miércoles, 21 de abril de 2010

Capitulo 20: Batir de Alas...

Damir llegó a su apartamento y sintió una atmósfera extrañara... El aroma todo lo decía, había un Demonio cerca...
El Ángel de Luz abrió lentamente la puerta de su casa y se detuvo sorprendido ante la escena que se desarrollaba frente a sus ojos.
Milena lloraba acurrucada contra la pared, y Erzengel estaba cara a cara con un Demonio.
El ser de alas rojas y cabellos rubios giró su rostro y observó a Damir en silencio.

-Ariadna... ¿Qué te ocurrió?- preguntó Damir, sin salir de su sorpresa.
-Damir... Caleb me forzó a matar a un inocente, y me converti en esto... He pasado las últimas semanas tratando de encontrar otra solución, pero sólo hallé ésta: necesito que me maten. Por favor...- respondió la joven, con mirada triste.

Damir miró a Erzengel, como pidiendo consejo.
"Ella no tiene salvación. Sólo le queda morir y sólo nosotros podemos ayudarle...", pensó Erzengel, sabiendo que Damir le escucharía.
El Demonio de rasgos delicados y femeninos miraba a Damir suplicante, pero Damir no tenía ojos ni mente para ella. Sus pensamientos ahora estaban junto a Sasha, rogando por su seguridad, suplicando que no le ocurriese lo mismo a ella.

Erzengel suspiró y sacó su espada de entre sus ropas.
-Es difícil proceder a matarte sabiendo que fuiste una de los nuestros... Y peor, quieres la muerte porque no deseas hacer el mal... Debería haber mejor justicia para ti... Pero no encuentro otra forma de ayudarte, salvo haciendo lo que me pides...- dijo el Primer Nacido, moviendo su espada lentamente, observando su reflejo en la brillante hoja de su milenaria arma. Tantas vidas se había cobrado ese filo en cientos de batallas y hoy sería la primer vida inocente que arrebataría...

Damir reaccionó al oír las palabras de su amigo, miró a Ariadna con una máscara de frialdad instalada en su rostro. Era el Damir que los demás Ángeles conocían, el Damir que hacía lo correcto y nunca mostraba sus emociones. Hoy no sería la excepción. Ariadna lo merecía, merecía morir tranquila sin ver tristeza o dolor en el rostro de sus compañeros...

-Milena, por favor, retirate a tu cuarto- la voz de Erzengel sonaba amable pero autoritaria. Él no permitiría que Milena viera lo que estaba a punto de ocurrir.
La joven asintió y enjugandose sus lágrimas, se encerró en su habitación.

En la sala, sólo quedaban Erzengel, Damir y Ariadna. Y no eran ya dos Ángeles de Luz y un Demonio. Eran tres compañeros de armas, que entendían las reglas del juego pues lo habían practicado por centurias. Sólo que uno de ellos no quería luchar en el bando contrario, prefería morir a venderse con los opositores... Y los otros dos eran responsables ahora de ayudarle de la única forma posible. Dos hermanos asesinando a otro, dándole una muerte justa y honrada.
Lo correcto no siempre es fácil ni resulta sencillo. Pero debe hacerse lo correcto. El tercer hermano lo merece.

Damir caminó hasta Ariadna, aún con su mueca de frialdad, la abrazó fuerte por varios segundos y luego se alejó un poco.
Ariadna sonrió y se puso de rodillas. El corte de Erzengel sería limpio y rápido, tenía experiencia en esto.
El Primer Nacido elevó sus ojos al techo, como mirando al cielo, y rezó por el bien de Ariadna, rogó por su perdón, si acaso era posible. Luego bajó su mirada y se concentró en su tarea.
La espada se elevó y brilló por un instante, sólo un instante... Un movimiento veloz y fluido la hizo danzar en el aire y lograr su cometido.
La cabeza de Ariadna rodó por el suelo. Sus ojos cerrados, una sonrisa dibujada en el rostro. Había paz al fin en ese atormentado ser.

Damir nunca olvidaría a su amiga de antaño. A ese Ángel de cabellos rubios siempre sonriente que estaba en el mundo y caminaba entre humanos porque amaba cuidarlos. Ariadna había sido un ser lleno de Luz y había caído presa de su propio cargo de conciencia. Una vida entre miles que no había podido salvar la condenó a ésto, a esta muerte...
Erzengel limpió su espada, pensando en lo injusto de la situación. Ariadna venía a dar un aviso importante, a tratar de ayudar a Sasha sabiendo que ella ya no tenía retorno. Tendría que haber otra justicia para Ariadna. No era un Demonio común... Pero las reglas eran claras y debían cumplirse. Fue injusto, pero era lo correcto.
Los dos Ángeles de Luz permanecieron junto al cuerpo de su compañera caída. Un par de minutos después, los restos de Ariadna ardieron por el fuego y se desintegraron.
Pero el resplandor del fuego no fue rojizo como con los Demonios ordinarios. El brilló de esas llamaradas era verde.
"Verde... esperanza..." pensó Erzengel y sonrió levemente.

Damir parpadeó, como despertando de un mal sueño. Miró a su amigo y dijo:
-Vi a Sasha... Estuve con ella. Sigue siendo una de nosotros. Está con Noah para protegerle... Aún podemos salvarla...
Erzengel asintió y respondió:
-Lo sé. Estuve hablando con André y Sofía. Quieren matar a Sasha... Nuestros propios hermanos y compañeros planean exterminarla antes de que Lucifer ponga su manos sobre el humano. Pero algunos pensamos defenderle y estamos reuniendo fuerzas... Una batalla se acerca... Entre Ángeles o de Ángeles contra Demonios, pero sea como sea, habrá batalla...

3 comentarios :

~D@nL!n~ dijo...

Si! batalla!!! batalla!

Que empiece la gran batalla!

Danlin, TKM!

MAP!

mixxii lutz dijo...

wowwwwwwwwwwww!!!!!!!!!!!!!111 AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA muerooooooooooooooooooooooooooooo me tienes al borde de la sillaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! muchos besitos, t kiero!

Rochie Cullen dijo...

Ya ya está emocionante voy para el otro capitulo