miércoles, 22 de septiembre de 2010

Compás 3: Una nueva Canción

Danlin se fue rumbo a su casilla, dispuesta a guardar los libros que ya no usaría y a recoger los necesarios para las próximas clases. Nilnad, por supuesto, la acompañó.

Me hacía feliz verlos juntos. Él la amaba, cada porción de su ser lo gritaba en silencio. Y ella también estaba loca de amor, aunque le resultara difícil admitirlo y le diera vergüenza el exponer sus sentimientos en público.

Haziel cortó el espacio mínimo que nos distanciaba y me besó dulcemente. Habíamos mantenido buen comportamiento por Danlin. Ella solía molestarse cuando hacíamos escenas delante suyo.

-Te amo…- susurró mi esposo- Te amo con todo mi ser…

-Y yo te amo a ti… mi corazón siempre será tuyo- repliqué alegremente.

No pude evitar sonreír. Siempre era así. Siempre estábamos expresando nuestro amor a cada momento. Nunca me cansaría de mirarlo, besarlo y hacerle mil y un cariños. Y él tampoco se cansaba en lo absoluto, de recibir mis muestras de amor y darme las propias...

-Ahora dime… ¿qué fue eso del amigo de Danlin?- preguntó Haziel, curioso.

-Oh… bueno… - hice una mueca- Verás. Danlin suele pensar que la gente nos mira por nuestra belleza, porque llamamos la atención siendo Minoreans… y me da gracia ver que hay alguien que la mira a ella, por ser como es… ese chico está bien interesado en mi amiga.

Haziel me miró con cara de espanto.

-Amor, sabes que Danlin ama a Nilnad y que él lo es todo para ella, como tú lo eres para mí. Simplemente creo que esto le mostrará que no siempre los demás tienen ojos para nosotros y que ella también llama la atención…- expliqué, acariciando lentamente la mano de mi marido.

-Bueno, tu punto de vista no lo discuto. Pero si me pongo en el lugar de Nilnad, yo me enfurecería bastante si te escucho a ti, la mejor amiga de Danlin, diciendo tal cosa- Haziel intentaba no sonreír, pero llevaba las de perder.

-Vamos, no te enojes…- susurré, haciendo puchero.

-Nunca puedo enojarme contigo… además, si debiera molestarme algo, sería ese chico rubio que mencionó Danlin…- ante sus palabras, mi gesto de alegría se convirtió en molestia.

-Es un idiota, deberías verlo… Un completo idiota- Haziel estalló en risas.

-Vamos, no te preocupes, si vuelve a molestarte, simplemente le muestras tu anillo y listo- me dijo, sonriendo.

Asentí y mi alegría una vez más se diluyó.

-Creo que no tardaré mucho en hacerlo- susurré, mirando cómo se acercaba ese muchacho que me había hablado junto a una chica rubia y de ojos azules.

“Barbie y Ken”, pensé molesta ya por sus pensamientos tontos.

-¡Hola!- dijo la chica sonriendo- Yo soy Carmen y él es mi hermano, Ruben…

Ella ni me miraba, solo tenía ojos para Haziel, que sólo le prestaba atención por buena educación.

-Yo soy Haziel y ella es mi esposa, Haydée…- dijo mi marido, mirándome con gesto de adoración.

Carmen asintió en silencio, intentando sonreír, pero mucho no logró.

-Vaya… hermosa y casada, eso sí, no lo hubiera creído nunca…- dijo Ruben, frunciendo el ceño.

-¿Estás embarazada?- cuestionó Carmen, burlona.

-No, no lo está. Nos casamos porque quisimos…- replicó Haziel, mientras me ayudaba a ponerme de pie y tomaba mis libros y su mochila.

Ruben entrecerró los ojos y me miró de arriba hacia abajo, luego miró a Haziel y buscando provocarlo dijo:

-No soy celoso, no me molesta que tengas pareja o estés casada, igual esperaré que me des una oportunidad para mostrarte lo feliz que te puedo hacer...- su mirada, una vez, estaba directo sobre mí. ¡Este chico era increíble!

-Lo mismo digo- agregó Carmen- Eres muy lindo para estar atado a una sola mujer, Haziel…

Mi esposo y yo no precisamos mirarnos. Podíamos escuchar nuestros pensamientos perfectamente.

Yo tenía razón. Ruben era una idiota y su hermana también.

-Pues lo siento, pero estoy feliz con mi marido y él es feliz conmigo… suerte en encontrar a quién molestar…- dije, ya emprendiendo el camino de regreso.

Haziel caminaba a mi lado, abrazándome.

-Amor, en verdad se te pegó un idiota…- murmuró por lo bajo.

-Sí, y tu le gustas a su hermana… mejor imposible.

De pronto, una extraña sensación me envolvió y sacudió. Como si el suelo mismo temblara y sólo yo lo sintiera. En verdad, Haziel y yo pudimos sentirlo por igual, aunque claramente los humanos que estaban cerca ni se percataron.

Habíamos quedado detenidos camino a nuestras casillas, nos mirábamos sin vernos y cualquiera pensaría que estábamos hablando entre nosotros por lo cerca que estábamos el uno del otro.

Cuando todo pasó, unos minutos más tarde, miré a Haziel, asustada.

-¿Qué fue eso?- pregunté nerviosa.

-Nada, sólo una señal…

-¿Una señal? ¿Ha ocurrido algo malo?

-No, no… en lo absoluto. Es solo una señal que se envía en esta época del año, anunciando la llegada del invierno…

Levanté una ceja. ¿Qué tenía que ver el invierno con una llamada así?

-Es un llamado para que los Minoreans que aún no tienen pareja armen los bolsos y emprendan nuevo camino. Pueblos enteros se trasladarán en este mes, buscando otros destinos, intentando que los solteros encuentren a sus almas gemelas…- explicó Haziel, leyendo la pregunta en mis pensamientos.

Asentí. Tenía sentido… yo aún no cumplía el año como Minorean y nunca había sentido nada semejante. El miedo me había ganado…

-Oh… muchos viajaran entonces…- susurré.

-Sí, habrá mucho movimiento- replicó indiferente.

Sonreí.

-Gracias a dios te encontré a tiempo…- dije, abrazándolo y rozando mis labios con los suyos.

Haziel me besó por unos instantes, hasta que Nilnad apareció a nuestro lado mirando su reloj dijo:

-Se nos hace tarde para la siguiente clase…

A regañadientes, mi esposo se deshizo de mi abrazo y me entregó mis libros.

-Nos vemos en un par de horas… te extrañaré- prometió.

Algo en su mirada me resultó extraño. Tal vez sentía añoranza por sus amigos que partirían en busca de sus amores…

Suspiré, dejando de lado el asunto, y fui en busca de Danlin.

Pude ver que mi amiga entraba al salón donde tendríamos la próxima clase y ni bien pasé la puerta del aula, me encontré a Ruben y al chico de miel morena que nos había ayudado a Danlin y a mí. No podía discernir claramente sus pensamientos, entre tantos compañeros que teníamos en esa clase, pero igual sabía que seguramente estaban hablando de mi amiga y de mí.

Me senté junto a Danlin y le sonreí, tratando de darle ánimos.

Ruben entonces llamó la atención de todos dando un agudo silbido y poniéndose al frente de la clase dijo:

-Hola, chicos… yo soy Ruben , el capital del equipo de futbol. Este fin de semana habrá baile de bienvenida para los ingresantes y están todos invitados, espero verlos allí…

El resto del alumnado, salvo Danlin y yo, gritó y aplaudió. Todos estaban entusiasmados.

-Genial… un baile…- dijo Danlin. Sonreí y puse los ojos en blanco. Sabía que ella no era de salir y menos desde que estaba de novio con Nilnad. Tal vez esta ocasión fuera para bien.

El profesor entró al salón y se presentó al grupo. La clase comenzó al fin, mientras yo procuraba prestar atención y pensaba en Haziel… ¿Cómo le estaría yendo?


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4 comentarios :

Alexander Camelot dijo...

Erzengel, escribes maravillosamente bien, te felicito amiga..

Querida amiga.. según tus deseos te notifico que ya he publicado el siguiente capítulo de mi novela..

Te pego aquí el link para que te resulte más fácil llegar..

http://creatividadyletras.blogspot.com/2010/09/regreso-casa-capitulo-ix.html

"Es muy difícil encontrar un buen amigo, más difícil todavía dejarlo e imposible olvidarlo".

Te dejo un cariñoso saludo y un fuerte abrazo:

Alexander♥

Iker Montt. dijo...

Me encanta jaja
Weno un beso Okk

Cuídate, i sobretodo cuida esos maravillosos dedos que hacen que este blog sea posible...

Nos comentamos Okk?¿

DEW Att//: Iker

~D@nL!n~ dijo...

Estoy impaciente por saber de que ira el Compas 5!!!

Esta claro que yo sere la primera en leerlo juju.

Danlin, TKM!

MAP!

Gise dijo...

¡Hola! ¿como estás? En primer lugar, lo siento no te deje un comentario antes porque me entretuve leyendo :D!!, y la verdad me fascina esta historia ¡Felicidades!... realmente escribes muy bien :D!!!.
Te sigo leyendo, y adiós.