sábado, 18 de septiembre de 2010

Capítulo 20: El Corazón de Sophía

El tiempo transcurre, aun cuando no lo percibimos. Y antes de darnos cuenta, las semanas pasan unas tras otras…
Un mes más estaba completo en el almanaque. Un mes desde la internación de Sophía por bronquitis y su regreso a casa. Un mes en el cual muchas cosas habían ocurrido…
Javier había dado muestras de saliva y sangre para la prueba de ADN. Pronto sabría la verdad, si el bebé de Shia era o no su hijo.

Mientras, el médico había comenzado a trabajar ya en cargo titular responsable. No era un practicante bajo la supervisión de Sánchez. Él era responsable de sus pacientes, principalmente de Sophía.

Sophía… Javier y ella habían llegado a un extraño equilibrio. Como si nunca hubieran expuesto lo que sentían el uno por el otro, su amistad se nutría día a día de charlas, algún que otro almuerzo y paseos de fin de semana. Pero por las noches, Sophía siempre cenaba sola y se acostaba a dormir luego de muchas horas de escritura. Ya no miraba películas. Sin Javier a su lado, los dvd carecían de gracia.
Sophía entraba en sueño antes de la medianoche y sólo en sueños se permitía pensar en su médico favorito. Lo extrañaba, extrañaba su cercanía, ese trato de antes. Pero nada podía ser como antes.
Ya lo había aceptado. Pero igual dolía. Por eso, muchas veces el llanto se apoderaba de ella, mientras se internaba en los misteriosos mundos oníricos.
Javier sabía que Sophía lloraba por él. Muchas veces ya de madrugada, al llegar del hospital, utilizaba su copia de llave y entraba al apto de su paciente sin hacer ruido alguno, tan solo para verla dormir. Y muchas veces también, notó sus mejillas húmedas o con el rastro típico de las lágrimas. Eso causaba estragos en el médico. Por un lado, le dolía de forma indescriptible verla sufrir de esa forma. Por otro lado, le alegraba saber que aún lo extrañaba y amaba. En sueños, Sophía acostumbraba nombrarlo y él no tenía dudas, ese llanto, esas lágrimas contra la almohada eran por él, solo por él.

Un mes…
En ese mes Mar había conocido por fin a Sophía. Para sorpresa de Nana y Danlin, Sophía se mostró tranquila y gustosa de conocer a su media hermana.
Mar había aprendido a conocer a Sophía y sabía bien que su hermana mayor no la veía en verdad como hermana, sino más bien como una nueva amiga. Algún día se ganaría su confianza. Comprendía que eso podía ser muy difícil, dado el carácter de Sophía, que podía plantar muros gruesos de frialdad cuando no quería tener contacto con alguien. Pero Mar quería tenerla cerca. Incluso, ver la simpatía y alegría de Sophía hacía que ella dudara del plan de su padre.

Sophía se mostró entusiasmada con la idea de conocer a Nicolás. Un hermano de su misma edad… un hermano que no hablaba con William y que incluso había renunciado a su apellido y potestad. Eso era algo notable. Algo que ella no se había animado a hacer…
Siendo que Nicolás estaba de viaje, Sophía y él se comunicaban por chat o por teléfono. Largas horas de extensas conversaciones habían vuelto a Nicolás y Sophía muy cercanos. Más de lo que podían ser Mar y Sophía, pero menos de lo que era Sophía con Danlin, Nana o Francisco. Algún día el cariño y confianza se igualaría al del resto de su familia, incluso tal vez eso también sucedería con Mar. Por el momento, ella confiaba en él y mucho. Eso era lo importante.

Danlin era feliz de ver a su hermana bien, contenta y con cierta luz. Había temido que Sophía resultara más herida que antes, pero el permanecer en cierta cercanía de Javier había ayudado y mucho. Francisco siempre estaba a su lado. Esa hermosa amistad que habían sabido tener estaba intacta, tal y como antes de irse él de viaje y eso la alegraba mucho. Aun no era capaz de controlar su enojo cuando veía que Mar miraba a Francisco con interés. No sabía si eran celos, pero no le gustaba para nada. Quería poder reclamar cierto derecho sobre

Francisco, mirar a Mar y empujarla así a retroceder en sus intentos de flirteo.
Francisco podía percibir la incesante búsqueda de Mar, esas sonrisas provocativas, esas miradas sostenidas que él tanto odiaba. Sólo le divertía ver incómoda a Danlin. Ya había aceptado que la amaba. Sí, él amaba a Danlin, su mejor amiga desde la infancia. La amaba desesperadamente, pero a sabiendas de las ideas y pensamientos de Danlin, nada mostraba ni dejaba en evidencia. Aunque a veces de noche, cuando la adolescente se dormía junto a su pecho, en medio de alguna película de las tantas que les gustaban mirar, Francisco se sentía más que dichoso tan solo con cargarla en brazos y llevarla a su cuarto. Luego, pasaba minutos interminables observándola dormir. Tenía la esperanza de oírle decir su nombre en sueños, pero eso nunca sucedía. Algún día, las condiciones serían favorables para él y Danlin. Sí, él tenía fe. Y la fe es lo último que se pierde, como siempre decía su hermana.

Nana había logrado muchos avances en el caso contra William. Y esperaba que el juez diera el fallo a favor de Sophía sin necesidad de ir a juicio y hacer la cuestión aún más larga.
Además, su trato con Andrés había avanzado mucho. Seguían teniendo citas, aunque aún no habían oficializado la relación. Andrés la hacía sonreír y mucho. La escuchaba, acompañaba y ayudaba mucho, incluso le daba ideas con sus casos. Con todos, excepto, obviamente, el de su ex-cliente. No podía ir contra su juramento de privacidad. Aun sabiendo todas las estafas y faltas contra la justicia de William.

Mientras Mariana cumplía con sus deberes en el trabajo, en tanto Francisco se preparaba para comenzar la universidad, Javier trabajaba incansablemente y Mar intentaba como Danlin dar cierre a su último año de la universidad… mientras todo eso sucedía, a veces Sophía se descubría sola. Y de alguna forma, como si acaso él estuviera cuidando de no encontrarse con nadie salvo con ella, Quimey parecía con una sonrisa enorme en su rostro y con esperanzas de lograr nuevamente la confianza que Sophía le había sabido tener. Algo que parecía ser imposible, pero él tenía todo el tiempo del mundo.

Quimey había descubierto en sus largas noches sin Sophía, que ella era su todo. Y la necesitaba a su lado… la alegría crecía en él cuando ella le abría la puerta con una media sonrisa dibujada en el rostro. Como entusiasmada de verlo visitándola. Como si le hiciera falta tenerlo cerca. Quimey no sabía que esas veces en que Sophía lo atendía tan animada era, una simple puesta en escena. Ella no estaba feliz en lo absoluto, pero había visto a Shia entrar a la casa de Javier y odiaba eso… prefería aceptar la vista de su ex que tolerar pensar que su médico estaba con esa mujer de mirada falsa y curvas peligrosas.
U
n mes… un mes había transcurrido así de rápido… pronto Javier sabría a ciencia cierta si debía entrar al mundo de la paternidad. Pronto llegaría Nicolás. Pronto el caso contra William se vería cerrado. Pronto Danlin y Mar se graduarían del bachillerato. Pero Sophía seguía en ese mismo estado de gravedad que el mes anterior, tan débil como cuando conoció a Javier. Si seguía viva era debido a los cuidados incansables de todos quienes la querían. Aún no había corazón adecuado para ella. Y aunque no había vuelto a desmayarse, tampoco hacía tanto ejercicio como antes. Estaban extremando recaudos. Los estudios clínicos lo evidenciaban: el corazón de Sophía estaba débil, muy débil. Javier había pedido calma y ausencia total de preocupaciones o emociones fuertes. Pero la campaña “Tristeza Cero” era difícil de llevar a cabo. Todo lo vivido en las últimas semanas impedía a Sophía ser capaz de mostrarse inmune a todo. Ella procuraba ser inflexible, fuerte y siempre energética, pero… ¿Por qué no podía ella dejarse vencer al menor por un momento? Poco a poco, Sophía se iba cansando de todo…

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6 comentarios :

Teles dijo...

Oh my God!! madre mía cómo está el patio en casa de Sophía!!! Necesito, NECESITO,Necesito el siguiente!!!
Bueno, ya menos histérica :-P ratifico mi postura, amo a Javier...pero más te quiero a ti,Erz preciosa, que eres magnífica y escribes divino!

~D@nL!n~ dijo...

Veo que eso quiere decir que pronto habra algo grande que pasara, que dara cierre a esta historia...

Despues de la calma, viene la tormenta y despues de la tormenta, otra vez, la calma, pero una calma eterna...

Danlin, TKM!

MAP!

Andrea dijo...

O_O Como siempre, sin palabras. Me encantan todas tus historias! La forma en que describes las escenas, emociones, pensmientos.... Todo es único! ^.^
Un besote Enorme Erz ^^
Andrea^_^

Iker Montt. dijo...

Me encantó, sobretodo esa forma tan detallada en la que te submerjes :D

Nos Comentamos

Adios

att//: Iker

Angy dijo...

¡Hola mi niña! espero q estas bien. Vengo a desearte un Martes fliz. Te quiero mucho-te mando mucho besos-ay un premio especial en mi blog-

http://checktheseblueskiesout.blogspot.com/2010/09/para-mis-amigos.html

NaNaCullen NTLS* dijo...

bella Erz! este capi esta rapido pero completo!