domingo, 12 de septiembre de 2010

Capítulo 1: Bifurcación y Transición


Inmediatamente los cuchicheos comienzan. Todos me miraban mal, algunos se ríen, otros parecen burlarse de mi accionar.
Patricia sonríe levemente y se acerca a mí, toma la bandeja que sostengo aún entre mis manos y susurra a mi oído:
-No te preocupes… vamos, ve a disculparte…
La miro dudando y decido aceptar su consejo.
Para cuando salgo a buscar al chico en cuestión, me doy cuenta que ya no está dentro de la facultad. Comienzo a correr y lo encuentro al fin en el parking. ¡Sí que se mueve rápido!
En un intento tonto por frenarlo, tomo su brazo e intento llamar su atención. Él gira y me mira en silencio.-¡Lo siento!- me disculpo en voz elevada, casi gritando.
Dios… me siento más patosa de lo que soy y la forma en que mi mira este muchacho que está a pocos pasos de mí me hace sentir aún más incómoda.
-No pasa nada.- dice al fin y da media vuelta, caminando hacia su auto.
Esto no está bien. Pareciera que lo dice sólo para me que me vaya, como simple frase para alejarse de mí y deshacerse de mi molestia… ¿Soy una molestia?... No, de verdad, no está bien. Necesito que me perdone de verdad y no pienso detenerme hasta no lograrlo.
Suspiro, con la idea fija en mis pensamientos y me muevo veloz. Me detengo entre el auto y el chico, que me mira sorprendido. Si, puedo ser una molestia, lo noto en su mirada, pero no me rendiré hasta no lograr que me disculpe en serio…

-Te pagare la camisa. Déjame hacerlo, por favor, sino, no me perdonare nunca…- le digo, nerviosa, casi tartamudeando.
Hay algo en él que me hace sentir extraño, pero mi resolución es firme y no pienso dar marcha atrás.
-Si tanta ilusión te hace...- responde con tono burlón.
Genial, ahora encima le causo risa.
Pero hay una cuestión que me preocupa aún más:
-Cuanto te costo?- la pregunta surge de mis labios casi en un susurro. Puedo ver, el auto que tiene, que es de esas personas a las cuales el dinero les sobra y temo la respuesta que pueda darme.
Él se lo piensa unos momentos y dice:
-Mmmm... Hablando en euros... creo que unos 150...-
Vale… esto es una locura.
-¡¿Qué?! ¡¿Desde cuándo una camisa puede costar 150 euros?! ¿Dónde la compraste? ¿En el palacio de la reina de Inglaterra?- la exasperación me gana. Es una locura pagar eso por una simple prenda de vestir.
-Solo te he dicho la verdad, pero no hace falta que me la pagues, en serio- propone, suspirando- Solo déjame cambiarme, ¿quieres? No soporto llevar el olor de la comida por todas partes...
Parpadeo varias veces, dándome cuenta de que su ropa aún sigue manchada y yo ahí, hablando sin atender a sus necesidades.
-Ah, es verdad, lo siento... - me disculpo una vez más, avergonzada y doy media vuelta para darle lugar a cambiarse.
Intento hablar entonces lo más normal posible y continúo diciendo:
-Pero te pagaré la camisa, sea como sea... Te lo prometo. Yo soy Dalydee Linzeng, alumna del primer curso de Ingeniería Química. Dime como localizarte cuando tenga el dinero…
Su suspiro fue evidente, yo hice oídos sordos. Sí, era de lo más terca, pero no podía permitirme el gusto de faltarle el respeto de esa manera a alguien y no lograr su perdón sincero.

-De verdad que no hace falta- dice, mientras la puerta de su coche hace un ruido característico al abrirse y cerrarse-No te molestes...
¡Vale, este tío es más terco que yo! A loco no me ganará…
-¡No! He dicho que te lo pagare y lo hare!- repito, mientras giro para mirarle a los ojos y demostrarle que estoy hablando en serio.
Y de pronto me quedo sin palabras. Él está ahí, con su torso desnudo. Dios… es hermoso… “bien, vamos, Dalydee, no pienses en eso”
-¡Ah! no sabía que ya te estabas cambiando... Lo siento!- si sigo disculpándome me dolerá la cabeza.
Y para peor, esa imagen suya, de hombre terriblemente hermoso y perfecto… es imposible no pensarle.
Ante mi reacción, él responde riendo y eso me molesta bastante. Vaya a saber Dios qué pensará de mí…
-Es que necesito comer, ¿sabes? Y aquí no hay nadie aparte de nosotros.- dice, mientras busca un cesto de basura cercano y lanza allí su camisa manchada, antes de seguir camino de regreso a la facultad.
La camisa que yo debo pagar… él la desecha como si nada, sin ningún interés.
-¡Eh! ¡Qué haces!- mi frustración es evidente. Debo pagar una camisa en extremo costosa, camisa que mucho no vale para su dueño pues en vez de mandar a limpiarla, prefiere tirarla a la basura.
Me mira sorprendido, como extrañado de mi reacción y encogiéndose de hombros dice:
-Pues ir a comer- pronuncia las palabras como si yo fuera una niña pequeña a la que le está explicando importante y difícil.
¡Vamos! No sólo es terco, también idiota…
-¿Por qué la tiras! Si está como nueva, ¡sólo necesitas lavarla!- le digo, mientras recojo la camisa y camino hacia donde se encuentra, aún mirándome sorprendido- Odio la gente que derrocha dinero...-bufo, mientras él vuelve a suspirar.
Sí, es terco, idiota y tonto… hermoso, pero con más defectos que virtudes a mi parecer.
-Pues quédatela si quieres, pero yo ya me voy.- dice, mientras da click al seguro de su coche, activando la alarma, y retoma el camino hacia el comedor.
Una idea se cruza por mis pensamientos… esperanzada, corro delante suyo y le detengo una vez más, diciendo:
-Yo te la lavare si quieres, y si te quedas satisfecho de cómo quedará, no tendré que pagarla, ¿vale?
-Como quieras.- dice con tono cansado. Intento disimular una sonrisa. Él se está dando por vencido y yo logro salirme con la mía.
-Dime cómo localizarte…- le pido, antes de perderlo de vista.
-Soy alumno de Ingeniería Industrial, primer curso. Nos veremos pronto, tenemos algunas clases juntos.- replica, acelerando el paso.
Sonrío y hago una mueca, feliz con la idea de lograr que me disculpe de veras, cuando caigo en el hecho de que no sé quién es…
-¿Cómo te llamas?- cuestiono, casi a los gritos.
-Gailen, Gailen Uraelin.- repone antes de abrir la puerta del comedor.

-¿Dalydee?- Patricia me llama la atención mientras los estudiantes que estaban atentos a lo que ocurría se retiran hablando por lo bajo.
Miro a mi consejera sonriendo tímidamente.
-Vamos, te traje algo para comer, vayamos a las meses que hay en el parque, así dejas de pensar en lo que sucedió…- dice sonriendo también.
Suspiro y la sigo por donde comienza a caminar, mientras revivo en mis pensamientos esa pequeña conversación que tuve con ese chico tan extraño y guapo… Gailen…


El domingo pasado les dejé la introducción y parte del primer cap de esta historia... hoy les dejo el cap 1 completo, espero les guste. Es extenso, pero es el primer cap, espero que los siguientes no sean tan largos...
Y como ya les dije antes, al terminar este capítulo, les dejo enlace directo al capítulo desde la perspectiva del otro protagonista, escrito por Danlin en su hermoso blog.

Capítulo 1: Bifurcación
La luz del sol entra por la ventana sin pedir permiso y me despierta de un sueño poco profundo y lleno de sobresaltos.
Es mi primer viaje sola y estoy en camino a una enorme ciudad llena de mil y un aventuras que deberé enfrentar por mí misma.
Mis padres quedaron en España junto a mi hermana menor. Los extrañaré y mucho, pero este viaje es importante y no podía desaprovechar la oportunidad...
No todos los dias se logra una beca para estudiar en una de las mejores universidades de Roma. No importa si debo trabajar para cubrir mis gastos, no importa si debo pasar fines de semana completos estudiando. Éste es mi sueño y haré todo por cumplirlo...
Llegamos por fin a la estación y veo sorprendida que una mujer carga un cartel con el nombre: "Dalydee Linzeng"
-Señora, discúlpe... Yo soy Dalydee...- trato de decir entre los miles de ruidos que imperan en el lugar.
La mujer sonríe y me abraza cariñosamente. Me recuerda a Mariel, mi única tía...
-Soy Patricia, tu consejera y estoy para lo que precises. Ven, te llevaré a la residencia y te mostraré también el camino hasta la universidad...- explica, entusiasmada.
El trayecto por la ciudad se hace breve, entre comentarios sobre el clima, mis padres y mis planes a futuro.
Patricia se me figura como una buena persona en la cual podré confiar cuando lo precise. Eso es bueno, no me sentiré tan sola aquí...
El auto se detiene frente a un enorme edificio y mi consejera sonríe mientras dice:
-Ésta es la Residencia Art & Dreams... La empresa beneficiaria ha donado uno de sus mejores edificios con el fin de generar un espacio de contención, encuentro y buen desarrollo de los estudiantes becados... Sígueme, te mostraré tu cuarto.
Comienzo a caminar detrás suyo mientras me maravillo ante las majestuosas obras de arte y lo cálido del lugar.
-Los gastos de la universidad los cubre la beca, pero todo lo relacionado a traslado, comida y guardarropa, deberás costearlo tu... Antes la beca alcanzaba para pagar todo, pero en estos tiempos de crisis, es más difícil... Igual, no te preocupes, ya tengo varias entrevistas de trabajo para ti que podrás hacer esta semana... Afirmo con un movimiento leve de mi cabeza. Ya sabía todo esto y estoy preparada...
Luego de subir 5 pisos con el elevador, Patricia camina hasta la habitación 286.
-Éste será tu cuarto. Procura mantenerlo en orden, por favor...- indica, mientras abre la puerta y me da las llaves.
Mi habitación es enorme, pintada con colores pasteles y hay un gran ventanal con miras a la calle.
-Puedes desempacar y darte una ducha, si quieres... En una hora pasaré buscarte y almorzaremos juntas en la universidad... Las clases comienzan a la tarde, luego del acto de bienvenida a los ingresantes- explica Patricia y cierra las puertas a su espalda, dejándome sola en mi cuarto...
Ordenar mis ropas me lleva pocos minutos y aprovecho entonces para darme un baño de inmersión.
Antes de que me dé cuenta, ya es el horario para salir rumbo a la universidad.
El lugar donde estudiaré es impactante y enorme... Miles de estudiantes de un lado para el otro, podría perderme fácilmente entre la multitud, pero Patricia está a mi lado y me acompaña en todo momento.
Retiro los libros de las cátedras que cursaré y analizó junto a mi consejera el mapa del campus universitario.
Nos dirijimos al comedor, ya el hambre comienza a hacerse notar.
-Ten en cuenta que el primer año es de nivelación académica...- dice Patricia mientras elegimos la comida- Aquí los ingresantes concluyen su último año de secundaria y deciden qué carrera seguir... Cualquier cosa que precises o consulta que desees hacer, sólo dijo y cuenta conmigo.
Su sonrisa ilumina su rostro y no puedo evitar sonreír también...
Pero como buena patosa que soy, no miro por dónde voy caminando y termino tropezando... Mi bandeja de comida queda de adorno sobre el traje de un muchacho que me mira furioso...
¡Dios! Que me trague la tierra. Todo el mundo nos mira sorprendido y el muchacho con el que choqué parece comerme con la mirada.
¿Que peor comienzo que éste? Mi primer día de clases a la basura...

El muchacho al que le había volcado la comida encima pone los ojos en blanco y deja la bandeja que llevaba en sus manos, antes de dar media vuelta y salir del comedor sin decir palabra alguna.

3 comentarios :

~D@nL!n~ dijo...

Bien hecho! gracias!

Danlin, TKM!

MAP!

INFECTADA X dijo...

Me ha encantado, Erzengel. Está genial. Esto promete y mucho. Me gusta esa Dalydee insistente y testaruda. Besitos, preciosa

mixxii lutz dijo...

Waaa, me encanta, adoro ese caracter tan hermoso ajjajaaj!!!