sábado, 6 de noviembre de 2010

Capitulo 27: El Corazón de Sophía

El viaje hasta la cabaña fue en silencio.
Sophia se perdía en recuerdos de su lejana niñez, cuando solía ir al campo cada fin de semana junto a su padre.
Aún no entendía qué había sucedido para William se convirtiera en el hombre frío y lejano que era ahora.
Javier, por su lado, pensaba en todo lo que había ocurrido en los últimos meses.
Su asignación al caso de Sophia, la pelea inicial, los acercamientos paulatinos, la amistad, el amor... Y la distancia.
¡Cuán rápido podía pasar todo!
Parecía ayer cuando Sophia se negó a tenerlo como médico. Aún más cercano era el recuerdo de su declaración de amor y el beso... Nunca olvidaría ese beso, tan pleno en sentimiento, tan dulce y sincero.
Ahora, esa mujer que resultaba serlo todo en su vida estaba a punto de casarse con otro hombre, a tan sólo un paso de alejarse para siempre.
Entrecerró los ojos, evitando expresar su dolor.
Sophia iba tan sumergida en memorias de antaño que no atendió al gesto de Javier.

Llegaron al fin a la cabaña. Una casa estilo chalet de aspecto cálido y acogedor.
Javier se encargó de bajar el equipaje, Sophia en tanto recorrió la casa.
El médico estaba guardando los víveres cuando su paciente apareció en la cocina con una mueca de disgusto en su rostro.

-¿Qué pasa, princesa?
-¿Aquí nos quedaremos durante tres dias?
Javier asintió, sin entender qué sucedía.
-¿Se puede saber entonces dónde vas a dormir?
-¿A qué te refieres?
Sophia caminó de regreso a la habitación, Javier la siguió de cerca.
-¿Ves?- preguntó ella señalando- Hay un sólo cuarto y una sola cama.
El médico suspiró, cerrando los ojos por un momento.
-Vale, no te preocupes. Yo dormiré en el sofá de la sala y tú aquí, en la habitación.
Sophia asintió un poco más aliviada.

Apenas eran las 10 de la mañana y ya estaba todo ordenado y listo.
El médico había preparado el almuerzo mientras Sophia se cambiaba de ropa.
Javier sabía que había una laguna cercana y pensaba ir a nadar allí.
La laguna de aguas termales era un lugar tranquilo y acogedor. Hasta poseía una pequeña cascada.
Javier comenzó a desvestirse ni bien comprobó que el agua estaba tibia y que podría nadar sin problemas. Sophia lo miraba en silencio. El cuerpo musculoso y bien formado de aquel muchacho bien merecía horas completas de observación plena... Era perfecto. Su ancha espalda, sus fuertes brazos, sus piernas bien tonificadas.
La joven suspiró y negó con su cabeza en una reprimenda para sí misma.

El médico saltó al agua y durante varios segundos se mantuvo bajo el agua.
Cuando emergió, Sophia estaba ya debajo de un árbol, sacando su cuaderno de su bolso.
-¿Qué haces, princesa?- preguntó desde el agua.
Ella no lo miró cuando respondió:
-Pienso escribir un poco mientras tú te dedicas a nadar.
-¿Por qué no te metes al agua?, está templada, no sentirás frio.
Sophia suspiró.
-Piensa en lo obvio... No sé nadar. Es más, desconfío del agua. No sentir nada bajo mis pies, sentir que no puedo mandar sobre mi cuerpo, me desespera. Deviertete, anda, no me hagas caso...

Javier miró a su paciente durante unos instantes sin decir palabra alguna. Luego sonrió y salió del agua.
Sophia desvió su mirada de aquel adonis que caminaba hacia ella con el agua escurriendose por su piel y cabello.

-Vamos...- murmuró él, tendiendo sus brazos en clara invitación.
-No. No pienso entrar a la laguna.
-O por las buenas o por las malas, pero irás... Yo te llevaré en brazos. Puedes aferrarte a mí, nada malo pasará.
Sophia consideró un poco la situación. ¿Qué tan malo podía ser?
Sonrió y aceptó la propuesta.
-Si me sueltas, lo pagarás caro...- amenazó con voz grave.
Javier la tomó entre sus brazos, estrechandola contra él con cuidado.
Sophia cerró los ojos, preparándose para el salto que Javier daría.
-Bien, princesa, preparate... Una, dos... ¡Y tres!
El grito de emoción de Sophia se escuchó desde lejos. Su risa y la de su médico también...

Nana, Nicolás y Mar estaban en el Juzgado, esperando la llegada de William. Él nunca apareció, sólo se limitó a enviar a su abogado en representación.
Toda la pelea para la cual Mariana venía preparada fue innecesaria. Según el abogado, William aceptaba dar la custodia de su hija sin problema alguno.
Tal vez había sido influenciado por el hecho de que Sophia había decidido concederle a William la herencia que le correspondía. Varios millones de dólares... Sophia sin embargo seguía siendo dueña de todas sus empresas, casas y autos. Patricia había actuado con precaución al poner a nombre de su hija la mayoría de sus pertenencias. Así si ella faltaba, como era el caso, perdería poco en verdad.

El trámite de los papeles fue breve. Regresaron a la casa junto a Danlin y a Francisco, decididos a festejar por este logro.
Ver preocupada a Danlin hizo que Mariana se asustara antes de preguntar siquiera lo que sucedía...

-Llamaron del hospital para avisar que el caso de Sophia ya ingresó a la lista de pacientes en espera... ¿Por qué no me dijeron que mi hermana precisa en un transplante de corazón? ¿Ustedes sabían y me lo ocultaron?- cuestionó la adolescente, comenzando a llorar.
Mar y Nicolás se estremecieron mientras miraban a Nana con la misma pregunta en los ojos. El miedo era evidente en todos.
Mariana se sentó en el sofá y suspiró, triste y cansada.
-Se supone que es Sophia quien tendría que explicarles todo...- indicó- Pero no puedo seguir guardandome esto. Sí, es verdad. Sophia precisa un corazón, pero todo saldrá bien, por favor, no preocupen...
-Ya entiendo... como sabe que puede morir pronto se casará con Quimey simplemente para adoptarme y dejarme el futuro asegurado- aventuró Danlin.
Nana asintió.
Los jóvenes se miraron en silencio. Ninguno le había dicho a Mariana sobre el plan para lograr que Sophia y Javier quedaran juntos.
Aún llorando, Danlin comenzó a sonreír.
-No eres la única con secretos...- dijo, enjugandose las lágrimas- Si todo sale como planeamos, Sophia no se casará con Quimey...
Nana miró con gesto acusador a todos.
-Más vale que me expliquen de qué va el asunto este... O me enojaré y mucho...
Nuevamente los chicos se miraron en silencio. Al final, fue Danlin quién volvió a hablar, para dar cuenta de todo.

La noche cayó en el campo. Javier consideró que su paciente debía descansar luego de todo lo que habían hecho. El paseo y las horas que estuvieron en la laguna significaban un gran esfuerzo para Sophia, aún cuando no notara el cansancio todavía.
Así, pues, cenaron algo ligero y, como habían acordado, Sophia se dirigió al cuarto en tanto Javier dormiría en el sofá de la sala.

No habían pasado muchos minutos cuando Sophia comenzó a gritar.
El médico entró preocupado al cuarto y descubrió a Sophia asustada con la espalda contra la pared más lejana a la cama.
-¿Princesa?- murmuró.
Sophia lo miró con el pánico en los ojos.
-En... En la cama... Yo... yo vi... Una araña...- explicó con la respiración entrecortada.
Javier se acercó a la cama, revisó las sábanas y frazadas, pero nada encontró.
-Mi vida, no hay nada allí...
Sophia seguía contra la pared y su expresión corporal indicaba que de ninguna manera pensaba ir hacia la cama.
-Por favor, tranquilizate. Debes descansar- el médico no se veía muy feliz con el miedo de Sophia.
Ella intentó respirar más pausado, pero su terror a las arañas le pesaba y mucho.

-No pienso dormir en esa cama- anunció en susurros.
-¿Qué? No voy permitir que duermas en el sofá...
-No voy a dormir en la cama- insistió Sophia.
-Mmm... ¿Y si me quedo contigo? ¿Si duermo a tu lado...?
La joven miró la cama, recordó a la enorme y horrible araña y se estremeció. Observó a Javier, que la miraba dulcemente.
Como niña pequeña, hizo puchero, un gesto típico en ella cuando le daba vergüenza verse débil.
Javier sonrió, se acercó lentamente y abrazó a Sophia con toda la ternura del mundo.
-Mi princesa hermosa... No le teme a la muerte pero si a las arañas...- dijo riendo por lo bajo.
Ella lo miró primero furiosa, luego sonriendo levemente.
-No me pelees, no estoy con fuerzas para responder- replicó, desviando la mirada.
Con un ágil movimiento, Javier tomó entre sus brazos a Sophia y la llevó hasta la cama.
-Vamos, debes descansar... La idea del viaje es que te desconectes de todo lo malo y pesado, no que te tensiones aún más...
Sophia asintió, se acurrucó contra Javier y cerró los ojos. Rápidamente se sumergió en el mundo onírico.
El médico sonrió, la mujer que amaba dormía entre sus brazos. No era una felicidad completa, pero era bastante...

-Y ya ves. No queremos que Quimey se case con Sophia. Todos sabemos que Javier y mi Sophie se aman y por eso decidimos ayudar... Si todo sale bien, Sophia regresará con la idea de cancelar la boda- explicó Danlin.
Mariana la miraba en silencio. Le alegraba el plan, pero era la adulta y debía mostrarse molesta por ese accionar oculto de los más jóvenes.
-Chicos, hicieron mal... Ustedes...- intentó decir.
Nicolás negó con la cabeza y replicó:
-Si en verdad Sophia precisa un corazón, si realmente está tan grave... Entonces ella merece ser feliz al menos el tiempo que le queda. Sé sincera, Nana, ¿Quimey es la felicidad de Sophia?
Mariana suspiró, el muchacho estaba en lo cierto.
-Si Sophia se entera, se enojará y mucho...- anunció haciendo una mueca.
-Lo sabemos, fuimos cuidadosos- indicó Mar sonriendo.

El silencio cubrió la sala.
-No puedo creer que Sophia esté tan grave- dijo Francisco, cerrando los ojos.
La efímera alegría se alejó de la sala y la realidad golpeó fuerte.

-Los estudios dan resultados contundentes. Aunque no lo parezca, Sophia necesita un nuevo corazón. El tiempo corre y nada podemos hacer. Sólo nos queda rogar por un milagro...- Nana sonaba triste y dolorida. Su mejor amiga estaba al borde del abismo y nada podía hacer para salvarla.

Las horas pasaron rápido en el campo.
Entre charlas, paseos y sonrisas, Sophía se descubrió ya en el último día de viaje.
Había caído la tarde y estaba armando los bolsos cuando descubrió que tenía un mensaje en su teléfono móvil.
"Voy camino de regreso... mañana por la mañana si quieres podemos firmar el contrato prematrimonial que sugeriste", decía Quimey.
Sonrió. Le alegraba ver que él aceptara sus condiciones, que intentara ayudarle.
Javier llegó en ese preciso momento y se molestó al ver a su paciente con el teléfono en la mano.

-Se suponía que no utilizarías tu teléfono ni tu computadora hasta no regresar a la ciudad...- murmuró, entrecerrando los ojos.
-Sí, lo sé. Pero es que Quimey me escribió diciendo que ya terminó su trabajo en el exterior y viene en camino...
El médico hizo una mueca.
-De verdad piensas casarte... aún no entiendo lo que le ves a Quimey- las palabras de Javier sorprendieron a Sophía. Él nunca se había mostrado así... siempre había sonreído y deseado lo mejor y ahora se mostraba tan enojado.
Ante ese enojo de Javier, Sophía respondió de igual manera.
-¿Qué te importa? Yo no te he dicho nada al respecto de Shía y tu hijo...
El muchacho hizo silencio y desvió su mirada al suelo.

-El bebé no es mío...- dijo encogiéndose de hombros.
Sophía cambió su gesto de enojo por uno de sorpresa y tristeza entremezclados.
-No me lo dijiste...
-Iba a hacerlo, el día que me anunciaste tu compromiso con Quimey. Entonces pensé que no importaba comentarte.
La joven negó con la cabeza, mirando al suelo. Estaba pronta a llorar y no quería mostrarse débil.
-Necesito casarme con Quimey para poder adoptar a Danlin y así garantizarme que ella podrá tener el futuro que anhele... sé bien que no tengo mucho tiempo y debo dejar todo organizado. Quimey aceptó firmar un contrato prematrimonial, donde concede todas mis posesiones a Danlin.
-Te das cuenta de que todo esto es una locura, ¿verdad?
Sophía levantó la mirada y observó a Javier detenidamente antes de hablar.
Él era el amor de su vida, pero no había oportunidades para ellos.
Con su corazón tan débil, ella no quería hacerse falsas ilusiones y menos aún, lastimar a Javier.

-Es lo mejor para todos... Danlin estará segura con Nana y Quimey sabe bien los términos en que me caso con él- explicó, frunciendo el ceño.
-¡Es una tontería! No lo amas... ¿sabe él que nunca te le entregarás? ¿que tu corazón no le pertenece? ¿que si lo besas no estarás pensando en él sino en mí? Admítelo... me amas y no eres capaz de luchar por lo nuestro...
-Javier...
Mientras Sophía hablaba, el muchacho se acercaba lentamente hacia ella.
-No, escúchame... eres la mujer que amo, la persona que he estado cuidando noche y día y te conozco lo suficiente para saber que no sientes nada por él. Tú misma lo has dicho, te casas sólo por Danlin.
-Javier...
-Por favor... ¿o me dirás que lo has besado y te has sentido a gusto entre sus brazos? vamos... dí la verdad, ¿cuando estás con él no piensas en mí?
Sophía miró furiosa a su médico.
-¡Déjate de tonterías! no lo he besado e igualmente, no puedo compararlos...
-¿Ves?- la sensación de victoria brilló en los ojos de Javier.
Sophía cerró los ojos tristemente.
-No puedo compararlos, simplemente porque no recuerdo haberte besado...

Sophía abrió los ojos con el dolor impregnado en su mirada.
Javier simplemente actuó por impulso.
Antes de que la joven pudiera hacer nada, el médico la rodeó con sus brazos y la estrechó contra sí mismo. Acercó su rostro, sus labios anhelaban, agonizaban por un beso de Sophía. Ella cerró los ojos y se dejó llevar, correspondiendo al abrazo y devolviendo el beso. Lo necesitaba, precisaba de Javier, de sus cariños, de su amor sincero...
Las caricias despertaron entonces. Javier recorrió cada curva de Sophía, ella se deleitó descubriendo las líneas marcadas de la espalda de ese hombre que la estaba haciendo sentir mil emociones que nunca había conocido antes.
El lucero despertó en el firmamento cuando Sophía desabrochó el primer botón de la camisa de Javier... sólo la noche sería testigo de la entrega total al amor.

Mar estaba en casa de Nana, junto a Danlin y Francisco esperando a Nicolás.
El teléfono timbró dos veces, antes de que Mariana atendiera.
La sorpresa golpeó a la abogada a medida que escuchaba las palabras de quien le hablaba. Los chicos se miraban preocupados, sin saber lo que sucedía.
Nana terminó la comunicación y colgó, haciendo una mueca. El llanto nació en ella mientras explicaba:
-Nicolás tuvo un accidente. Está en terapia intensiva...
Mar comenzó a hiperventilar, mientras Francisco caía pálido sobre el sofá.
Danlin miraba al vacío, sin saber cómo reaccionar.
Mariana buscó las llaves de su auto. No precisó preguntar, sabía que todos irían con ella y que nadie le diría nada a Sophía...



Hay!!! cómo me ha desesperado este capítulo!!! es tremendo, verdad?
Y aún falta el último capítulo...
Les dejo como bonus la canción que me ha estado rondando en la cabecita toda la semana... tiene que ver con las últimas líneas de este cap y principalmente, con el final de la historia.
Ya les dejo de aviso... el último, será cap doble, incluso creo que más extenso que el de hoy... porque hay mucho para decir... ¿o creen que todo será sencillo?
Nos estamos leyendo!!!



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8 comentarios :

~D@nL!n~ dijo...

WOW!

No hay palabra para describir lo emocionante que esta todo!
No quiero que se acabe, pero a la vez me muero de ganas de saber como acaba! jaja, que dilema!!!

Danlin, TKM!

MAP!

Mar... [b.S] dijo...

Dios! Me quedado Wou! jeje...Que genial capi Erz!
Creo que me quedare sin uñas de los nervios. Una semana tendré que esperar No!. Piedad! jeje
Besotes!
Tqm!
Mar

Teles dijo...

Madre mía!! Erzzzzzzzzzzzzzzz!!! primero Javier en bañador, tú quieres matarme??? y luego el juego ese del botón que casi me infarta y Nicolás, cielossssss!!! Me va a dar algo...una semana...diossssssss!!
Un beso enome
T.

Anabel Botella dijo...

Un besito grande. Está muy bien la historia. Javier es un encanto de hombre. Es tierno, como me gustan a mí.

irene dijo...

Como se puso la Irenilla con ese bañito, jajajajajajajaj y lo de la araña me mato de la risa, que capitulo mas bueno mi corazon
Siento no pasar por tu casita mas amenudo mi reina, pero intentare hacerlo mas veces, me pongo al dia rapido con tus letras
besos que te quiero con toda el almitaç
Irene

Iker Montt. dijo...

¡¡ERZZ¡¡ No quiero que se acabe :(. Este capitulo me ha dejado "QUE?¿" sabes que me encanta lo que haces i como lo plasmas en, el lienzo de las palabras...

Un beso enorme de tu amigo Iker

geyserjbs dijo...

EXCELENTE! ERZ YOU ARE THE BEST!! muy buen capitulo princesa muy divertido, romantico y triste capitulo, creo saber de quien sera el corazón para sofia... creo que el siguiente capitulo sera muy triste y emotivo.. wow va a ser un final de impacto de una forma de felicidad distinta creo... (sabes no quiero que se acabe esta historia)eres muy buena escritora erz.. te quiero un besote princesa!!

irene dijo...

Aviso, ya esta publicado el cap 10 de mi “Desconocido entre vias” espero te guste, y viene con sorpresita, http://esperadoanochecer.blogspot.com/2010/11/desconocido-entre-vias-cap-10.html Besos Irene