sábado, 18 de diciembre de 2010

Capítulo 7: Tatuado el Deber

Uriel observa a Macu, que respira entrecortadamente, sorprendida ante la escena que acaba de ver.

-Creo que tienes muchas preguntas para hacerme…- murmura el Demonio, sonriendo levemente.

La Cazadora asiente, buscando las palabras correctas.

Aun mantienen el abrazo, pareciera más bien que ni se percatan de la cercanía, tan compenetrados como están, mirándose el uno al otro.

-¿A qué te refieres con eso de que el Ángel debía estar junto al Cazador?

Uriel asiente, suspirando.

-Antes, era común que los Ángeles y los Cazadores lucharan a la par, codo a codo. La muerte de ese Cazador y el asesinato que cometí, impulsaron a que el Círculo de Concejeros tomara una decisión errónea a mi entender…

-¿Los Cazadores trabajan solos, sin ayuda de nadie por lo que ocurrió aquel día?

-Sí, así es. Anrael, el Ángel fallecido, había propuesto varias veces que los Cazadores actuaran por su lado y que los Ángeles ingresaran a la lucha sólo cuando ya no hubiera Cazadores para pelear- Uriel hace una mueca- Él creía que así se podía cubrir todas las posibilidades en una contienda. Cuando el Cazador murió y yo maté a Anrael, las autoridades decidieron que era hora de que los Cazadores trabajaran por su cuenta. Los Ángeles ahora sólo se limitan a observar e intervenir en caso de extrema necesidad…

Macu asiente, bajando su vista al suelo. Esa cuestión era algo que daba vueltas en sus pensamientos desde hacía años y ahora que encontró la respuesta, ve que su odio por su trabajo tiene buen fundamento.

Uriel observa a Macu. Permite que sus ojos recorran las líneas suaves del cuerpo de esa mujer que está entre sus brazos y parece a gusto en esa situación.

Sabe que está mal. Sabe que no es correcto. Pero le agrada estar a su lado.

Alejando esos pensamientos poco demoníacos, Uriel murmura suavemente:

-Ahora te toca a ti decirme qué sucedió…

La Cazadora levanta su mirada, hay dolor allí, melancolía y nostalgia.

Pero Macu es fuerte, por sobre todo, no se deja caer. No, ya no. Su carácter no se doblega fácilmente.

-Hace mucho tiempo, cuando era humana, se presentó un Ángel en casa. Yo vivía con mi hermano y su prometida. El Ángel dijo que mi hermano tenía el don Cazador y que era obligación de todo humano aceptar el trabajo…- Macu se queda en silencio. Los recuerdos regresan a ella y golpean fuerte.

Uriel siente el deseo de consolar a la Cazadora, pero se contiene.

Luego de unos momentos, Macu continúa:

-Durante varios meses mi hermano llevó su doble vida. Cazaba cuanto Demonio le fuera indicado y luego regresaba a casa. Hasta que una noche, llegó cubierto de heridas y muy, muy débil. No alcanzó a cruzar la puerta, murió en mis brazos- la voz de Macu es fría, indiferente. Procura escudarse de toda emoción. Ya bastante sufrió por esto. No hay lugar para el dolor. Ya no.

Uriel percibe la coraza de Macu. Sonríe para sus adentros, ella no es de esas mujeres que precisan que uno las proteja a cada momento. Se sabe defender, cuidar por sí misma.

-Mientras mi cuñada y yo llorábamos, llegó un Ángel. Dijo que debía llevarse a mi hermano, que no podía ser enterrado con otros humanos. En ese momento, mi agonía se transformó en furia- la mirada de Macu observa al vacio- Tomé la espada de mi hermano y no lo pensé dos veces, salté sobre el Ángel, dispuesta a luchar por lo que quedaba de mi único familiar directo. La pelea fue breve. El Ángel cayó víctima de mi ataque. Así es como apareció el único tatuaje azul que tengo en mi cuerpo.

Macu observa su muñeca. La pulsera azul brilla, única, distinguible en el entramado infinito de su cuerpo.

-Como condena debes exterminar Demonios…- replica Uriel.

La Cazadora afirma con un leve gesto.

-Y hasta tanto tu cuerpo no se cubra por completo de tatuajes, seguirás cumpliendo la sentencia- señala el Demonio.

Una vez más, Macu asiente.

Uriel se siente impulsado por una extraña emoción. Comprende el dolor que oculta Macu, aun cuando se muestre inflexible. No debe ser nada fácil perder a tu familia de esa manera.

Sin poder dominarse, el Demonio estrecha su abrazo, acercando contra sí mismo a Macu, en un intento por darle ánimos.

-Yo habría hecho lo mismo…- afirma, acariciando los cabellos color violeta de la Cazadora- Y tampoco me habría arrepentido.

Macu sonríe.

No es tan malo el compañero que se ha hecho. Aunque sea Demonio... Ángel Caído, mejor dicho.


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3 comentarios :

Marcos DK dijo...

Extraña pareja; son las que gustan. Precisamente estoy con un relato que tiene un angel y un demonio como protas, para el grupo de Adictos. Al ritmo que escribo con la PDA mientras como en un bar lo tendré para... mayo?

En cuanto pueda me paso al siguiente, que toy con mucho lio >.< (y cuando suba un par de grados la temperatura de la oficina, que estoy muy sensible hoy con lo que escribes)

~D@nL!n~ dijo...

Pasando al siguiente...

Danlin, TKM!

MAP!

KaRoL ScAnDiu dijo...

Uiiiii:D Dosis triplee:d

Así que ya leí este, dejame decir que me moría por saber que tal le iba a Macu y su demonio, perdón, ángel caído, jaja:D

Que pena su historia, su pobre hermano,... y el castigo y condena que tiene... voy corriendo a por más:D

kisses..