viernes, 12 de noviembre de 2010

Epílogo: Custodia Eterna

Desperté de golpe y me descubrí en una habitación de paredes blancas y luminosas.
Las imágenes de mis últimos momentos de vida golpearon mis pensamientos sin que yo intentara recordar siquiera.
-Vaya... Pensé que te tardarías un siglo- las palabras y risas me resultaban conocidas.
Levanté mi torso, apoyándome sobre un brazo y me encontré con Damir, sentado junto a la cama.
-Creí...
-Creiste que yo había muerto- dijo él, entre risas- Los Ángeles no somos tan vulnerables. Pereció mi cuerpo físico, pero ya estoy en condiciones de regresar al mundo terrenal...
Asentí. Era difícil comprender está realidad. Había muerto y el cielo sería ahora mi hogar.

-Vale, déjate de tonterías- Damir sonrió nuevamente, de verdad nunca lo había visto de tan buen humor.
Era difícil no estar triste. Me alegraba que mis amigos y seres queridos estuvieran a salvo, pero sentía una nostalgia terrible. Tanto que había luchado por Queila y sólo podría volver a verla cuando también le llegara su hora.
-Estás equivocado...- replicó Damir.
-¿Estás escuchando mis pensamientos?- cuestioné confundido.
-Sí... Aún no sabes cómo guardarte lo que sucede en tu cabeza. Ya aprenderás.
-No entiendo. ¿Qué haces en el cielo? ¿Es común que los Ángeles hablen con los espíritus como yo?
Damir me miró sorprendido, parpadeó varias veces y estalló en risas una vez más.
-¡Was! ¿Te golpeaste fuerte al caer?- preguntó sin dejar de reír- Reuen, en el plano celestial los Ángeles sólo hablamos con otros Ángeles.
Detuve mi respiración nervioso. Vale, esto ya se pasaba de extraño. No entendía nada...

-Uff... No te has dado cuenta. Intenta estirar los brazos- sugirió Damir.
Le hice caso sin saber muy bien porqué lo hacía.
Ni bien moví mis brazos, comprendí. Podía sentir algo extraño en mi espalda.
-Tus nuevas alas te quedan magnífico- anunció- Debes de estar contento. No cualquiera llega a nuestro rango. Pero tu sacrificio demostró tu valor...
Cerré los ojos, procurando interpretar sus palabras.
¿Yo era un Ángel?

-Sí, eres un Ángel, un Ángel Custodio. Deberás de proteger a tu humano más allá de todo. Lo bueno es que puedes presentarte con tu cuerpo humano...
-Oh. Vale, vale. Ya entiendo- susurré.
-Entonces vamos, tu humano te espera- dijo tomando mi mano y llevándome casi a la rastra.

El vuelo sucedió de forma tan natural que llegué a pensar que había nacido para ser Ángel.
Al acercarnos a la tierra, descubrí que el barrio me resultaba conocido. La casa que se mostraba majestuosa delante mío era enorme y sublime.
-¿Me permitirás ver a Queila antes de darme mi trabajo?- inquirí entusiasmado.
Damir sonrió.
-No. Queila es tu humano... Siempre te viste como su guardián, pues bien, ahora serás su custodio.
Asentí, con un brillo de tristeza en los ojos.
-No te pongas así. Vamos... Ella podrá verte, sentirte y amarte, como lo hacía cuando tú eras humano. Simplemente ahora tienes dos alas blancas y eres inmortal. Y creo que Queila piensa hacer el conjuro para mantener su vida por más tiempo... Ahora que lo pienso, lo tuyo será una custodia eterna, pero te será agradable...
Mientras él hablaba yo simplemente lo miraba sin poder creer lo que escuchaba.
La alegría me inundaba y sentía que nada mejor podía suceder.
-Eso está por verse- murmuró Damir, antes de emprender vuelo.
La puerta de la mansión se abrió y Queila apareció sonriendo.
Comenzó a correr hacia mí, me abrazó y acercó su rostro con dulzura.
La estreché fuerte contra mí, feliz por tenerla al fin entre mis brazos.
Había tiempo de sobra para preguntar por Hollie, Alex, Macu y los demás...
Ahora, simplemente tenía una idea en mis pensamientos.
Mis labios rozaron el cuello de Queila y ella se estremeció suspirando suavemente.
Sonreí, mientras dibujaba un camino de besos por su mandibula y llegaba a sus labios.
Sus brazos rodearon mi cuello al tiempo que nuestras bocas entraban en contacto.
Un beso dulce, emotivo, cargado de sentimientos.
Queila estaba a salvo y yo podía seguir a su lado, cuidando que nada malo le ocurriera.
Estábamos juntos y ya nada nos separaría.
¿Qué más podía pedir?



Bien... Creo que este el mejor final, verdad? O creían que iba a dejar a Reuen muerto y sólo? No! Él y Queila se merecían... Sobre Hollie, Alex y los demás, tal vez escriba alguno mini OS especial, contando qué fue de ellos. No sé aún... Todavía tengo muchas cosas para hacer. Espero sus comentarios. Besos!

3 comentarios :

irene dijo...

Madre mia que malvada eres, me partiste el corazon para ahora pegarlo con cinta adesiva de dos caras, de esas de los fontaneros que no dejan escapar ni una gota, jajajaj
cariño, gracis al cielo que tubiste una de tus maravillosas ideas, de esas que solo una geniecilla como tu puede tener, ha quedado el final perfecto, siempre contigo es perfecto
besos y si decides hacer esos os, me lo dices jajajajaj
TKM
Irene

judy dijo...

Quiero que sepas que me encanta tu blog, es muy buena esta lectura. Sigue escribiendo, es bueno.

~D@nL!n~ dijo...

Esta claro que debes de escribir los OS!

Seguro que no soy la unica a la que has dejado con muchisima intriga!!! jaja

Danlin, TKM!

MAP!