lunes, 6 de diciembre de 2010

Capítulo 2: De Amores y Desencuentros

Anabelle se quedó observando a ese muchacho de belleza imposible que la esperaba fuera del carruaje.
Había pensado que venir a vivir a casa del Duque sería algo horrible en verdad, pero ahora comenzaba a dudar.

Daniel sonrió al ver la sorpresa en el rostro de la joven que había conquistado su corazón, dio un paso adelante y tendió su mano para ayudarla a bajar del vehículo.
Ella aceptó, devolviendole la sonrisa y ya con sus pies en el suelo, sus preguntas fueron inevitables:
-¿Qué haces aquí? No me digas, ¿eres empleado del Duque? ¿Lo conoces? Él ha pedido mi mano y bueno, por eso estoy aquí...- Anabelle no pudo esconder su gesto de tristeza. No conocía al Duque y eso le causaba pavor; el muchacho que que estaba frente a ella le gustaba, esa era otra cuestión para preocuparse.
Daniel parpadeó varias veces, intentando comprender las palabras que acababa de oír.
Miró a sus guardias y les hizo un gesto.
-Sí, así es. Soy el secretario general del Duque. Mi responsabilidad es cuidar de ti y educarte mientras él está fuera de la casa...
Anabelle asintió en silencio. Parte de su temor se alejaba y la tranquilidad le caía como lluvia de primavera, refrescante y necesaria. Otra inquietud despertaba en ella más oculta, tanto que ni lo percibía.

-Mi nombre es Daniel y asumo que no te molestará si te llamo por tu nombre, Anabelle- aventuró el muchacho.
Ella salió de sus pensamientos y con una media sonrisa asintió.
La mirada de Daniel, su simpatía... ¿Qué sucedería si se enamoraba de él?
El Duque no tenía oportunidad, no con Daniel a su lado, pensó Anabelle, mientras la conducían a la casa.
En tanto, Daniel se hundía en mil ideas sin pies ni cabeza. Algo era claro: Anabelle no se veía muy interesada en conocer al Duque. En cambio, se mostraba alegre de estar a su lado. Esa era la cuestión en todo esto... El Duque y Daniel eran la misma persona, aunque Anabelle no lo supiera. Daniel temía que la joven lo rechazara desde un principio si le decía su verdadera identidad. Por eso mismo ideó un plan, un plan que podía convertirlo en el hombre más feliz del mundo o en un oscuro espíritu agonizante.
Si jugaba bien las cartas, Daniel podría lograr el amor de Anabelle y explicarle luego la verdad. La decisión de ella marcaría el punto en la balanza.
Mientras su hermana y padre estuvieran fuera, no habría inconvenientes. Nadie de la guardia o servidumbre hablaría sobre la falsa escena que planteaba Daniel. Tenía un mes... Un mes para ganarse a Anabelle. Al llegar su familia mediría los resultados.
Suspiró en el momento justo en que se detenía frente al cuarto de Anabelle.
Serían necesarios muchos cambios en la casa, pero no era de esos hombres que se dan fácilmente por vencidos.

-Ésta será tu habitación. Espero te guste. Tómate el tiempo que precises para acomodarte. Luego vendré y te mostraré el resto de la casa...- explicó sonriendo a medias.
Mientras la joven accedía a realizar lo que él le había dicho, Daniel pedía una reunión de personal. Necesitaba poner al tanto a todos, comunicarles lo que sucedía y verificar que contaba con su ayuda.
La puerta en escena había comenzado...

3 comentarios :

~D@nL!n~ dijo...

WOW! Me encantaaaaaa!!!!

Pero esta claro que si supiera de su verdadera identidad estaria aun mas contenta...

Pero claro, es mucho mas interesante plantearlo de esta manera!

Sigue!

Danlin, TKM!

MAP!

Teles dijo...

Ohhhhh!!! Las mentiras no son buenas consejeras!!
Dios! cómo me gusta el drama!
Un beso enorme Erz!!
Felicidades por tus merecidas vacaciones!
T.

irene dijo...

Hay mi vida cuantisimas actualizaciones que me tienes preparadas, no se ni como me puse al dia, bueno como una de las historias ya la tenia de adelanto, jajajajaja pero aun asi me cuesta, ya sabes que mi tiempo ahora es nulo
y esta ultima historia y esas mentiras que nos traeran muchos problemas, no se, creo que debo ver como abanza la historia porque la intriga siempre me puede
Un beso mi niña presiosa, y nunca dudes que pienso mucho en ti
te quiere siempre
Irene