domingo, 9 de mayo de 2010

Capitulo 20: Hasta que el tiempo deje de transcurrir...

Ver a Lucifer luego de tantos años me hizo viajar a momentos lejanos.
Tantos recuerdos, tanto tiempo vivido...
No en vano nos llamaban "Primeros Nacidos". Habíamos sido del primer grupo de Ángeles. Los primeros en ser creados para cumplir con los pedidos nuestro Padre, el Dios de los humanos.
Desde el inicio éramos pocos. Detrás nuestro comenzaron a llegar muchos más. Pero ya no tuvieron los poderes y capacidades nuestras. Y eso se debía a Lucifer...

Mientras todo estaba casi listo para la batalla, cerré los ojos recordando un hecho muy lejano en el tiempo...
Las voces de quienes estaban a mi alrededor llegaban a mi lejanas, yo sólo revivia en mis pensamientos aquel nefasto día...

Todo había comenzado como una pregunta... Lucifer quería saber porque Dios se preocupaba tanto por los humanos.

-No lo entiendo... Sinceramente, no puedo comprender... ¿Por que los hizo tan débiles? ¿Tan frágiles?- preguntó, con tono molesto.
Estábamos en el Plano Celestial, sentados en una colina observabamos a los humanos desde allí arriba.
Lucifer negaba con la cabeza, como si no le fuese posible encontrar respuesta a su pregunta.
Gabriel estaba verificando los nombres en su libreta, las almas que hoy debía conducir al más allá y en cuanto escuchó la inquietud de Lucifer levantó su mirada y me observó esperando a escuchar mi opinión...

-Nuestro padre quiso darles la oportunidad de aprender a desenvolverse por sí solos. No tienen poderes ni capacidades como las nuestras, no pueden volar y mucho menos son inmortales. Ellos pueden cometer errores, equivocarse y volver a intentar, son débiles y frágiles porque su mayor don es la mortalidad. Ellos pueden despedirse de la vida, cosa que nosotros somos incapaces de hacer... Imagina si todos fueran inmortales y llegan a un punto de su existencia en que ya no desean vivir ¿Qué harían? Nosotros mismos a veces nos aburrimos aquí en el Cielo e incluso en la Tierra... Ellos son libres de equivocarse, nuestro padre sabe que nosotros iremos a ayudarles si el problema es muy grande, que estaremos para protegerlos... Para eso nos creo, para cuidar a los humanos...- respondí, mirando la caída del sol.

Lucifer me miró y entrecerró los ojos.
-Justamente. Fuimos creados para ayudar a los humanos y guiarlos por buen camino... Pero, ¿Quién nos guía a nosotros? ¿Quién nos salvará de caer?... A veces siento que nuestro padre quiere más a los humanos que a nosotros...- replicó, suspirando.
-Hermano... Sabes que no es cierto... Él nos ama, confía tanto en nosotros que nos dio la responsabilidad de cuidar a los humanos, nos hizo tan perfectos como pudo y tenemos el goce de estar cerca suyo y verlo y hablarle cuando necesitamos, cosa que los humanos no pueden hacer de forma directa... Y si precisamos ayuda, contamos con los otros hermanos, sabes que si me precisas, puedes contar conmigo...- repuse tranquilo.
Gabriel asintió y agregó:
-Todas las responsabilidades que caen sobre nosotros se deben a que él sabe que somos capaces de manejarlo. Nuestro padre cree en nosotros con fe ciega y sabe que siempre estaremos al pie del cañón para luchar toda batalla necesaria...

Lucifer asintió, suspirando nuevamente y dijo:
-Tienen razón... Es verdad...
Y de ahí en más, él que era tan simpático y lleno de energía, se convirtió en alguien cerrado y frío...
Varios meses después, ocurrió una tragedia.
Un hombre mató a sus hijos pequeños de furia contra Dios porque su esposa había fallecido a causa de una enfermedad.
Recuerdo ese día con total detalle. El sol brillaba en lo alto, Gabriel se sorprendió al ver que nuevos nombres se escribían en su libreta, cuando en general las almas a conducir tenían planeada su llegada al Cielo desde mucho antes.
Lucifer y yo sentimos curiosidad y acompañamos Gabriel a hacer su trabajo.
La escena que observamos fue terrible. Triste y dolorosa.
El hombre había enloquecido, y había prendido una fogata en la cual incineró vivos a sus dos pequeños hijos. Nunca borraré de mis recuerdos sus gritos pidiendo auxilio. No pudimos hacer nada para salvarles, estaban en la lista de Gabriel y contra eso nada podíamos hacer.
Y lo peor de todo... Escuchar al hombre gritarle a Dios, reclamarle por la muerte de su esposa... Él había asesinado a sus hijos como venganza porque su mujer había muerto. Este hombre acusaba a Dios como principal causante de la muerte de su amada.
Había enloquecido, era obvio...

La escena era terrible, desastroza y nefasta, pero nunca imaginé la reacción de Lucifer.
Mi hermano gruñó y se dejó ver delante del humano, batiendo sus alas enérgico. Sus plumas filosas como el acero cortaban el aire con furia.
-Débil y tonto humano... ¿Quién te crees al quitarle la vida a esos inocentes niños? Eran tus hijos...- dijo, acercándose al hombre que estaba quieto, aterrorizado por la imagen de este ser hermoso y lleno de enojo.
Gabriel los miraba sorprendido, con él estaban las almas de los niños fallecidos que observaban todo sin entender.
Y yo no sabía qué hacer... ¿Cómo calmar a Lucifer? ¿Qué hacer luego con el humano? ¿Cómo explicar todo?

-Pensar que Dios te hizo así, imperfecto y frágil porque total sabe que nosotros vendremos a ayudarte cuando lo precises... Pero tú no pediste ayuda, sólo actuaste cegado por tu dolor...- las palabras fluían de Lucifer cargadas de reproche.
Gabriel tomó a lo niños y se fue rápidamente, mientras un grupo 6 Ángeles de Luz llegaba enviado desde el Plano Celestial con el único fin de detener a Lucifer y la amenaza que representaba.

-Aún no puedo entender cómo nuestro padre pudo crear seres inferiores y débiles como tú... No, no lo entiendo... Y en vez de agradecer tu vida, en vez de valorar que si bien tu mujer había muerto tenías a tus hijos para ser feliz, tu osaste matarlos... Qué tonto fue mi padre... No vales la pena...- dijo mi hermano, tomando por el cuello al humano y elevandolo en el aire- No, no vales la pena. Son escorias como tú los que me hacen pensar que mi padre cometió el peor error al crearlos... Tú me haces odiar a mi padre por haberlos creado...

Los Ángeles que habían llegado se detuvieron detrás mío y todos pudimos observar cómo las hermosas alas blancas de Lucifer emitían una fuerte luz y de pronto su brillante color blanco dejó de existir... Ahora todo su plumaje era negro, tan negro como la noche profunda y sin luna.

Todos nos movimos a la par... Siete Primeros Nacidos corriendo hacia Lucifer... Y él ensimismado en su pelea con el humano, ni se percataba de nosotros.
Llegué a su lado en el instante mismo en que le arrancó la cabeza al pobre hombre de un sólo movimiento.
Y pude observar que mi hermano gozaba de esa muerte, que estaba feliz de su proceder...
Entonces, algo más cambió en él... Sus plumas cayeron y en su lugar, sus alas aparecieron cubiertas de escamas negras y brillantes.
Dejó caer el cuerpo sin vida del humano y me miró en silencio.

-Me siento mejor... Mucho mejor de lo que me he sentido en varios siglos... Hermano, si quieres ser libre, sígueme...- dijo, tendiendo su mano- Ustedes también, chicos, pueden venir conmigo y dejar de sufrir por los tontos humanos que cuidamos día tras día... Nuestro padre no nos valora, sino, también habría puesto a alguien para cuidarnos...

Yo me rehuse, en silencio, mi rostro colmado de dolor.
Y los otros Ángeles se prepararon para luchar... Pero Lucifer sonrió y preguntó:
-¿Serán de capaces de matarme? ¿A mi que soy su hermano?
Y todos los presentes se detuvieron, pensando qué hacer...
Lucifer estalló en risas y alzó vuelo, victorioso.

-Antes fui un Ángel de Luz... Ahora seré el Príncipe de la Oscuridad... Nos volveremos a ver, lo prometo... Y ya verán como varios de ustedes llegaran a mi lado, dándome la razón...- gritó, mientras se iba...

Abrí los ojos. Sasha estaba envuelta en humo y llamas y todos se aprestaban a luchar.
Lucifer me observaba fijamente... Aunque él odiara lo que yo era, aunque fue mi mayor enemigo, seguía siendo mi hermano...

Y ahora, yo lucharia contra él. Porque me importaba y quería su bien... Porque él debía ver que me preocupaba... Yo daría mi mejor batalla. Lo enfrentaría y lucharia con todas mis fuerzas. Era mi manera de mostrarle cuanto valía para mi... Aún cuando ya no tuviera retorno, aún cuando no hubiera salvación para él... Enfrentarlo era decirle "aquí estoy, te escuché, te vi, y no quiero que sigas cometiendo ese error" y Lucifer lo entendería, porque más allá de todo, seguía siendo mi hermano...

2 comentarios :

~D@nL!n~ dijo...

Fenomenal!
No puedo esperar al siguiente! y pensar que ya se va a acabar pronto.... T_T
Pero vendran nuevos fics vdd?!

Danlin, TKM!

MAP!

soycazadoradesombrasylibros dijo...

biennnnnnnn me lo acabo de leer¡¡¡
pense que no habria màs:(besotess