sábado, 26 de junio de 2010

Capitulo 6: El Corazón de Sophía

El timbre sonó fuerte, iracundo. Una, otra y otra vez…
Sophia abrió los ojos y se descubrió en el sofá de su sala, cubierta por una frazada. Intentó recordar el momento exacto en que se había quedado dormida, pero todo le resultaba muy confuso.
El timbre seguía sonando y Sophia decidió atender ni bien escuchó a Danlin gritando su nombre.
-¡Buen día!- dijo la niña, mientras entra cargada de bolsas y paquetes y Nana le seguía unos pasos más atrás.
Sophia devolvió el saludo y se dirigió a la cocina para preparar el desayuno.
Pero un grito inundó la sala y Sophia volvió sobre sus propios pasos preocupada.
Nana había encontrado una nota en la mesita ratona y comenzó a leerla en voz alta:

-Te quedaste dormida antes del final de la película y no quise despertarte... Espero que tengas un lindo y recuerda, “Tristeza Cero”… Si precisas algo, llámame, aquí te dejo mi número… Cariños, Javier.
Danlin miró a su hermana con la boca abierta por la sorpresa.
-¿Cuándo pensabas contarnos que miraste una película con él?- preguntó levantando una ceja.
Sophia bufó y se sentó en el sofá, cruzándose de brazos.
-Danlin, dale lugar a que hable… Dime, hermanita, ¿Tiene algún punto a su favor? ¿Encontraste algo en Javier para confiar en él?- preguntó Mariana.
-No es nada… Vino a ver cómo estaba y yo le acusé de algo falso y para disculparme le invité a mirar una película…- dijo Sophia, encogiéndose de hombros.
-Ajá… ¿Y hay algo interesante para contar?- Nana miraba pícaramente a su amiga.
-Pues… le gusta Eros Ramazzotti y le encanta el helado, como a mí…
-Y no olvides el chocolate…- agregó Danlin, sonriendo.
Sophia bufó nuevamente y cerró los ojos, molesta.
-Ayer no me respondiste… ¿Te gusta?- preguntó Mariana, sonriendo también.
Sophia abrió los ojos lentamente, miró a su hermana y luego a su amiga y susurró:
-No me gusta… Hay cosas en él que me recuerdan demasiado a mí… Pero…
-¿Pero?- Danlin sonreía mientras se acercaba a su hermana y le miraba fijo.
-Pero no puedo negarlo, parece ser buena persona y podría tomarlo como amigo…
Danlin y Nana sonrieron mirando a Sophia que seguía de brazos cruzados y con mirada extraña.
-Sé que te resulta difícil confiar en un hombre… pero él trabaja para cuidar de ti… y es bueno que se parezca a ti, así tendrán temas para hablar…- Mariana no quería mencionarlo, pero bien imaginaba que si su amiga seguía desmejorando, pasaría muchas horas internada y precisaría a alguien que la acompañase y era bueno que confiara en su médico.
-Si… opino igual que Nana… Hermanita, él no es Quimey…- dijo Danlin.
Automáticamente Sophia gruñó enojada y bufando se fue al baño.
Nana miró a Danlin y suspiró. Había ciertos temas de los que no se hablaba… Quimey era uno ejemplo.



-Bueno… cuéntenme, ¿Qué hicieron ayer?- preguntó Sophia cuando regresó varios minutos más tarde.
-Oh… salimos de compras para arreglar mi cuarto…- respondió Danlin, analizando los gestos de su hermana. Sophia sabía muy bien como dejar a un lado las cosas que el hacían mal.
-¿Te gusta la casa de Nana?
-Si… no es lo mismo que estar aquí, contigo, pero ella como otra hermana para mí…- Danlin se mostraba algo inquieta.
-Vamos, dime qué pasa…- Sophia conocía muy bien a su hermana.
-Es que, yo tenía miedo de dejarte sola aquí, pero ahora que sé que Javier vive enfrente y puede venir a ver cómo estás a cada momento, me siento más tranquila… la verdad, no me gustaba la idea de que te quedaras aquí sin ningún tipo de compañía… pero me gusta pensar que Javier puede ayudarte siempre que lo precises… él me agrada… tiene actitudes que no me gustan mucho, como la forma en que te mira a veces, pero me agrada saber que puede cuidar de ti…
Sophia sonrió y abrazó a su hermana. Danlin sabía ser buena observadora y se mostraba mucho más adulta de lo que en realidad era.

-Vale… yo debo avisarles algo…- dijo Mariana, mirando su celular.

Las chicas la miraron, dándole lugar a que hablase.
-Bueno, Danlin, pronto en la casa vamos a ser tres… Francisco, mi hermano, dice que regresará dentro de un mes…- Nana sonreía. Extrañaba mucho a su hermano menor.
-¿El niño con el que yo jugaba de pequeña?- preguntó Danlin curiosa.
-Si, el mismo… ahora no es tan niño, ya cumplió 20 años… y no sabe que tú estás viviendo conmigo. Le daremos la sorpresa…
Todas rompieron a reír, imaginando la reacción del muchacho al llegar a su casa y descubrir que la habitación de huéspedes era ahora el cuarto permanente de Danlin.



El día transcurrió rápido para Sophia, entre compras y paseos por las librerías con Danlin.
Nana estaba inmersa en la cuestión de William y dejaba todos sus otros casos a Raúl, su socio.
Javier, por su lado, pasó todo el día pensando en Sophia. ¿Estaría ella bien? ¿Tomaría todos los recaudos necesarios?
Ni bien llegó a su apto, dejó su maletín y abrigo y, como el día anterior, a fue a ver a Sophia…


-Vaya… se te va a hacer costumbre, ¿verdad?- preguntó Sophia sonriendo al ver que Javier llamaba a su puerta.
-Pues, siempre que me lo permitas, vendré a ver cómo estás…- respondió el médico con una sonrisa.
-Bueno, pasa entonces…
Javier entró a la sala y miró la casa. Había hoy muchos más libros que la noche anterior y también muchos más cds de música.
-Perdona mi intromisión, pero ¿De dónde sacas el dinero para vivir?- inquirió Javier con la curiosidad brillando en sus ojos.
Sophia lo pensó un momento y luego dijo:
-Pues, mi madre era empresaria y murió hace aproximadamente un año. Yo heredé más de 9 millones de Euros y aquí me tienes, con dinero suficiente para costear todos mis gastos… Aunque cambiaría todo ese dinero por ser normal al menos por un día, o para sanar mi corazón definitivamente…- la joven hizo una mueca de dolor y Javier entrecerró los ojos, preocupado por ella.
-Vamos- dijo el muchacho suspirando.
Sophia le miró sin entender.
-Vamos- repitió Javier- Te dije que implementaría campaña “Tristeza Cero” y exactamente eso haré… ven, te llevaré a pasear un rato y despejarte un poco…
Paciente y médico salieron entonces a caminar.

El otoño comenzaba a marcar presencia y Sophia se entretenía observando las hojas de los arboles que volaban con las brisas de la noche.
Caminaron casi durante una hora a paso lento para que el esfuerzo no afectara a la joven, hasta que Javier se detuvo afuera de una enorme casa.
La pequeña mansión, el termino “casa” le quedaba diminuto, se observaba rodeada de altas rejas que bordeaban toda la manzana donde estaba emplazada no sólo la mansión, sino también un jardín con muchos juegos de plaza y una pileta de natación.
Sin duda alguna, quienes vivían allí eran personas de muy buenos ingresos y a juzgar por el jardín, con sus juegos y todo, seguramente allí debía de vivir al menos un niño.



-¿Sabes? He pasado frente a esta casa durante años. Cuando era más niño, podía ver que una pequeña niña observaba desde el ventanal principal a la gente que pasaba por la vereda, pero nunca la vi jugar en el columpio o nadar en la piscina. Nunca esa niña se mostró en otro lugar que no fuese el ventanal…- dijo Javier, mirando la casa que ahora estaba a oscuras.
Sophia asintió, recorriendo el lugar con la mirada.
-Esto nunca se lo dije a nadie… Yo estudié medicina porque deseaba algún día poder ayudar a esa niña… Porque la veía tan triste sentada junto al ventanal viendo la vida pasar y sin hacer nada… yo quería ayudarle…- Javier hablaba casi en susurros.
-¿Cómo sabías que la niña necesitaba ayuda médica?- preguntó Sophia también en murmullos.
-Me lo dijo un anciano que vivía por aquí cerca. Él veía que yo pasaba todos los días y una tarde me explicó que la niña tenía una enfermedad en su corazón y por eso nunca salía jugar… Yo siempre anhelé poder ayudarle. Algo me impulsaba a querer colaborar para que esa niña pudiese luego vivir normalmente. Pero…
-¿Pero?
-Bueno, me fui lejos a estudiar medicina y cuando regresé ya nunca más vi a esa chica… No sé si se mudaron, si falleció o qué fue de ella… Nunca me animé a tocar timbre en la casa y preguntar por ella…- Javier se mostraba avergonzado cuando su mirada se encontró con la de Sophia.
La joven sonrió y una lágrima rodó por su mejilla.
-Sophia… ¿Por qué lloras? Por favor… te traje aquí para que vieras que hay gente que debe vivir aún más atada que tú y que debes dar gracias por la vida que tienes. La tristeza no ayuda en nada con tu enfermedad…- el médico trataba de calmar a su paciente pero ella lloraba cada vez más.
Cuando pudo dejar de lado los hipos, Sophia miró a Javier y dijo:

-Bueno… esa chica está viva y… tú estás ayudando a que mejore su salud… Gracias…- dijo tartamudeando.
Javier le miró sin entender.
-Yo era ese chica… esta es mi casa, solo que me fui a estudiar literatura a otra ciudad y por eso ya no me viste… luego regresé, mi madre murió y decidí comprar un apto cerca del hospital… la casa nos quedaba grande a Danlin y a mi…- explicó la joven.
Javier la miraba en silencio.

El mundo era pequeño, muy pequeño. El primer motivo que había tenido en su vida para ser médico, la razón de sus largas horas de estudio estaba allí, frente a él, después de tanto…
-Y tienes razón… debo estar agradecida de poder caminar y moverme al menos… gran parte de mi niñez la pasé así, sentada, observando… un día, a los 17 años, los médicos me dieron el visto bueno para comenzar a hacer ejercicios leves y así mejoré… Pero…- Sophia suspiró, tratando de retener el llanto- Pero ahora estoy yendo hacia atrás… de a poco estoy cayendo a lo mismo que viví antes… y me aterra… Javier, no me da pánico morir, lo que me asusta es verme atada sin poder hacer nada, ver el sufrimiento en mi familia y amigos al no poder ayudarme… o peor, pensar en qué ocurrirá con Danlin cuando yo falte…

Javier no lo pensó dos veces, simplemente cortó toda distancia entre Sophia y él y la abrazó con fuerza.
-Tranquila… tu corazón estará bien, yo lo cuidaré…- susurró el muchacho- Yo respiraré por ti y haré latir tu corazón si es necesario… pero estarás bien, lo prometo.
Ya no había barreras, todas las defensas estaban bajas… Sophia estaba vulnerable, envuelta en los brazos de su médico que prometía cuidar de ella.
La joven apoyó su cabeza en el pecho de Javier y entre murmullos dijo:
-No prometas cosas que no podrás cumplir…
Javier asintió, en silencio.
-De verdad, créeme por favor… nunca te dejaré caer, lo juro, haré todo lo que esté a mi alcance para que tu corazón mejore… con el tiempo verás que te digo la verdad- repuso él, sonriendo.
-Bien… te daré tiempo, intentaré ser fuerte y vivir un poco más… muéstrame que me equivoco…- la joven sonreía levemente. La esperanza intentaba despertar en ella.
Javier sonrió y liberando a Sophia de su abrazo dijo:

-Bueno… ahora… yo pensaba ir a una cafetería que conozco y comer torta de chocolate y tomar mocaccino… ¿Quieres acompañarme?
-Vale… me gusta la torta de chocolate pero la acompañaré con un té verde- respondió Sophia con una sonrisa.
Javier sabía cómo cortar el tema triste y seguir adelante y ella daba gracias por eso. Las risas y bromas comenzaron a escucharse por la calle mientras se encaminaban a la cafetería.

6 comentarios :

~ dijo...

SIN PALABRAS. Excelente capitulo!!

Athena Rodríguez dijo...

Hola muchas gracias por responder, pues tu me avisas en que quedas con tu amiga, además si varios se ofrecen que mejor para que manejen el blog.

Gracias por seguirme en el blog personal y en breve te afilio, Reflexiones no lo cerraré, solo espero tener tiempo para actualizarlo, porque forma parte de mis escritos fuera del blog.

Espero tu respuesta y lo que decidas estará bien.

Gracias Erze.

geyserjbs dijo...

hola erz.. genial el cap.. que coincidencias da la vida, aunque hay un dicho que dice "no hay coincidencia en la vida si no, lo inevitable del destino" y creo eso.. que pequeño es el mundo.. espero que la ayude a no caer.. y que confien el uno al otro sin problemas.. muy buen cap.. ERES EXCELENTE ESCRITORA.. felicitaciones... saludos con cariño erz

Teles dijo...

Erz me tienes atrapada con tu historia! javier es un amor, la atención , la nota que le dejó, cielos! y las chicas, qué puedo decir, Danlin es fantástica y Nana me encanta! Sophia es simplemente genial. No hay nada como la buena salud, ni el dinero... veremos si el amor.
Besos
T.

Iris dijo...

Vaya, pobre Sophia. El medico ains, quiero uno así para mi. Cierto que el mundo es un pañuelo, mira por donde viene a encontrarse con la niña que le impulsó a estudiar medicina, y parece que le caló hondo nuevamente.

Besitos

NaNaCullen NTLS* dijo...

Ok! morii de emocion! que sentimientos ta hermosos los de ambos! y buehh ya veo interesante la llegadas de Francisco! jeje que ira a suceder?? lo veremos el dia de mi cumpleee siii wiiii :$ aw demasiado hermoso! que bello Javi!
MAP. las amo!