herculeo para contenerse y no matarla.
Ya dentro de la cabaña, las luces dieron a conocer a Damon con mayor detalle, permitiendo que Elena acariciara con su mirada a este desconocido que el destino había puesto en su camino.
El vampiro no precisaba luz alguna, su mirada felina y aguda le posibilitaba saborear cada centímetro de piel expuesta de esta hermosa muchacha que tanto le atraía. 
-Yo...- Elena no recordaba lo pensaba hacer ni podía desviar los ojos del rostro perfecto de Damon.
El vampiro, deseoso tanto de la sangre como del cuerpo de Elena, sólo se limitó a acercarse aún más a ella. 
Los humanos solían sentirse muy atraídos por los seres fríos como Damon y él lo sabía bien. Elena sería suya... 
La joven seguía inmersa en esa extraña sensación, esa emoción que la envolvía, sujetaba y empujaba... Cuando Damon se acercó a ella, debería haber sentido miedo, pánico. Un desconocido no suele tener buenas intenciones al cortar distancias de esa forma. Pero los pensamientos de Elena sólo estaban dirigidos a una cuestión... Damon era tan apuesto, tan seductor. Su forma de hablar, de mirar, de moverse, incluso estando tan débil, la había hechisado. Sí, esa era una buena de expresarlo.
Tal vez Damon era algún tipo de mago con poderes especiales.
Elena estaba muy lejos de saber la verdad... 

Sin palabra alguna que rompiera el encanto del momento, Damon rodeó el cuerpo de Elena con sus brazos y la estrechó contra él.
Elena gimió, presa de la emoción, y acercó su rostro al del vampiro.
El beso despertó entonces, urgente, necesario, furioso...
Sus labios y lenguas se movían ansiosos, desesperados, enrulados por el deseo irrefrenable que les impulsaba a querer más. 
Las manos de Damon se deslizaron por la espalda de Elena, haciendo que ella se estremeciera. Los labios del muchacho recorrieron el cuello de la joven.
La sed era importable, pero ante el deseo carnal, Damon era incapaz de atacar a Elena y alimentarse de ella. Ya habría tiempo para eso más tarde... 
Sus ropas cayeron al suelo produciendo un ruido apagado, sobre la gruesa alfombra de la sala.
Al calor de la chimenea, Damon se sintió más humano que nunca mientras dibujaba senderos de besos por todo el cuerpo de Elena.
Ella gemía y se contorneaba, pidiendo más y el vampiro no pensaba dejar a esa encantadora humana con deseos sin cumplir. 

Cuando los labios de Damon descendieron por el bajo vientre de Elena, la joven arqueó su cuerpo, gimiendo aún más y el vampiro entonces deshizo su sendero, volviendo a los labios de Elena que tanto ansiaba.
Este beso fue más violento y angustiado. Su sed iba en aumento y él intentaba controlarla. No quería matarla. No aún...
Con un fluido y rápido movimiento, penetró en ella. El interior de la joven lo esperaba húmedo y caliente y eso provocó un estremecimiento en Damon.
Rítmicos y acompasados movimientos hacían que sus cuerpos se conectaran más y más.
No había necesidad de palabras. Sólo entrega y goce... 

Cuando él sintió que ella comenzaba a sacudirse y su interior se estrechaba anunciando la proximidad del éxtasis, aumentó sus embistes para llegar a la par.
En ese momento sublime y magnífico, en un arranque de pasión, Elena mordió suavemente el hombro de Damon. El vampiro, movido por la sed y la actitud de su compañera, acercó sus labios al cuello de la joven, dispuesto a atacarle al fin.
Pero no pudo... 

Él, el fuerte, valiente y muy capaz, el vampiro que tantas décadas acumulaba en su vida, no fue capaz de morder a esa hermosa humana que respiraba entrecortadamente a causa del hecho que acaban de consumir.
No. No podía morderla. La sed era importable, si. Pero pensar en el dolor de perderla era aún peor. Y convertirla era condenarla a una vida como la suya...
Podía ser egoísta y egocéntrico cuando lo quería, pero ahora no podía hacer tremendo mal. No podía...
Su cuerpo aún clamaba más, ansiaba más de Elena. Su lado humano lo hacía débil, pero salvaba a la humana de un fin atroz. 
Suspiró, mientras comprobaba que Elena se había quedado dormida.
A la mañana siguiente, despertaría sola y sin saber que Damon no era un humano común, sin conocer tampoco lo cerca que estuvo su muerte y ajena, por sobre todo, a la extraña plaga que afectó al pueblo cuando, sin explicación alguna, con la llegada de la mañana varios vecinos aparecieron muertos sin gota alguna de sangre en sus cuerpos. 

Damon había optado por el camino que podía soportar seguir. Había disfrutado al tener a Elena entre sus brazos, pero su sed clamaba y él debía saciarce. Infelices y pobres aquellos que él encontró en su retirada... 
Algún día, Elena y él volverían a encontrarse. Ahora, Damon debía llegar a Italia y buscar a Stefan.
Con su sed saciada pero su deseo encendido, el vampiro juró que lo suyo con Elena no quedaría en una simple noche de pasión... 


- Fin -


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Capítulo 15: Custodia Eterna

Hace tiempo que, por distintas razones, había dejado esta historia a medias... Hoy, por fin, la retomo. Espero les guste...


-Hay varias alternativas por seguir...- dijo Erzengel- Pueden optar por salvar un espíritu en particular y darle muerte al otro, lo cual sería el camino más fácil.
Nestor entrecerró los ojos, sin decir palabra alguna.
Erzengel prosiguió:
-Por otro lado, pueden optar por buscar un cuerpo provisorio, crear un puerto en el cual Hollie podría descansar hasta que Queila lograra su misión y luego Hollie seguiría con su vida en tanto Queila moriría al fin.
Ahora quien hizo una mueca de dolor fui yo. Me dolía pensar en perder a Queila y tampoco podía tolerar imaginar la muerte de Hollie, luego de tanto tiempo cuidando de ella.

-Hay otra opción- dijo Damir, mirando a través de un amplio ventanal- Pueden buscar un nuevo cuerpo para Queila, pero es complicado. El humano debe estar dispuesto a dar su vida por Queila y mediante un conjuro superior, generarían un cuerpo a partir del cuerpo que se ofrece en sacrificio...
Esa idea, por muy imposible que pareciera, me daba ciertas esperanzas. Si alguien se ofrecía voluntario, Queila podía vivir. La vaga idea de sacrificar mi vida y salvar a antigua compañera rondó por mi cabeza hasta que Erzengel me llamó la atención.

-Reuen, esta última alternativa es muy problemática. Quién realice el conjuro puede ser acusado de asesinato e incluso perder la Luz por cometer tremendo acto. La única manera de evitar culpas sería si quién da su cuerpo hace el conjuro por si mismo. Eso es muy difícil, pocos hechiceros hoy en día están capacitados para eso...- dijo el Ángel de negros cabellos casi en susurros.
-De uno u otro modo- continuó Damir- Deben elegir un camino... Yo les aconsejaría pensar en las posibles consecuencias y optar por lo que genere menos daño...
Nestor asintió, suspirando. Aún sufría por la pérdida de Queila, era obvio. No es natural que los padres entierren a sus hijas. Peor, soportar que el espíritu de tu hija viva en cuerpo ajeno es más doloroso todavía...

-Debemos irnos... Volveremos tan pronto como nos sea posible- informó Erzengel- Cuidense... Bakan está cerca, podemos sentirlo... Aún no somos capaces de ubicarlo, pero no está muy lejos...

Con un simple movimiento de sus alas, los Ángeles desaparecieron y nos dejaron solos a Nestor y a mí.

-Bien... La única opción que tolero es encontrar un modo de respaldar el alma de Hollie y permitir a Queila usar el cuerpo en el cual está...- dijo Nestor- Luego, lo natural sería que Queila siga su camino y alcance la Luz... Ya no tiene vida qué vivir aquí, no así... Sé que ella no toleraría la idea de matar a nadie para lograr un cuerpo...
Observé a Nestor. Parecía aún más anciano de lo que era. Como si el dolor por su hija le fuera arrebatando tiempo en este mundo. Como si él mismo se viera partiendo en poco tiempo rumbo al otro plano.

Asentí, en silencio. Entendía su punto de vista. Pero la idea de salvarle y morir en su lugar no me abandonaba. Sabía que Queila se endurecería conmigo, pero ella merecía vivir un poco más... Yo tenía décadas completas. Sentía que esto ya era suficiente. Vivía para darle fin a Bakan. Luego, ya no tenía metas. No las encontraba de momento. No sin Queila...

lunes, 23 de agosto de 2010

Epílogo: Melodía (fic para Danlin)

POV Nilnad

El tiempo había transcurrido veloz.
Antes de darnos cuenta, habíamos terminado el instituto y ya teníamos matrícula reservada en la universidad donde pensábamos estudiar.

Aquel verano, antes de iniciar las clases, Haydée y Haziel se casaron.
La fiesta fue maravillosa, todo el pueblo Minorean se vistió de gala y la ceremonia fue muy especial.
No todos los dias el líder Minorean encontraba a su alma gemela.

Y lo mejor de todo...
Mientras estaba bailando el vals con Danlin, que se veía encantadora en su vestido de dama de honor color lila, me animé a hacer una pregunta que hacía tiempo no pronunciaba.
-Danlin... Sabes que tu camino está siguiendo la dirección que deseas... Sabes que te amo an todo mi ser... Ya pronto comenzaremos la universidad. ¿Puedes aceptarme mi amor? ¿Quieres ser mi pareja?
"Novios" era termino pequeño para la naturaleza de nuestro amor... Quería que fuese mi novia, que aceptara tener una relación conmigo.
Para sorpresa mía, esa joven hermosa y de mirada impactante, sonrió y asintió diciendo:
-Sí, quiero ser tu novia. Pero habrá condiciones...
Sonreí, imaginando cuales serían sus "peros" y sin darle tiempo a decirle más nada, acerqué mi rostro al suyo y la besé dulcemente.
La mayor felicidad me envolvía ahora...
El día se mostraba perfecto y mi alma gemela aceptaba mi amor por completo.
¿Qué más podía pedir?

Pronto las clases comenzarían y Haziel, Haydée, Danlin y yo tendríamos nuevas metas por alcanzar. Entusiasmo, esperanzas y energías no nos faltaban... Sólo restaba emprender camino.

Mi amigo invisible... (Adictos a la escritura)

Hola!!!!
bueno, hoy hago esta entrada especial... es formo parte del hermoso grupo de "Adictos a la escritura" y surgió el proyecto el amigo invisible...
Mi amiga Invisible es Lhyn, del blog La pluma de papel
Lhyn, leí todas tus entradas y siendo que no te conozco, espero haber dado en tu gusto con el relato que te escribí...


Esperándolo

Danna se apoyó sobre la pared, cansada y abatida.
Lo había intentado todo. Había sido su amiga, su mejor confidente. Había estado a su lado noche y día, siempre que le precisaba. Pero aún así, Agustín nunca la había mirado como ella deseaba.
"Ese es el problema...", le había dicho una amiga, "Nunca deberías haber sido su amiga... él no te mira como mujer"
Danna se lamentaba, pues, de amar a Agustín, de amarlo, anhelarlo y esperar que, por milagro o favor de los dioses, él correspondiera su amor.

El dolor más grande cuando Agustín le pidió ayuda. Necesita fingir que tenía novia para una cena de trabajo y siendo que estaba soltero, pensó en acudir a Danna en busca de auxilio.
Danna creyó que ésta era una buena oportunidad para ella y aceptó encantada.
Se puso un vestido de noche color azul, se maquilló y usó tacos, como nunca antes había hecho. Necesitaba hacerle ver que ella podía en verdad ser una buena novia.

Más la cena transcurrió tranquila, Agustín habló la mayor parte del tiempo con sus clientes y pareciera que ni la había mirado... tan hermosa como estaba y él ni siquiera se tomaba el tiempo para decirle "hoy estás preciosa". No, ningún cumplido surgió de Agustín.

Danna se enfureció, más con ella misma que con su amigo, y sin previo aviso, dejó de llamarle. Apagaba el teléfono para evitar sus mensajes y llamadas, no revisaba el mail y cuando lo hacía, eliminaba cada correo electrónico de Agustín.
Debía dejar de amarlo y para eso era preciso, según su punto de vista, añejarse tanto como le fuera posible.

De eso ya había transcurrido un mes.
Un mes en el cual, Agustín había ido a su casa todos los días, en un vano intento por hablarle y pedirle explicaciones. Danna había tomado la precaución de cambiar de ruta típica para ir a su trabajo y evitaba así encontrarse con él.

Ahora, a mitad de camino de regreso a su casa, sin soportar el dolor y la angustia, se detuvo en seco, intentado evitar que el llanto le ganara de nuevo.
Se apoyó contra una pared y apretó fuerte los puños.
Una fina lluvia comenzó a caer y las lágrimas, poco a poco, se fueron confundiendo con las gotas de limpia agua que caían del cielo.

Sumergida en su tristeza, no se percató de que allí, en plena calle, no estaba sola.
-Me has hecho esforzarme demasiado...- dijo una voz que ella bien conocía.
Danna levantó la mirada y se encontró con los negros ojos de Agustín.
-Debo pedirte disculpas...- agregó, antes de que ella dijera nada- No debería haberme comportado así en la fiesta...

La joven parpadeó varias veces, sin saber qué decir.
-No sé a qué te refieres- murmuró al fin.
-¿No sabes? ¿No viste cómo me peleé con uno de mis clientes porque te estaba mirando?... disculpa, no pude controlar los celos... Danna, yo... Perdona, no puedo ser tu amigo... siento algo por ti que va más allá dela amistad...- admitió Agustín.
Ella le miró perpleja, sorprendida por el cambio de vuelta en las cosas.
Ante su silencio, Agustín malinterpretó todo y suspirando, dio media vuelta y comenzó a caminar. Si ella no lo quería, entendía el rechazo...

Danna se quedó atónita durante un par de minutos.
Lo que ella había deseado desde hacía años, ahora se cumplía. Agustín la quería...
Sonrío y comenzó a correr, procurando alcanzar a ese muchacho que amaba con locura.
Llevaba esperándolo tanto tiempo que ya se le figuraba toda una eternidad. Pero el tiempo lo mediría de ahora en adelante. Con Agustín a su lado, su vida comenzaba en verdad...



Espero Lhyn que te haya gustado. Lo escribí con mucho cariño...

Besos!!!!



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domingo, 22 de agosto de 2010

Personajes: Haydée, Haziel y Danlin - "Melodía"

Bueno... hoy domingo, pensé en colgar esta entrada...
Mañana lunes colgaré el epílogo de este fic que tanto me gustó escribir.

Un dato importante: habrá continuación para Melodía, la escribiremos Danlin y yo en conjunto.
Ahora, les dejo las imágenes de cómo serían los personajes.
Así los imaginamos, Danlin y yo...
No es necesario que deje explicaciones de cada personaje, ya todos los conocemos, verdad?

Haydée:

Haziel:



Danlin:



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sábado, 21 de agosto de 2010

Capítulo 16: El corazón de Sophia

Nana miraba en silencio a esa niña que decía ser familia de Sophia.
Danlin, reaccionando luego de la sorpresa, había invitado a Mar a pasar a la casa y todos estaban en la sala intentando entender lo que sucedía.

-Así que... Tu apellido es Urlin, como el de Sophia...- dijo la niña de rasgos orientales levantando levemente las cejas, necesitaba escuchar una explicación aunque bien se imaginaba ella por dónde venía el asunto.
Francisco estaba sentado entre su hermana y Danlin, sosteniendo en sus manos la mano nerviosa de Nana, más su anhelo no era precisamente dar sostén a su hermana... Pero acercarse de esa forma a Danlin era algo que él mismo se había prohibido, o al menos, pensaba evitar tanto como le fuese posible.
Mar, por otro lado, estaba sentada en un sofá a parte, frente a esta familia que la miraba ansiosa.
-William es mi padre- dijo al fin- Sophia y yo somos medio hermanas...
Danlin hizo una mueca de dolor que disimuló rápidamente. Su miedo había tomado forma y vida...

-Lo lamento... De verdad, lo siento...- dijo Quimey, acercándose a Sophia.
Ella le miraba sorprendida, nunca hubiese imaginado su regreso. Y tampoco había deseado en el último tiempo tenerle cerca. No después de todo el sufrimiento que le había hecho padecer.
-De verdad, Sophia. Lo siento, no te das una idea cuánto me ha dolido estar lejos tuyo...- agregó, bajando la mirada.
Sophia tragó saliva, en un intento inútil por controlarse. Sabía bien lo que sentía por Javier, pero así y todo, ver a Quimey le alegraba y confortaba. De pronto sintió nostalgia por los tiempos pasados y pensando a Javier con Shia, no vio mala la idea de escuchar al menos la disculpa de su ex...
-¿Cómo puedo creerte? Me dejaste cuando más te precisaba. La vida se me derrumbó entre la muerte de mi madre y tu abandono. Creí que perecería de tristeza, pero no... Mírame, logré superarlo y acá estoy. Dime, ¿por qué debo confiar en ti?- cuestionó con tono frío.
Quimey sonrió levemente mientras sacaba de un bolsillo de su chaqueta un chocolate, el preferido de Sophia, y se lo tendía con un gesto de vergüenza.
-Sé que no merezco tu perdón, pero no me daré por vencido. Sophia, no sabes el pánico que sentí al pensar que mis sueños contigo a mi lado bien podían nunca concretarse... Tuve miedo, fui cobarde. Trata de entenderme, cada día estabas peor y yo quería un futuro en el cual lo fueras todo. La sola idea de pensar tu falta me destrozaba... Fui cobarde, lo sé. Perdóname...- suplicó Quimey y Sophia por primera vez lo vio herido y abatido, sin orgullo alguno y dispuesto a todo por ella.
Y cuando Quimey se arrodilló a su lado y comenzó a sollozar aferrado al borde de la cama, a Sophia se le desmoronó el mundo. La ternura alejó el enojo por un momento y la joven no dudó en acariciar la nuca de Quimey, como siempre hacía cuando él estaba afligido.
El muchacho levantó la mirada, sus ojos claros, enrojecidos por el llanto, se mostraban atónitos ante la reacción de esa hermosa chica que, él habría jurado, nunca lo perdonaría.
Sophia se sentía mal. Terrible en verdad. ¿Por qué estaba Quimey diciéndole todas esas cosas? ¿Por qué no estar así con Javier, riendo sinceros y expresando todo?
Un anhelo surgió en ella...
-Por favor, abrazame...- susurró y él no dudó un momento en cumplir su petición.
Sophia se descubrió segura y a salvo, aún cuando esos no fueran los brazos que quería sentir a su alrededor.

-Pero... Si eres su hermana, ¿Por qué apareces recién ahora?- cuestionó Francisco, expresando la duda que Mariana y Danlin tenían y aún no podían convertir en palabras.
-Yo no sabía que tenía una hermana... Me enteré cuando escuché a papá pelear con Andrés, su abogado...- explicó Mar, mirando a los chicos con un extraño gesto de suplica.
Mariana anheló saber más sobre Andrés, pero no era momento para eso, sólo se limitó a decir:
-Por eso te encontré en el hospital... ¿Estabas intentando acercarte a ella?
-Siendo que papá estaba casado con la madre de Sophia, mi nacimiento da muestra de su adulterio y escuché a Andrés pelear con mi padre por eso y papá me prohibió acercarme a Sophia, me dijo que era una chica cruel, pero no le creí... Por eso iba al hospital y trataba de averiguar cuanto pudiera sobre ella...- replicó la niña.
Danlin miró a Nana esperanzada. Era verdad... Si se demostraba el engaño de William para con su madre, entonces él no podía reclamar herencia... De pronto, a Danlin comenzaba a caerle bien Mar, aún cuando tuviera ciertos miedos y dudas.

Javier observaba los resultados de los estudios y análisis sin mirarlos. Sus pensamientos vagaban una y otra vez hacia la habitación en la cual descansaba esa muchacha que tanto amaba.
Él lo sabía bien, Sophia tenía todo el derecho de alejarse. Ya bastante dolor había sufrido...
Sophia no merecía sino cosas buenas y, por primera vez, Javier dudó. ¿Sería él lo mejor para ella? Definitivamente, era mejor que Quimey, él había destrozado a Sophia a más no poder.
No. No podía asegurar aquello. Javier conocía a Quimey sólo por cuentos. No había vivido como testigo el padecer de Sophia por el abandono de su prometido. Pero si había visto el efecto que un simple malentendido había causado en su querida paciente.
Una vez más, tuvo el deseo irrefrenable de pedirle perdón... Y no lo pensó dos veces. Suspirando, apretó fuerte los papeles que llevaba a nombre de Sophia y salió rumbo a su habitación.

Mientras Mar le contaba a Danlin y Francisco la vida que llevaba con William, Nana hacía averiguaciones...
Era todo un descubrimiento el engaño de William y era más que seguro, Sophia ganaría la demanda.

-Andrés, te tengo atrapado... Ya sé que William engañó a Patricia, sé que tiene otra hija... Pobre de ustedes cuando los encuentre en el juzgado...- dijo Mariana, ni bien el abogado atendió a su llamada.
-Pues, no me verás a mi...- replicó él, fríamente.
-¿De qué estás hablando?
-Renuncié... Ya no soportaba ciertas cuestiones de William... No puedo darte detalles, pero es bueno que sepas de Mar...
Nana no sabía qué decir. Un sonrisa se dibujaba en su rostro mientras pensaba que su tercera impresión de Andrés bien podía revalidar la primera y dar por el suelo a la segunda.
-He estado pensando en ti...- agregó Andrés y espero la respuesta de esa joven y simpática abogada que tanto le agradaba.

-Debes entender que me es imposible confiar en ti... Aún si te perdono, ya no confiaré como antes...- dijo Sophia, mirando al suelo. No quería encontrarse con la cristalina mirada de Quimey.
-Lo sé y lo acepto. Comprendo perfectamente tu actitud... Dame una oportunidad... Por favor. No pido nada más que me permitas estar cerca. Sólo eso, deja que venga a visitarte, comparte tiempo conmigo. Sin compromiso, como amigos...
Sophia levantó la mirada y se encontró con esos ojos que tanto había amado.
Él la había hecho muy feliz y de igual forma, también la había lástimado a diestra y siniestra.
Pero necesitaba al amigo que él sabía ser. Precisaba de sus consejos y ayuda. Eso era lo que más extrañaba de Quimey: su amistad.
Ahora no podía confiar en él, pero desea creerle y tener a su lado a ese amigo que había sabido ser.
Ella ya pensaba a Javier perdido, absorbido por Shia, el bebé y su trabajo. No quería ser una molestia para su médico, sólo deseaba verle bien...

-Bien, a las 21 hs en el restaurant "Girasoles"... Allí estaré...- dijo Mariana, sonriendo.
Una cita con Andrés. Debía pensar qué vestido ponerse y cómo recogerse el cabello. Pero antes, pensaba definir varios detalles con su socio respecto a William...

Javier entró a la habitación de Sophia. No se sorprendió de verla pensativa y silenciosa. Con todo lo ocurrido y conociéndola como la conocía, sabía que ella se recluiría en sus pensamientos, se cerraría y evitaría mostrar dolor alguno.
Entonces recordó al muchacho que se había cruzado hacía ya rato.
-Princesa, ¿vino alguien a visitarte?... Porque te buscaban y pedían de saber la habitación donde estabas internada...- preguntó curioso.
-Oh, sí... Era Quimey, recién se fue...- respondió Sophia en susurros. Pero no pudo continuar hablando, Javier había salido de la habitación furioso.
Fue directo a la salida y encontró a Quimey a punto de subir a su auto.
-¡Hey, tú!- dijo mientras el muchacho giraba para atender a su llamado.
Un golpe, sólo eso bastó. Con una limpia trompada, Javier dejó a Quimey sin conociendoto en el suelo...