domingo, 19 de septiembre de 2010

Capitulo 2: Bifurcación y Transición

La mañana llega llena de luz y voy a clases más entusiasmada que antes. Logré limpiar por completo la camisa y espero que Gailen la acepte y perdone el incidente.
La suerte parece sonreírme, porque descubro que en la clase de matemáticas lo tengo como compañero.
Veo que no le agrada mucho la compañía de otros estudiantes, incluso aleja a una alumna que intentaba sentarse a su lado. Vale, sí que es raro…
-Toma , ya te lo he lavado. Y siento por lo de ayer...- le digo, acercándome aún a sabiendas de que todo el salón debe de estar mirándonos.
-Gracias- replica, guardando la camisa en su mochila.
¡Ni siquiera la miró!
-¿Estas satisfecho de cómo quedó?- cuestiono preocupada. No ha observado si la mancha ha desaparecido por completo o si la tela está en buenas condiciones, simplemente la guardó sin más.
-Si, no hace falta que me pagues nada- responde indiferente.
-Pero si ni siquiera te la has mirado...- la frustración es evidente. Gailen parece insufrible…
-He dicho que está bien. Va empezar la clase- dice fríamente.
Puedo notarlo, él no tolera a nadie cerca suyo. No necesito que diga nada más. Simplemente doy media vuelta y me voy junto a Camila, una chica que estudia la misma carrera que yo.
La clase transcurre tranquila. Centro mi atención en el profesor y su discurso y olvido, o intento olvidar, el comportamiento esquivo y distante de Gailen.

Hacemos cambio de clase trato de caminar lento. Veo que Gailen va a la misma clase que yo y decido tomarme mi tiempo para entrar en el aula. Ya bastante escuché sobre nuestra cercanía por parte de varias compañeras.
Al entrar al salón veo que mi decisión no fue para nada buena. Solo hay un banco vacío, el que está junto a Gailen…
El profesor me pide que tome asiento y hago caso mirando al suelo, nerviosa y avergonzada. Si ya fue distante y frío conmigo, peor ahora, que debo sentarme a su lado.
Clavo la mirada en mi libro de clase y suspiro. Sé que me está mirando; sé que, de alguna forma, odia que yo esté sentada a su lado.
"Sólo son un par de horas…", pienso mientras fijo mi atención en el profesor, así evito pensar en Gailen.
Ni bien termina la clase salgo del aula y voy directo al baño de damas. Necesito mojarme la cara con agua fresca, a ver si así dejo de estar tan nerviosa…

Estoy a punto de salir del lugar cuando escucho que afuera una voz que yo conozco dice:
-No la toques.
-No la toques tu y no la tocare yo.- replica una voz femenina que me es desconocida.
-Sé cuáles son las normas.
-Eso espero… recuerda que…
-Cállate ya.- él parece enojado, sí, está enojado.
-Cuidado con lo que haces. Por cierto, me llamo Isabella. Si tienes algún problema, da por seguro que allí estaré.- la voz de la chica suena más distantes. Sus tacos resuenan en todo el pasillo.
Salgo entonces del baño y miro preocupada a Gailen. Lo noto cansado, agobiado.

-¿Estas bien?- pregunto, intentando serle de ayuda.
Gailen se pone firme, sorprendido de verme allí.
-Si.- dice apoyando una mano contra la pared y acercando su rostro al mío- ¿Desde cuándo estas aquí?
Sonrío, nerviosa y trato de alejarme, pero mi cuerpo no responde. Él me mira fijo y me es imposible irme de allí. Su mirada parece capaz de poder atravesarme el alma.
-Pues… Antes que tú, porque cuando entré aun no había nadie en el pasillo- explico casi en susurros.
-¿Y has escuchado algo?- inquiere acercándose aún más.
"Miente Dalydee, miente…"
-No... No he escuchado nada de lo que le hayas dicho a la pelirroja...- maldición, ¡yo y mi bocota!- Quiero decir...
Desvío la mirada al suelo. Debería haber mantenido silencio, debería haber dejado que se fuera sin mostrarme ante él…

De pronto, me descubro con Gailen más cerca que nunca. Tiene apoyadas ambas manos contra la pared, a cada lado de mi cabeza y su rostro está cerca, muy cerca del mío.
No puedo evitar ponerme colorada. Mis pensamientos sólo van en una dirección: el muchacho más guapo de la universidad me tiene acorralada y yo no quiero escapar…
-¿Y qué has entendido...?- pregunta, mirándome fijo.
-Bueno... creo que debes de acatar unas normas... – levanto una ceja, intentando recordar- y ... no debes acercarte a una chica...-
Él baja la mirada y la curiosidad me puede:
- ¿Quién es "ella"?
Ante mi cuestión, Gailen se aleja y dice indiferente:
-No es de tu incumbencia, olvídate de lo que has oído, si no quieres meterte en problemas.
Comienza a caminar a paso vivo, se aleja así, sin darme lugar a decir nada…
El resto del día transcurre aburrido y monótono.
Una y otra y otra vez la imagen de Gailen tan cerca de mí golpea mis pensamientos, pero intento no prestarle atención...

La última clase del día es la de literatura. La profesora nos da para analizar varios poemas y descubro entre la lista uno de mis preferidos: “El seminarista de los ojos negros”
-“Desde la ventana de un casucho viejo, abierto en verano, cerrado en invierno…”- comienzo a decir en voz baja, intentando recordar los versos de memoria, mientras camino de regreso al edificio donde vivo.
En mi torpeza, tropiezo y casi pierdo la mitad de los libros que cargo en mis brazos. Un auto arranca entonces y sale del lugar a toda velocidad. Era Gailen, ¿me habría visto hablar sola y cas cayendo?... no importa, debo evitar pensarle…


Llego a mi habitación y luego de dejar mis libros y mochila en el escritorio, caigo en la cama, ya cansada y con mucho sueño.
-Por fin llegas…- esa voz la conozco. Ante mis ojos, desde las sombras de mi habitación, aparece la chica pelirroja que había estado hablando con Gailen.
-¿Qué haces aquí?
-Vengo a buscarte… tengo que aclarar varias cosas contigo…- dice, sonriendo maliciosamente.
-Vete antes de que grite…- amenazo, asustada.
-Grita fuerte, nadie te escuchará- replica, acercándose aún más a mí.
Intento huir, pero mis piernas están fijas al suelo.
No tengo fuerzas para escapar. Ella me mira sonriente.
Lo último que veo es su sonrisa maquiavélica mientras camina hacia mí, que sigo ahí, inmóvil como estatua. Su paso lento me hace temblar, y su mano se cierra al rededor de mi cuello... un grito ahogado escapa de mis labios...
Un golpe, un ruido sordo, y ya no siento el suelo...
¿Ella me lleva en brazos? no puedo asegurarlo, nada veo, siento o percibo... dios.. ¿qué pasará conmigo?

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7 comentarios :

Angy dijo...

¡Hola mi nena! espero q estas bien, vengo a saludarte y deseaarte un feliz Domingo..muchos besos y abrazos- y ay un premio foto en mi blog espero q te gusta--tqmm amiga...siempre tuya,Angy

http://checktheseblueskiesout.blogspot.com/2010/09/un-premio-foto.html

Iona (Viviendo Libros) dijo...

La cosa se pone muy interesante ^^

¿Quien será esa pelirroja-psicopata?

Nos leemos!

irene dijo...

Oh cariño, pero como me gusta como escribes y no te digo nada de lo que me mandaste por el face, mi hitoria con la Macu, que te quedo genial y ya me has enganchado a otra mas, que o se de donde sacare tiempo, pero esa tiene especial prioridad que estoy en ella, aaaaaaa, que ilusion y ser una cazadora, aaaa, que me vuelvo loca, me gusto mucho espero que pronto me regales otro poquito jajajajajajaj
un beso mi vida
Irene
TKM

~D@nL!n~ dijo...

Que capitulazo! jeje

Pero te olvidaste de poner el link al otro punto de vista...

www.danlinzheng.blogspot.com/2010/09/capitulo-2-persecucion.html

Espero impaciete el tercer capi ^.^

Danlin, TKM!

MAP!

Ely Cervantes dijo...

EEEEEEEEEEEEEEEEH!! Por fin, me cache una historia y apenas vas en el cap 2!! asi que estala iré leyendo conforme vas publicando ;);)

Besos!!

Iris dijo...

Hola guapa!

Primero que nada, muchas felicidades por ese aniversario. He estado algo apartada estos días por que estuve malita, pero ya estoy al cien por cien.

Que interesante el capítulo. Que querrá la peliroja? Esta claro que "ella" es la persona a la que Gailen no puede acercarse, pero porqué??

Ya quiero saber más.

Besos y feliz semana.

mixxii lutz dijo...

Waaaa!!!!! lo adore, me encanta, sigue asi, me tienen totalmente enganchadas!