domingo, 10 de octubre de 2010

Ángel Bestial: OS para el concurso de Karol.

Hola!!!
este domingo no habrá cap nuevo de Bifurcación/Transición porque, como les avisé antes, Danlin está corta de tiempos por sus clases en el instituto y al no tener sus caps yo no puedo escribir tampoco...

Sin embargo, aprovecho para dejarles el OS que escribí para el concurso de Karol Scandiu:



Debíamos hacer OS sobre Bellas y Bestias... y esto es lo que se me ocurrió.
Espero les guste mi "Ángel Bestial"




La lluvia cae implacable y furiosa sobre la ciudad en penumbras.
La noche reina con la luna como eterna soberana, mientras yo evalúo distancias, oportunidades y posibles consecuencias.
Otra noche de trabajo. Luego, vendrán meses completos de descanso.
Ya no recuerdo una existencia distinta a ésta, soy cazadora y siempre lo he sido. Eso nunca va a cambiar...
Mi responsabilidad es aniquilar a los Demonios y humanos poseídos.
Nunca he logrado dar rescate a ningún Ángel, Arcángel, Virtud, Trono o Potestad. Sus vidas no les importa a quienes los utilizan para mal. Y tampoco es necesario mantenerlos vivos... Bastan sus alas, magníficas, puras y blancas, para desatar mil y un tormentas y calamidades sobre el mundo.
Los Ángeles Superiores, Arcángeles de poder ilimitado, son los más buscados por los humanos; pero justamente por su poder, pocos son los que han caído. Las plumas de esos desafortunados seres han pasado de mano en mano, por gánsters, mafiosos, tiranos y emperadores.

En tanto el poder destructivo y bélico de los humanos crece día a día, nuestras fuerzas se debilitan...
Al inicio de mi tarea, hace milenios, éramos miles los cazadores. Los Demonios han exterminado a la mayoría. Ahora, a penas si llegamos a ser 50... 50 cazadores para todo un mundo es una cifra muy baja. El esfuerzo que implica la lucha nos obliga a descansar durante noches completas. Qué sucederá cuando el último cazador caiga no lo sé... Por ahora, lucho con todas mis fuerzas.

La lluvia continúa cayendo mientras desenfundo mi espada y sonrío, saboreando mi victoria...
El edificio en las afueras de la ciudad posee más de 100 habitaciones y salas, pero sé que sólo hay Demonios en 3 cuartos específicos. Los humanos que están haciendo guardia no superan la centena.
Bien... 96 personas y 5 Demonios. Será una pelea interesante, más aún no puedo entrar al lugar. Debo esperar a Namegun, mi compañero de batalla.
Un rayo parte el cielo y lo ilumina todo por unos instantes. Luego, el edificio y sus alrededores quedan a oscuras.
Otra sonrisa se dibuja en mi rostro. Namegun ya ha llegado y está usando su poder para dejar con la guardia baja a los humanos.
Comienza la carrera. Yo tomo una dirección, Namegun otra.
En el camino, caerán tantos humanos como me encuentre. Ya en el pasillo elimino a varios...
Un movimiento de espada, sólo eso preciso. Un sonido agudo y silbante corta el aire y ruedan entonces las cabezas de los infelices que se me enfrentan.
Un grito de espanto y dolor se escucha tenuemente. Namegun ha ido a por los Demonios. Otro grito llega a mis oídos mientras doblo en la primer esquina y extermino a 5 humanos más.
Vaya, otro Maldito ha caído en manos de Namegun.

A medida que corro, algo llama mi atención: lejos de donde están los Demonios, los guardias se agrupan más y más. Todo apunta a una dirección: la última habitación en ese sendero en que termina el edificio.
No me detengo a observar, sé que los únicos que andan son humanos corrompidos.
En mi cuentan van 58 y sigo, moviendo mi espada a diestra y siniestra mientras me muevo veloz.
El griterío prosigue. Namegun se ha hecho del tercer Demonio y también de varios humanos.

Más de una vez he pensado que si alguno de los de mi especie se viera envuelto por el lado oscuro, sin dudas la humanidad lo padecería.
Los Ángeles poseen poder sin igual, pero no piensan en atacar a los humanos, su amor por las criaturas de niveles inferiores les impide lastimarlos. Los que cayeron, cayeron por amor. Esa fue su debilidad, amar y confiar ciegamente en los volubles corazones de los humanos.
Por eso mismo los Ángeles ya no son visibles ante las miradas humanas. No han querido abandonar el mundo, pero tampoco pueden caminar libremente sabiendo el peligro que corren.
Nosotros, los Cazadores, en cambio somos capaces de matar humanos sin remordimiento alguno. Si así debe ser, si es nuestro deber eliminar personas, lo hacemos sin pesar alguno de conciencia…
La habitación que me fijé como meta está cada vez más cerca. Mi espada ha arrancado la vida de 80 pobres y débiles humanos, y por lo que percibo, Namegun ha dado muerte a 4 Demonios y 10 humanos. Quedan pocos enemigos que enfrentar.
10, 7, 3 metros… la puerta está al alcance de mis manos.
Al fin logro llegar a esa extraña habitación que tanto protegían los guardias.
Abro la puerta con sigilo y comienzo a caminar cautelosa.
Debo tener mucho cuidado, todo el lugar está a escuras y lleno de cables y enormes cortinados de los cuales muchos caen del techo hechos jirones y aunque no detecto ningún enemigo potencial, bien pueden estar ocultando su poder.
Un ruido llama mi atención. Giro velozmente y aprieto la empuñadora de mi espada.
De entre las sombras, una figura surge a paso lento.
Agudizo mis sentidos y puedo verlo con más detalle…
Una criatura extraña y aterradora en verdad. Grandes alas cubren su espalda, más ninguna pluma hay en esas oscuras alas. Parece más bien que hasta la piel falta en esas estructuras óseas y que sólo el hueso queda a la vista.
El cuerpo de ese ser lúgubre y espeluznante está cubierto de cicatrices, cables y sensores. Es evidente que ha destrozado los monitores a los que debía de haber estado sujeto. Los restos de los aparatos están dispersos por todo el lugar.
Lo más llamativo, terrible y doloroso, es su rostro.
Dos ojos verdes que bien podrían dar un hermoso aspecto en una cara común, me observan en silencio; pero no existen párpados que cubran esas cuencas oculares inyectas de sangre que sólo brillan de odio y rencor.

-Te has tardado en llegar...- su voz, grave y pesada, denota cierta molestia.
Sólo me limito a observarlo. No sé si atacarlo o ayudarlo a escapar.
-Hace milenios, todos hacían reverencias al verme pasar... Ahora, como tú, los humanos se espantan de sólo observarme...-ruge herido.
-¿Eres...?
-Fui. Un ángel... un Arcángel, mejor dicho.
Mi sorpresa es grande en verdad. ¡Eso que más bien parece una bestia es un ángel!
-Sí, lo sé. Mi imagen ahora es la antítesis de lo que una vez fui. Yo mismo me observo desde las antípodas y me cuesta creerlo.
-¿Cómo? ¿Qué te sucedió?- miles de preguntas golpean mis pensamientos aunque no sea momento ni lugar para cuestionar nada.
El Ángel voltea levemente y se observa en los restos de un viejo espejo partido en mil pedazos… mil pequeñas imágenes de su rostro espectral.
-Los humanos que me atraparon descubrieron que no sólo había poder en mis alas, sino también en mi sangre...- mientras habla, me observa a través del espejo. Mi reflejo, el de una mujer joven y bella hace contraste con su triste imagen de Ángel herido- He vivido años completos sufriendo el arranque de mis plumas y el desangre. Ya mis venas están secas de todo poder o emoción benévola. Ya mis alas dejaron de sanar. No me mataron, pero he anhelado la muerte cada día de mi existencia desde hace tiempo…
Trago saliva, emocionada por esas palabras. Ver el monstruo que tengo enfrente e imaginar la deidad hermosa que una vez fue me hace estremecer.
¿Quién puede ser tan cruel para hacer tremenda fechoría?
-Me llamo Elethiel y he estado esperándote- su voz me hace regresar de mis pensamientos.
-¿Me has esperado?- atónita, lo miro sin entender.
-Sí, así es. Necesito que me mates, Ainara…
No me sorprende que sepa mi nombre, sé bien que los Ángeles son capaces de ver los nombres de todos los seres vivos así como también los años de vida que les restan.
Duele, en cambio, aceptar su pedido.
-No puedo hacerlo…- ante mi negativa, sus ojos verdes empalidecen.
Creo que si pudiera, lloraría.
-Lo siento, pero no puedo darte muerte. Mi trabajo es exterminar Demonios, no Ángeles.
-Mírame bien. ¿Qué te hace pensar que sigo siendo un Ángel? ¿Crees que si salgo vivo de este lugar no me cobraré con la humanidad todo el dolor que me han causado?- en su voz refulge el odio y el deseo de venganza.
-Pero… no percibo maldad en ti, no puedo creer que seas capaz de hacer eso que amenazas.
-Puede que no haya maldad, pero tampoco hay bondad. Soy un ser neutro. Y justamente, mi neutralidad me permite hacer cuánto deseo para cualquier lado, bueno o malo... soy ahora como los humanos. Distinto a ti y distinto a lo que una vez fui…
Doy un paso atrás, sorprendida al entender la sinceridad en sus palabras. En verdad piensa cobrarse los muchos años de padecimiento.
Mientras caigo en la realidad de los pensamientos de Elethiel, compruebo que él ha estado acercándose a mí.
Ahora, cuando mis ojos se encuentran con su antinatural mirada, lo tengo a tan solo dos pasos de distancia.
-Si no me matas ahora, lo hará Namegun o cualquier otro cazador… pero creo que tú bien sabes lo que es la misericordia, la empatía por el otro- susurra, bajando la mirada, observando sus manos llenas de cicatrices y marcas- Mírame, no hay lugar para mí en el cielo. Ya nunca volveré a ser una criatura celestial…
-Elethiel, no digas eso…- murmuro anulando el mínimo espacio que nos separa.
El bestial Ángel cae al suelo, de rodillas y yo me arrodillo a su lado, compadecida por su dolor. Instintivamente lo abrazo y suspiro, no sé qué decir ni cómo colaborar a atenuar su agonía.
-Sabes cómo ayudarme…- Elethiel me mira fijamente- Sabes el modo de colaborar para eliminar todo mi dolor.
Niego con un gesto de mi cabeza y por primera vez en muchos siglos, comienzo a llorar.
Esto no puede estar pasando, no puede estar pasándome a mí. Se supone que los Ángeles son seres hermosos, llenos de Amor y felicidad; seres que todos anhelan tener cerca para disfrutar de su sola presencia. Pero este Ángel que descansa entre mis brazos, este herido y torturado espécimen nada tiene de Ángel, todo se lo han arrancado. Es como si ya hubiera perdido la vida y fuera ahora un simple organismo carente de todo rastro de existencia divina.
-Para el Cielo ya estoy muerto, ninguno de mis hermanos habrá de extrañarme; no puedo regresar junto a ellos. En el mundo debo estar refugiándome entre cortinados, a la sombra… soy peor que una paria…- murmura, cubriéndose el rostro con las manos.
Mi llanto moja sus brazos y un extraño vapor se eleva allí donde mis lágrimas tocan la piel de Elethiel. Él me mira y sonríe levemente.
- Por favor, una Cazadora fuerte, valiente y hermosa como tú no debería llorar así por alguien como yo…- su voz ahora ya no carga odio ni enojo, sólo dolor. La súplica me hiere el alma- De verdad, la mejor ayuda que puedes darme es asesinándome.
Suspiro, abatida y saco la daga de la funda de mi pierna.
El llanto ahora tiene más fuerza, llegando casi al carácter violento.
Con un leve movimiento de muñeca, un simple ir y venir de mi mano, logro causarle una herida en el pecho a ese Ángel de terrible apariencia y herido corazón. Ninguna gota de sangre se cuela por la laceración. Él sonríe, satisfecho.
-Amar es ser capaz de darlo todo por el ser amado…- susurra Elethiel- Haces siglos que piensas que has olvidado lo que significa amar. Ahora lo estás recordando… gracias por haber sido capaz de mostrar Amor por mí, gracias por arrancarme esta agonía…
Me estremezco, comprendiendo la razón por la cual Elethiel me esperaba. Él esperaba mi ayuda, él pensaba ayudarme también.
-No llores más, por favor… ya volveremos a vernos…- su voz, dulce y serena comienza a apagarse. Con un último esfuerzo acerca su rostro al mío y me besa suavemente.
Luego me mira tiernamente y sonríe.
En ese preciso momento, su rostro, su cuerpo mismo, todo ha cambiado de apariencia. Ahora se muestra como una criatura divina, de rasgos perfectos y hermosos, glorioso al máximo.
Una ráfaga de viento golpea fuerte. Cuando el viento se calma y puedo volver a abrir los ojos, Elethiel ya no está, no hay tampoco rastro de él por ningún sitio.
Namegun aparece en el marco de la puerta y me mira confundido.
-Ya no hay amenazas…- avisa, limpiándose con el reverso de su mano el sudor de la frente y comienza a caminar por el extenso pasillo.
Suspiro y me pongo de pie, pensando en Elethiel, en ese beso dulce, esa despedida llena de promesas.
Salgo de la habitación y me detengo un momento antes de cerrar la puerta. En ese cuarto que ahora queda solitario y en plena oscuridad, vivió un ser atormentado y herido, una bestia dispuesta a todo con tal de ganar la libertad. En ese cuarto, asesiné a un Ángel y rompí así las cadenas que lo ataban a este mundo.
Un Ángel... ese que yo amé sin saberlo cuando nada tenía de Ángel, cuando sólo era una bestia rogando libertad.
Cierro la puerta y sigo camino. Ya no hay llanto en mí, solo esperanzas. Sé que sucederá, lo creo con fe ciega: algún día nos volveremos a encontrar.


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12 comentarios :

Bonnie dijo...

Que OS mas emotivo, conseguiste hacerme saltar alguna lagrimita con ese final, pobre Ainara, tener que matar asi a su Ángel, aunque estoy segura que de una forma u otra un día se reencontraran, los lazos del amor son muy fuertes y pueden superar cualquier cosa,
Un OS fabuloso, te deseo mucha suerte en el concurso.

Bonnie

Marcos DK dijo...

Muy bonito Erzengel. Me ha gustado la historia, un buen argumento. Suerte ^^

~D@nL!n~ dijo...

Fabuloso!

Te felicito, una historia muy muy emotiva! Me ha encantadoooo, de verdad.

Y siento mucho no poder escribir... T_T

Danlin, TKM!

MAP!

Athena Rodríguez dijo...

Me ha encantado, creo que tus palabras sobre ángeles y demonios son muy hermosas :D

En fin mi Erze querida, vengo a invitarte al concurso de mi blog, con motivo de HALLOWEEN:

http://fantasy-love-passion.blogspot.com/2010/10/mi-concurso-fantastic-halloween.html

Espero me hagas el honor de participar con tus escritos :D

KaRoL ScAnDiu dijo...

¡¡PRECIOSO!!

Mi querida Erzengel, es un relato precioso;D
Estoy seguro que en cuanto lo publique también el blog, se emocionaran al leerlo;D

kisses querida, y mucha suerte...

irene dijo...

Oh cariño, como no amar este relato? como no hacerlo?
simplemente hermoso y emocionante mi vida, porque me transportaste a esos brazos languidos y heridos, a esa faz desecha y mutilada, y lo ame, lo ame como ella hizo, porque senti su dolor en mi pecho, lo sento
cariño, como puede haber tanto talento en un solo ser, eres simplemtne unica y perfecta
Estoy segura que tendras mucho exito en el concurso mi Erzengel

besos mi vida
Irene

AngelitoAzul dijo...

Muy lindo en verdad!!!

Me has dejado con la boca seca y los ojos aguados XD, el finales es muy emotivo y doloroso además de esperanzados y bueno me alegra tengan las esperanza de reecontrarse.

Besos

Deby dijo...

Guau, me has dejado sin palabras. Es de lo mejorcito que he leído.

Adela/Mariola (SokAly) dijo...

Precioso relato, precioso y emotivo. Me ha encantado y ese final con una puerta abierta a la esperanza me ha parecido fantástico.

Felicidades por esta historia es simplemente genial.

Besos
Mariola

Adela/Mariola (SokAly) dijo...

No sé si pegarte o darte las gracias por este relato, porque estaba yo muy feliz y me has dejado la moral por los suelos por la tristeza que despliegas en él, pero al mismo tiempo tu forma de narrarlo y encima en primera persona, me llegó a cautivar.
Pero que sepas que no te perdono por ese final, aunque gracias a ella pudo descansar por fin de su agonía y por lo menos siempre está la esperanza del reencuentro, pero me debes una por la pena que me embarga, ayysssss.

Besos guapa.

~Ade~

Angy dijo...

¡Hola linda!
Pasé para saludarte y leerte un rato.Este relato te quedo buenisimo.Q emocion-me quede bien emocionada..Escribes genial amiga,Siga asi!!
Tambien quieria decirte feliz semana.Espero q te lo pasas super bonito.
Tienes un premio en mi blog,espero q te gusta..
besos de monton...tu amiga always,Angy

http://checktheseblueskiesout.blogspot.com/2010/10/premios-martes-de-suenos-e-ilusiones.html

Thanya dijo...

Es la primera vez que entro en tu Blog y sinceramente me ha impactado.
Lo seguiré de cerca,suelo escuchar las palabras que se les dirije al viento,luego ya convertidas
en susurros las transporto al destinatario.
Ciertamente los antiguos jamás nos hemos ido...
Un abrazo envuelto en sal y arena.