miércoles, 10 de noviembre de 2010

Compás 7: Una nueva Canción

Pov Haydée

Aun no me creía lo de Haziel y Nilnad. Danlin pensaba que la cuestión pasaba por el mundo Minorean, mis pensamientos iban para otro lado, uno más cercano y mundano…

Ver a esas chicas saliendo del jardín entre risas y susurros no me tranquilizaba en absoluto. Si de verdad Haziel o Nilnad las hubieran rechazado, para nada estarían contentas y alegres como iban en ese momento.

¿Y si al estar en contacto con humanos perdían su naturaleza Minorean? ¿Y si comenzaban a sentir algo por otras mujeres?

De ninguna manera podía mencionar mis dudas a Danlin. Pero me daba pánico el simple hecho de considerar esa posibilidad. Creer a Haziel en brazos de otra me destrozaba.

Debí esforzarme mucho para no expresarlo, para no decirlo ni demostrarlo de ninguna manera. Al caer la noche, ya en casa, podría consultarle a Haziel, pero no ahora… no, sentía que las fuerzas me fallaban.

Danlin consiguió que yo aceptara ir al otro mundo, era mi manera de no pensar en esas chicas junto a mi marido y a Nilnad. Mi escape, si acaso eso era posible.

Proponer la cuestión del baile fue otra manera de asegurarme no tener que enfrentarme a Haziel hasta bien caída la noche.

Sí, precisaba pensar en cualquier cosa menos en el posible engaño de Haziel. Temblaba de solo considerar esa idea.

Además, mientras hablábamos, Danlin no se percató en ningún momento de mi almuerzo. Tal y como había sucedido en el desayuno, durante el descanso de clases, debajo del árbol devoré la comida que bien podrían haber degustado tres personas y no solo una… algo estaba sucediendo conmigo, algo que no era normal y eso me preocupaba aun más.

Podía percibir que mis estados de ánimos y emociones eran más fuertes que de costumbre. Sentía tristezas o alegrías muy intensas y el hambre también era anormal en mí. No era posible que yo sola acabase con una pizza completa y una porción de tallarines. Gracias a Dios Danlin no dio cuenta de ello. No quería deberle explicaciones también a ella.

Feliz ante la posibilidad de salir de compras, otra vez mis cambios repentinos de estados de ánimo, arrastré a Danlin hacia clases.

La tarde pasó rápidamente. Fuimos al centro comercial y durante horas recorrimos cada local que quise, para mala cara de Danlin, que sólo lo hacía por darme el gusto.

Ya entrada la noche, regresé a casa.

Danlin fue directo a su apto, seguramente Nilnad la estaría esperando con la cena ya lista.

Haziel había preparado mi comida preferida. Confundida aún por lo sucedido, me limité a cenar en silencio.

Mi marido no hablaba, sólo comía con la vista perdida quién sabe dónde.

Sentí entonces que una enorme muralla de hielo nos distanciaba. No podía explicar cómo, pero supe que lo que sucedía con Haziel y Nilnad era grave, muy grave. Su silencio, su culpa cada vez que nuestras miradas se encontraban me lo decía todo…

Los días transcurrieron monótonos, fríos y tristes.

Por las noches, el mismo sueño se repetía una y otra y otra vez. Durante el día, Haziel y Nilnad seguían desapareciendo sin dar aviso.

Danlin y yo comenzamos a reforzar la idea de ir al mundo Minorean. Tal vez alguien de mi familia o el propio hermano de Nilnad pudiera ayudarnos…

La noche previa al baile de universitarios, el sueño se tornó completamente lúcido y sucedió como si fuese una película. Una imagen detrás de la otra, narrando una secuencia lógica y triste.

Podía verme llorando, abatida y exhausta.

Mi vientre abultado a más no poder evidenciaba un embarazo avanzado, casi en su culminación. Me veía en una sala oscura, sola y asustada. Sólo se escuchaba mi llanto… luego ocurría un salto de imágenes y de pronto estaba en pleno bosque, buscando a Mattirus. Él tenía entre sus brazos un bebé, mi bebé…

Aquella mañana desperté presa de un terrible llanto. Haziel tardó casi una hora en poder calmarme. Me mantuve escudada todo el tiempo, procurando no dar a conocer mis pensamientos. Mi mayor dolor provenía de mis sueños. ¿Por qué estaba sola? ¿Por qué Haziel no iba a socorrerme?

Ver esos sueños sólo me avisaba lo que iba a suceder. Por alguna razón, iba a quedar sola, embarazada y con Mattirus listo para atacar…

Aún cuando Haziel rogó, no le dije qué había soñado.

Luego de tantos días de distancia, sentí que Haziel derribaba todo muro e intentaba estar cerca de mí, tan cerca como no había estado desde que lo descubrí saliendo del jardín junto a Nilnad. Pero aún así, decidí no decirle nada.

Danlin y yo fuimos a la peluquería ya llegada la tarde. Nos arreglaron el cabello, nos maquillaron e hicieron manicura y pedicura.

Intentaba sonreír por mi amiga. A decir verdad, me sentía un tanto ilusionada, feliz ante la idea de sentir a Haziel más cerca y menos frío. Ahora, con la luz brillante del día, el sueño no parecía tan grave.

Llegamos a mi casa, donde los chicos estarían esperándonos. Allí nos vestiríamos con los atuendos que habíamos comprado.

Al abrir la puerta de mi hogar, encontramos todo a oscuras. Esto no iba bien…

Sabía que mi amiga estaba deseando ahora más que nunca poder ir al otro mundo y averiguar qué sucedía.

Sin decir palabra alguna asentí y emprendimos viaje.

Ni bien comenzamos a caminar a paso vivo, escuchamos unas risas que, al menos yo, conocía demasiado bien. Eran Carmen y su amiga. Venían cortando camino por medio del bosquecillo que había alrededor de nuestros edificios, que no era otra cosa que una extensión de la universidad. Debíamos rodearlo cada día con los coches pues caminando representaba un paseo de casi una hora.

Me detuve en seco, Danlin me imitó, a la espera de comprobar si mis miedos más profundos se cumplían o no…

Comencé a temblar en el momento justo en que, pocos minutos más tarde, Haziel y Nilnad aparecieron caminando y hablando en susurros por el mismo sendero que aquellas chicas que muy poco me agradaban.

Mi respiración comenzó a sonar forzada, entrecortada.

A mi lado, Danlin respondió igual que yo. Ahora me creía, estaba segura de ello.

Mi marido me miró y pudo observar en mis ojos el dolor y la furia.

Nilnad gruñó, al ver a Danlin igual de afectada.

Demasiadas coincidencias. Ya era la segunda vez… ¿qué excusa pondrían ahora?

Di media vuelta y, sin fijarme siquiera en lo que hacía mi amiga, comencé a correr. A esas horas, nadie me vería en la calle solitaria y a oscura, nadie se sorprendería de mi velocidad o mis rasgos no humanos.

En un momento en que las lágrimas me cegaban, cerré los ojos y sin pensarlo dos veces me transporté al mundo Minorean.

Un gran bosque se abría delante de mí, invitándome a recorrerlo, a perderme allí, donde nadie podría encontrarme.

El llanto aún me dominaba. No podía creer lo que habían visto mis ojos…

Empecé a caminar entre los árboles, hasta que sentí que ya no me quedaban fuerzas.

Qué habría sucedido con Danlin y Nilnad, dónde estaría Haziel ahora, qué ocurriría de ahora en más con nuestras relaciones, eran cuestiones que pasaban por mi cabeza una y otra y otra vez.

La luna se elevó bien alto, en el cielo.

Y en plena noche, una melodía se escuchó. Una nueva canción de agonía y dolor.

Mas no sabia yo si quería escuchar esa música o era preferible hacer oídos sordos.

Él me buscaba. Me necesitaba. Podía sentirlo. Pero yo pensaba que lo había perdido, que ya nada sería como antes…

¿Y si esa melodía solo era una manera de decirme adiós?

¿Era posible? ¿Era factible que un Minorean dejara de amar a su alma gemela?

Yo seguía sentada contra el árbol que me había visto llorar en secreto los últimos minutos, envolviendo mis piernas con mis brazos, hundiéndome en la peor agonía.

Él cantaba tristemente. Me estaba buscando…

Lo necesitaba, mi corazón clamaba por su amor. Lo estaba perdiendo, lo sabía bien… Su canto me lo decía. Sino, ¿por qué la melodía era tan amarga y dolorosa?

Cerré los ojos y el llanto nació una vez más.

Ahora, más que nunca, ansiaba regresar el tiempo atrás, perderme en su mirada, sentirme al abrigo de sus brazos, escuchar su encantadora voz cantando la melodía que nos había unido.

Esta nueva canción no me gustaba… no, no, de ninguna manera.

Ya no parecíamos dos eternos enamorados. De pronto, podía vernos como dos corazones heridos intentando unir los restos de un amor ya perdido.

Una punzada en mi estómago me llamó la atención. Parpadeé varias veces, mientras me secaba las lágrimas. A medida que la voz de Haziel se acercaba, esa extraña sensación de mi vientre sucedía más y más fuerte.

Cerré los ojos y sonreí. Era verdad lo de mis sueños…

La melodía y el sonido de los pasos de la persona que amaba se detuvieron de pronto.

Abrí los ojos. Mi marido me observaba con la mirada enrojecida debido a su llanto.

Se arrodilló a mi lado y no me opuse ni me resistí cuando me abrazó tiernamente.

Me aferré a él con todas mis fuerzas y rompí a llorar con mi rostro escondido en su pecho.

Haziel me acariciaba el cabello paciente, tranquilo.

Intenté calmarme y le susurré:

-Estoy embarazada…

Nada le dije respecto a mis sueños. Tampoco le hablé sobre lo obvio: su engaño y mi agonía por ello.

Lo necesitaba a mi lado, cuidándome, acompañándome. Más allá de todo, lo precisaba conmigo.

Otra punzada en mi estómago me dio aviso de que mi bebé pensaba como yo. Era necesario Haziel a nuestro lado.

Mi marido me tomó en brazos, intentó sonreír mientras decía:

-No te preocupes, todo saldrá bien...

Entonces, cerró los ojos y nos transportó de regreso a nuestra casa.

Pensé que todo mejoraría ahora, dada las circunstancias.

Danlin corrió a abrazarme, mientras yo comenzaba a llorar una vez más, feliz por lo que me sucedía, intentando explicarle a ella que pronto tendría sobrinos que cuidar.

Entonces, Haziel salió al patio con Nilnad. Empezaron a hablar en susurros. Sus gestos preocupados no me tranquilizaron nada. Mi llanto se detuvo, mi sonrisa se apagó. Miré a Danlin asustada. ¿Qué estaría sucediendo?


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2 comentarios :

Andrea dijo...

°o°
Una vez más sin palabras Querida Erz, el Cap ha sido fantastico :)
Muy buen look ;)
Nos leemos pronto y siento dejar el coment tan corto pero es un poco tarde jeje
Un Besote
Andrea

~D@nL!n~ dijo...

Mm... me lo has dejado muy muy interesante!!!

En cuanto pueda escribire! Espero no tardar muchoo!

Danlin, TKM!

MAP!