lunes, 20 de diciembre de 2010

Capítulo 4: De Amores y Desencuentros

Daniel sonreía cuando Anabelle abrió la puerta de su habitación.
-¿Estás cansada?- preguntó- ¿Quieres ir a dar un paseo conmigo antes de cenar?
La joven sonrió en respuesta y asintió en silencio.
Cada instante junto a Daniel era un remolino de emociones. Le gustaba y en gran medida hasta se olvidaba del verdadero motivo de su estancia en esa casa...


La luna brillaba alta, lejana, mientras la tarde se desvanecía y daba paso a la noche.
El parque principal de la casa parecía un pequeño bosque con laguna incluida, dónde varios cisnes danzaban en sutil nado de un lado a otro.
-¿Estás ansiosa por conocer al Duque?- cuestionó Daniel, mirando de reojo a Anabelle.
Ella suspiró.
-No. Es sólo que... Nunca en mi vida lo vi y no concibo la idea de alguien que pretende ser mi marido sin haber tenido una relación antes, ni siquiera como amigo...- se encogió de hombros y continuó- Él me vio en el baile, genial, pero yo no sé quién es y en cambio he disfrutado de tu compañía y no me molesta estar contigo.
Ante las palabras de Anabelle, el silencio llegó veloz y se instaló formando un muro entre Daniel y su acompañante.
La joven se lamentaba de sus declaraciones y Daniel dudaba de la puesta en escena que estaba llevando a cabo.


-¿Cómo te imaginas al Duque?- inquirió, tratando de no mostrarse nervioso.
-Pues... Viejo, malhumorado, con la idea fija de que las mujeres sólo servimos para tener hijos. Pero...
-¿Pero?
-Pero si tú estás aquí, si te agrada trabajar a su lado, si los miembros de la guardia son felices de estar defendiendo al Duque, entonces no puede ser tan mala persona.
Daniel asintió, sonriendo.
Anabelle era muy observadora.


-¿Por qué pintas tan mal al Duque?- divertido ante la mirada de la joven agregó- ¿Qué te hace pensar que él es viejo o malhumorado? ¿Y eso de que las mujeres sólo son para tener hijos?
Anabelle hizo una mueca.
-Una persona que tiene poder y prestigio, por lo general termina volviendose engreída y poco amable. Lo imagino viejo simplemente porque nunca oí hablar de un Duque joven, sólo de hombres ya mayores, ancianos...- se encogió de hombros una vez más- Y la mayoría de los hombres no valoran a las mujeres, sólo las quieren por la descendencia. No valoran sus anhelos y sueños ni nada por el estilo...


Cuando Anabelle levantó la mirada descubrió que Daniel la observaba con un brillo extraño en los ojos.
-Eres de reflexionar y pensar mucho, ¿verdad?- murmuró sonriendo a medias- Debes saber que el Duque nunca trataría a una mujer de mala manera. Es un hombre amable y educado y si pidió tu mano es porque debe sentir algo profundo por ti.
Anabelle intentó dar réplica, pero Daniel continuó:
-Dices que no tienes ninguna relación previa con él, pero piensa un poco. ¿Es costumbre hacer algo así? No, a menos que hayan arreglado la boda desde que tú eran una niña y el prometido busque acercarse a ti sabiendo que nadie le hará competencia. El Duque te quiere por esposa y teme que alguien más le gane de mano, por eso te pidió a tu padre...
La joven contuvo el aliento durante varios segundos, considerando lo que Daniel acababa de decir.
-No lo había pensado así- susurró avergonzada.
-No tienes que sentirte mal. El Duque no el estereotipo de persona que todos imaginan. Entiendo tus preconcepciones, pero realmente sería bueno si te planteas darle una oportunidad...- Daniel miraba el cielo, con un aire de nostalgia en el rostro.


-Me has dicho que está de viaje, ¿Cuándo volverá?- preguntó Anabelle, curiosa.
-En unas semanas...
-Pero si no lo conozco en persona, ¿cómo espera que sienta algo por él?
-Yo debo encargarme de eso. Contarte de su vida, sus viajes, sus sueños... Soy su mejor amigo, su confesor y mano derecha. Por ahora, debe alcanzarte con aprender de él a través de mí- indicó Daniel, volviendo su mirada a la joven.


Anabelle hizo una mueca de dolor.
Si pasaría tanto tiempo a solas con Daniel, ¿cómo evitaría enamorarse de él?
Daniel se mostraba como alguien simpático, lleno de vitalidad y alegría y era imposible no sonreírle en respuesta cada mirada tierna.
¿cómo haría ella para llegar a sentir algo por el Duque, tan distante y lejano, si cerca suyo había un sol resplandeciente que cubría todo de luz a su paso?
Sabía que el Duque merecía una oportunidad, más estando cerca Daniel eso era casi imposible.
Debía distanciarse entonces. Marcar límites y no cruzarlos. Sería difícil mantener sus emociones a raya, más con Daniel cerca y sus miradas profundas y sus sonrisas plenas...


¿Podría Daniel amarla? ¿Qué problema habría si el amor nacía entre ellos? El Duque le permitía elegir. Ella podía optar por Daniel... Pero sabía que él nunca traicionaría al Duque. Lo veía claramente, Daniel no era ese tipo de personas. No era de esos que mienten o arman engaños.
Todo se tornaba muy difícil... Difícil y complicado.


Una campana sonó distante. Era la hora de la cena. Debían volver a la casa...

6 comentarios :

Teles dijo...

Ohhh cielos! ¿¿Qué va a hacer este Daniel?? Madre mía!! Qué nervios por leer el siguiente...espero que Anabelle no se aleje demasiado...
Un beso
T.

Andrea dijo...

:D Erz Me emociona el misterio jeje ^.^ Espero Ansiosa el Próximo Cap :3

Citu dijo...

Que misterio mi niña te mando un beso y te deseo una linda semana

MariQ dijo...

EMOCION¡¡¡¡¡¡
waaaaa es lo q siento en este momentoo...genial historia me enamoro desde q empezó....esperare con ansias el sig.. cap ^^ animo y suerte¡¡¡¡

~D@nL!n~ dijo...

Que capitulo mas introspectivo!

Creo que las reflexiones de Anabelle son muy acertadas, dado en que no sabe la verdad. Pero cuando lo sepa... seguramente se enoje un poco. :P

Ya casi llega la navidad!!!

Danlin, TKM!

MAP!

Lighting dijo...

el misterio casi me ha cortado la respiración x dios!! k ganas del siguiente!!!!!!

te paso mi blog x si kieres pasarte http://elrenacerdelaoscuridad.blogspot.com/p/capitulo-1_21.html