jueves, 20 de mayo de 2010

Epílogo: Hasta que el tiempo deje de transcurrir...

Los primeros meses luego de la batalla contra Lucifer los viví en un extraño sopor.
Un descanso intranquilo y doloroso en el cual me asaltaban continuamente las últimas imágenes de mi hermano. Yo mismo le había matado. Fue por su bien y por el bien de la humanidad, pero eso no me quitaba el título de "asesino" que veía dibujado sobre mi frente.
Las heridas que él me había causado me tuvieron al borde de la muerte y si no me rendi, si seguí luchando por sanar y levantarme, se debía a Sofía. Había prometido no abandonarle nunca más y no pensaba faltar a mi palabra.

Fueron semanas completas de recuperación. Sofía y Reuen rezaban en todo momento, plegarías que yo mismo no podía pronunciar así como estaba, entre este Plano y el otro... Mi inconsciencia ni siquiera me permitía discernir donde estaba exactamente...

Desperté al fin y descubrí mi cuerpo lleno de cicatrices. Mis alas ya no existían. Sólo dos grandes y profundas marcas me recordaban su falta.
Tardé 3 años en recuperar mi alas completas. No precisaba la Luz, ya la había alcanzado. Pero mi cuerpo carnal necesitaba sanar y eso llevó tiempo...

Sofía siempre estuvo a mi lado, al igual que Damir y Sasha. Reuen permaneció con nosotros el primer año, luego se fue a cumplir tareas en el otro Plano.

Milena también formaba parte de mi vida ahora. Ella y su pequeña hija, Aurora, me hacían pensar que mi pérdida física valía la pena y cuando mis alas regresaron, Aurora fue la primera en festejarlo. Una niña sorprendente en verdad.

Cuando me sentí fuerte y sano por completo, pensé en cómo explicar lo sucedido a Lucifer. El secreto de lo que había ocurrido con su alma aún no había sido revelado. No le había dicho nada a nadie, esperando saber qué sucedería con él luego.

Y así transcurrió el tiempo... 6 años atrás luchabamos a muerte contra los Demonios que querían colonizar el mundo. Hoy, en cambio, el Príncipe de las Tinieblas ya no estaba y, seguramente, alguien se alzaría pronto como único líder y ya veríamos, entonces, cómo proceder.

Nunca dejé de pensar en Lucifer, hasta que esta mañana Gabriel, en pleno amanecer, me vino a buscar a mi casa.
Me despertó sin hacer ruido, cuidando de no interrumpir el descanso de Sofía.
-Vamos... Tienes que conocer a alguien- dijo, en susurros, mientras abría sus alas y emprendía vuelo.
Le seguí curioso y comprendí lo que ocurría al llegar a una casa abandonada y escuchar el llanto de un bebé recién nacido.

-No tiene padre y su madre murió dando a luz... Si nadie se hace cargo, este niño morirá también... Erzengel, creo que tú más que cualquier otro Ángel debe procurar cuidarlo y darle toda tu protección... Tú pediste otra oportunidad para su alma... Bueno, hazte cargo de él, por favor...- pidió Gabriel, mientras abrigaba al niño con una manta y lo dejaba en mis brazos.

Miré al bebé que dormía tranquilo. Este niño, tan pequeño e indefenso era... Era mi hermano... Y yo le amaba tanto, con tanta fuerza que nunca podría rechazar mi tarea de cuidarlo.
Una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro y de pronto entendí lo que siente un padre al ver a su hijo por primera vez...
Y mi sonrisa creció aún más. Yo sería un padre para él, tanto como me fuese posible. Y Sofía sería una perfecta madre sin duda alguna...

-Enseñale el buen camino... Él tiene sólo esta oportunidad para recuperar sus alas cuando su vida humana termine. Sé que harás lo mejor por él...- dijo mi compañero, sonriendo ante mi actitud para con el bebé.
Asentí, sin dejar de mirar a ese hermoso bebé que dormía tan placidamente entre mis brazos.

-Es hermoso...- dijo una voz cálida y melodiosa a mis espaldas- Te queda bien la imagen de padre...
Giré lentamente, con cuidado de no despertar al niño y descubrí a Sofía que me miraba feliz.
-Yo... Puedo explicarte todo...- dije, pensando que se enfadaría conmigo por haberle ocultado todo.
-Cariño... Sabía que algo así sucedería, desde que vi aquellas plumas negras desprenderse de las alas caídas de Lucifer. ¿Y sabes? Me enorgullece tu decisión... Serás buen padre y yo trataré de ser buena madre...- respondió mi amada Sofía, mientras se acercaba a mirar al bebé.
-Gracias...- repuse, luego de varios minutos en silencio.
Gabriel se veía más que satisfecho y mientras se elevaba en gracil vuelo, nos gritó:
-Por cierto... Deben elegirle nombre...
-Me gusta Elián- dije en susurros.
-Elián será, entonces...- repuso Sofía, mientras me besaba dulcemente.

Luego todo consistió en comprar las cosas necesarias para el cuidado de Elián.
Ya al mediodía partimos Sofía, Elián y yo hacia la escuela donde Aurora comenzaría sus clases.
Mi miedo ante la reacción de mis amigos era tonto... Lo descubrí en cuanto Sasha bromeó con que éramos una gran familia y Damir sonrió, gustoso con esa idea.
A mi también me agradaba pensar en nosotros como una gran familia...

Elián contaría así con buenos tíos que cuidarían de él con esmero cuando Sofía y yo no pudiéramos atenderlo y Aurora tendría un primo con quién jugar...
Milena nunca estaría sola y ella podría ayudarnos con las cosas típicas de los bebes, cosas humanas que nunca aprendimos porque no era necesario y ahora era menester saber hacer...
Varias risas enérgicas estallaron en el aire cuando Milena propuso enseñarnos a colocarle los pañales y preparar su comida...

Nunca dejaríamos de ser Ángeles... Pero esta nueva tarea de criar a Elián se me dibujaba como una aventura más fascinante aún que luchar contra mil Demonios...
Podía imaginarme sonriendo y aplaudiendo sus primeros pasos y palabras, jugando con él y contandolé historias para dormir...
Y llegaría el momento en que preguntaría sobre sus verdaderos padres o sentiría curiosidad por nuestras alas que, con toda seguridad, vería fácilmente.
Ya veríamos, entonces, cómo explicarle todo...

Ahora, sólo podía pensar en verle crecer y guiarle por el camino correcto...
Teníamos mucho tiempo por delante para pensar en lo demás.
Por ahora, Elián sólo era un bebé que precisaba cariño, amor y cuidado.
Sofía y yo, daríamos todo por él... Y nuestros amigos nos ayudarían...
Si... Éramos una familia.
Siempre lo habíamos sido, sólo que ahora quedaba en evidencia...

2 comentarios :

~D@nL!n~ dijo...

Otro relato que se va y nos deja....

Pero por al menos acabo todo bien...

Por cierto... que hay de esa chica que casi se convierte en demonio y pide la muerte para no serlo a Erzengel y DAmir? no tenia que aparecer?! :S

Danlin, TKM!

MAP!

Anónimo dijo...

Soy Nefertiti del foro de Edrielle, llevo leyendo desde anoche y estoy fascinada con estas lindas historias, me encantó leer lo que en verdad le pasó a Erzengel, que buena escritora eres. Qué imaginación. Y lo de Lucifer, tener una nueva oportunidad como un humano neutro, que bien puede elegir el bien o el mal...
Mmmmm, si siendo un Ángel primer nacido y desde siempre con ángeles y Dios y eligió ser un demonio, no me quiero imaginar lo que escogerá una vez crezca como humano.
Creo que su naturaleza, desgraciadamente seguirá siendo la misma y a lo mejor lleva una vida ejemplar para conseguir de nuevo las alas y una vez sea de nuevo un Ángel de Luz hará lo mismo que hizo milenios atrás.
Que buen argumento eh jajajajaja.
Sería bueno leer un libro desde el punto de vista de Lucifer y lo que pasa a partir de donde has dejado esta novela.
Besos guapa, eres una artistaza.
Estos libros son dignos de editorial. ¿Has pensado mandarlos?