viernes, 26 de febrero de 2010

Capitulo 7: Luchando en busca de Luz...

Llegamos a la mansión cuando la noche se elevaba...

Para Danlin, esto significaba un reencuentro con seres queridos y conocer al fin personalmente a Bella y a Renesmee, con quienes habia tenido contacto mediante correos electrónicos.
Para Dilann era muy distinto. Él había renunciado a su familia por su propio bien y estaba lejos de todo conocido. Nosotros seriamos ahora su familia. Pero antes Dilann debía abrirse y confiar en nosotros.
Todo era cuestión de tiempo...
Para nosotros, el llegar a esta casa era llegar a puerto seguro. Uno de los pocos lugares a los que podiamos llamar hogar, donde podiamos ser nosotros mismos...
Ese día, por ser domingo, decidimos dedicarnos a pasar tiempo con la familia y recién el lunes comenzarían los entrenamientos.

Por la noche, mientras Danlin y Dilann cenaban; Alice, Aitor y yo nos reunimos en mi cabaña junto a Tommy, que aún no había sido presentado a los chicos pues estaba en la reserva con su familia. Luego de meses de viaje, había regresado al fin…
En mi cabaña, que estaba situada a penas a 1 kilómetro de la mansión de los Cullen, junto con mis compañeros debíamos planear que hacer y como respecto de Danlin y Dilann y como rescatar a Nana.
Decidimos, pues, que los chicos serian transformados solo si ellos lo querían así. Si decidían permanecer humanos, rescataríamos a Nana por nuestra cuenta, dejándolos a ellos bajo el cuidado de Carlisle, su familia y la manada de Jake.
Regresamos a la mansión, con Tommy acompañándonos.

Todos nos reunimos en la sala principal y allí yo comencé a hablar...
-Bueno, pues... Ustedes saben de la existencia de los vampiros y también que existen cazavampiros, algunos matan a todo vampiro que se cruce en su camino, sin tener en cuenta nada, y otros, sólo cazan vampiros no vegetarianos. Pero además de estos seres y los humanos, en el mundo también existen los metamorfos, humanos con capacidades superiores. Tienen el don de tomar la forma de un animal determinado y mientras usen ese don, no envejecen. Los metamorfos por lo general viven en manadas, protegiendo a la gente de una zona determinada. Cuidan a los humanos de los vampiros no vegetarianos y por eso mismo están de nuestro lado en está causa. Ellos quieren paz y orden, al igual que nosotros, y contamos con su ayuda. Este lugar es seguro no sólo porque nosotros estamos para cuidar de ustedes, chicos, sino también porque hay una manada viviendo en la región. La tribu quiluete tiene miembros que toman la forma de lobos gigantescos y cuidan el territorio a toda hora de forma secreta- Danlin abrió grandes los ojos al escuchar mis palabras. Dilann ni se inmutó.

Continué explicando:
-En la mayoría de los casos los metamorfos viven en manadas, como les dije, pero a veces, se alejan de sus grupos para entrenar y trabajar como cazavampiros...
Miré a Tommy y luego agregué:
-Tommy es ese tipo de metamorfo. Aitor y yo le entrenamos, hace años y ahora él los entrenará a ustedes. Deberán atender a todas sus indicaciones y hacer todo lo que les pida. Nosotros estaremos aquí, los acompañaremos en todo lo que necesiten...

Tommy se adelantó un paso de donde estaba y dijo:
-Bien, chicos. Las cosas serán así, entrenaremos 12 horas diarias durante un mes, será un trabajo intensivo. Necesitan aprender muchas cosas cuanto antes. Ustedes deben decidir sí transformarse o no, pero para eso deben estar entrenados, tener herramientas. Sí aprenden ciertas técnicas ahora, cuando sean vampiros, si es que deciden convertirse, esas técnicas serán de una magnitud mucho mayor, como la capacidad de Naimé como buscadora o los dobles que crea Aitor. Espero lo mejor de ustedes…
Ante las palabras de Tommy, Danlin me miro y sonrió, como tratando de decirme que daría lo mejor de si misma.
Dilann asintió en silencio.
-Bien, ahora deben descansar, mañana comenzara todo, deberán levantarse a las 5 de la mañana, las practicas iniciaran cada día a las 6, y se extenderán hasta las 20 hs, con recreos para alimentarse. Será arduo, pero confió en que podrán seguir el ritmo...- dije sonriendo en señal de apoyo.
Habíamos preparado una habitación para Danlin y otra para Dilann. Yo me haría cargo de acompañar a Danlin hasta que se durmiese y Aitor haría lo mismo con Dilann.
Ya en su cuarto, Danlin se notaba ansiosa por todo lo que significaba esta situación, pero estaba tan exhausta que se quedo dormida sin siquiera hacerme una pregunta, el cansancio le habia ganado sobremanera a su curiosidad.
A la mañana siguiente, por ser el primer dia, Aitor y yo nos encargamos de despertar a los chicos. Esme les había preparado ya el desayuno.

Tommy había dormido en la reserva, pero ya estaba de regreso, vistiendo un atuendo propio de un militar en misión especial, ropas de color oscuro y cómodas.
El metamorfo era un muchacho alto, mas aun que Aitor y su piel cobriza contrastaba contra sus cabellos de color azabache, que alguna vez le habían llegado hasta cintura, pero mantenía ahora con un corte máximo. Tommy se rapaba la cabeza para tener comodidad cuando adquiría la forma lupina...
Luego de desayunar, los chicos y Tommy salieron al patio para comenzar a entrenar.

-¿Qué les parece si de mientras jugamos en la play?- propuso Emmett, cuando quedamos solos.
Aitor y yor nos miramos y sonreímos.
-Claro- respondí entre risas, mientras Jasper se contaba como el cuarto jugador.
Una hora después de iniciar nuestro juego, Tommy irrumpió en la sala claramente enojado.
-¿Qué ocurre?- inquirió Aitor.
-Es un desastre... Dilann tiene entrenamiento básico en defensa, pero Danlin esta en cero... Van desfasados y así no puedo con ambos- explico Tommy.
-Bien, tú procura trabajar con Danlin, yo trabajare con Dilann- propuse.
Pero Aitor me detuvo.
-Yo entrenare al muchacho. Has estado haciendo de todo, es hora de que descanses un poco...- dijo, saliendo al patio para hacerse cargo de Dilann.
-Bien, haré lo mismo con la joven, a ver que logro...- susurro Tommy y salió también al patio.
Yo tan solo me encogí de hombros y continué jugando con Jasper y Emmett.

Esa noche, los chicos cenaron temprano y se fueron a dormir rápidamente, agotados por todo el trabajo que habían hecho...
Los dias se sucedieron unos tras otros, tanto Danlin como Dilann habían hecho progresos increíbles y además de aprender a luchar, hacían Tai Chi y manejaban la katana con suma facilidad.
Mientras, Alice y yo diagramábamos el plan definitivo para rescatar a Nana de las manos de los Hanabusi.

Una noche, cuando Danlin fue capaz de vencer al cansancio y no dormirse a pocos minutos de haber cenado, me miró pensativa durante varios segundos y luego pregunto:
-Si Aitor entrena a Dilann, ¿Por qué no me entraste tu a mi?
Yo suspire y respondí:
-Por que si te entrenaba debia dejar de tener un contacto tan cercano contigo y pensé que precisarías de mi, cosa que seria imposible mientas fuese tu instructora.
-Ah, ya veo...- respondió sonriendo y agrego:
-¿De veras es necesario todo esto si queremos convertirnos en vampiros?
-Si, el entrenamiento los hace mas fuertes y además logran un autodominio que precisan. Si los transformamos luego del entrenamiento, ustedes serán capaces de controlarse racionalmente y no atacar humanos, por ejemplo- expliqué.
Y no continué hablando pues me había percatado de que Danlin se había quedado dormida.

Salí de la habitación en puntillas para no despertarle, afuera me esperaba Aitor.
-Entrenarlos por separado fue lo mejor que pudimos hacer- dijo en susurros.
Yo le miré confusa, sin entender de que estaba hablando.
-Danlin y Dilann se están haciendo muy cercanos...- el tono que empleo para decir era frase explicó todo.
Aitor trataba de decirme que los chicos se estaban enamorando el uno del otro…
-No te preocupes por eso, debes atender al hecho de que ambos de alguna forma están solos y se tienen el uno al otro, de distinta manera perdieron a sus familias y sus vidas corren peligro, los principales clanes vampiro del mundo les buscan... Es normal que sean unidos y se sientan identificados entre si... Aunque estemos para acompañarles, solo ellos saben por lo que están pasando- le respondí en un hilo de voz.
Aitor entrecerró sus ojos y me miró de forma extraña, pero nada mas dijo al respecto.

El tiempo transcurrió veloz y llego el fin el día en que Danlin y Dilann concluyeron su entrenamiento…

-Han dado todo de si mismos y han logrado llegar al máximo de sus capacidades... Ahora deben decidir que harán. ¿Mantendrán su vida con humanos o se convertirán en vampiros?- preguntó Aitor durante la cena que habíamos organizado como festejo de la graduación de los chicos, (y donde aprovechamos también y celebramos mi cumpleaños número 170).

Danlin y Dilann se miraron pensativos y yo traté de ayudarles diciendo:
-No deben decidirlo ya mismo ni tomar la decisión a las apuradas. Descansen este fin de semana y el lunes nos dicen su determinación...
-No necesito tiempo, sé bien que quiero transformarme- dijo Danlin.
-Igual yo- agregó Dilann.

A veces, el comportamiento de los chicos me causaba incertidumbre. Parecía que fuesen una sola persona y no dos humanos completamente distintos.
Y era evidente que algo sentían el uno por otro, aunque no lo dijesen, se notaba en la forma como se miraban y por como se protegían entre sí... Cosa que Aitor no veía bien…

El día antes de transformarles, Carlisle tomó nuestras de sangre tanto a Danlin como a Dilann. Era para ver que todo estuviese bien y calcular mediante extrañas formulas la cantidad de ponzoña que cada uno precisaría para convertirse de manera rápida y optima.

Esa misma tarde, Danlin y Dilann pidieron de hablar en privado conmigo.
Yo acepté y les conduje hacia mi habitación.
-Bueno, ¿Qué sucede?- pregunté, imaginando ya por donde vendría la charla…
-Necesitamos que alguien nos escuche...- dijo Danlin.
-Y pensamos en tí, porque claramente Aitor se enojaría si recurrimos a el...-agregó Dilann.
Yo asentí y espere a que continuaran explicándome lo que ocurría.
-Nosotros... Creemos que... Bueno, pues... Estamos enamorados...- dijo Danlin en voz muy baja.
Si, era verdad, Aitor hubiese estallado en furia si hubiesen ido a hablarle a el.
Yo solo suspiré y traté de sacar ideas en limpio.

-¿Ustedes creen?- inquirí incrédula.
-Algo nos une, lo sabemos bien y creemos que es amor-dijo Dilann.
-¿No saben lo que es?- pregunte atónita.
-Es extraño, difícil de explicar... Solo sabemos que nos queremos y mucho- expuso Danlin.
Una vez mas, asentí en silencio.
Entonces golpearon a mi puerta. Era Aitor. Ahora estaba metida en un lió, uno muy grande…
-No hagan ruido y espérenme aquí- les avise y salí a hablar con Aitor.

Mi amigo se mostraba muy raro.
-Debemos frenar a los chicos...- dijo, como si hubiese oído las palabras de Danlin y Dilann.
-Pero...- traté de defenderles.
-Pero nada, ellos no pueden estar juntos...
-Aitor, no seas cruel...-supliqué.
-Es por su bien- repuso.
-Si son felices, ¿Por qué separarlos?
-No entiendes, hicimos pruebas a su sangre, Carlisle y yo.
-¿Y eso que tiene que ver?
-La sangre concuerda. Son hermanos, hermanos gemelos...

Las palabras de Aitor me golpearon fuerte pero me sentí aliviada. Al menos ahora los chicos entenderían por qué se sentían unidos de esa forma tan extraña como decían.
Pero otras dudas surgían. ¿Por qué se habían criado separados?

Suspiré nuevamente y dije:
-Bueno, espérame en la biblioteca, busca a Carlisle… Yo hablaré con los chicos e iremos a juntarnos con ustedes, para que les expliquen las cosas…-dije casi en susurros.
Aitor asintió y me abrazó fuerte, como para darme ánimos y fuerzas.

Entré a la habitación. Los chicos me miraron ansiosos y con curiosidad en los ojos.
Yo tan solo susurré:
-Chicos, tenemos que hablar…

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