viernes, 26 de febrero de 2010

Capitulo 2: Luchando en busca de Luz...

Luego de unos instantes en que me observó detenidamente, la joven susurró:
-Hola...-regalándome una sonrisa.
Acto seguido, ella hizo lugar en la mesa, corriendo varios de sus libros para que yo pudiese acomodarme alli.
-Mi nombre es Naimé-dije, devolviéndole la sonrisa.
-Yo soy Danlin. ¿Eres nueva aquí? No te he visto antes.
-Sí, vengo ha realizar un trabajo especial -sonreí para mis adentros, sí que mi trabajo era especial...
-Oh! como yo, estoy con una beca, participando de una investigación-repuso Danlin, más bien contenta.
Me desconcertaba la alegría que emanaba de ella hacia mí. Por lo general la gente me evitaba, como si su sentido de supervivencia les impulsara a tenerme lejos, bien lejos.
-¿Y de qué trata esa investigación que haces?-pregunté, tratando de sonar interesada.
-Mmm, no puedo decirte, es secreto, tenemos prohibido decirle a nadie sobre lo que hacemos...-hizo una mueca, como si se pudiera triste por no poder contarme algo importante.
-No te preocupes, te entiendo, tampoco puedo hablar de mi trabajo, asi que ya ves, estamos igual en ese sentido-sonreí, tratando de levantarle el ánimo.
Danlin habrió su boca en un intento por decirme algo, pero se detuvo.

En la puerta principal de la biblioteca, estaban parados observándonos 3 muchachos de razgo extranjero, como Danlin. Asiaticos, y de piel muy pálida. Me quedé en mi sitio, tratando de analizar la situación.
Los jóvenes se acercaron a nosotros, el que parecía ser el lider se adelantó, mientras con la mano izquierda se peinaba el cabello para atras. Un segundo, solo eso me llevó comprobar que en su dedo indice llevaba puesto un anillo grabado en oro. El simbolo de los Hanabusi.
"Diablos, ellos también están tras Danlin" pensé, pero no conocía a ninguno de ellos y tampoco ellos a mí, tampoco podían detectar que era una vampira, pues llevaba un perfume que ocultaba mi rastro y usaba maquillaje especial, que incluso evitaba que yo brillase a la luz del sol.

-Hola, hermosa....-dijo el muchacho, apoyando sus dos manos en la mesa frente a Danlin.
Danlin hizo de cuenta que no le escuchaba. Parecia que estaba a punto de comenzar a llorar y temblar.
El extraño me miró y sonrió, como si fuese ese tipo de chicos que pueden tener a quien quieran siempre que lo deseen.
-Danlin, no me dijiste que tenías una amiga. Cariño, yo soy Liu, Liu Hanabusi. Soy el lider de la hermandad Oriente. Espero que disfrutes tu estadía aquí y cuando quieras, puedes pasar con Danlin por nuestra fraternidad. Las puertas están abiertas para ambas...
Yo no contesté. Tan solo hice una media sonrisa, debía controlarme, realmente tenía ganas de destrozar su cara, odiaba a los hombres como él. Y encima, era un vampiro.

Liu y los demás se retiraroin, al ver que no eníamos intención de hablar con ellos. Me pareció raro. Pero no les seguí, mi prioridad era Danlin.
Y Danlin estaba muy extraña, ahora temblaba del miedo. Su mirada estaba perdida quién sabe dónde.

-¿Estás bien?-pregunté, preocupada.
-Si, si- dijo aún temblando.
-¿Por qué te asustan tanto esas personas?
-No sé, algo me dice que no puedo confiar en ellos, además, hay cosas...
Danlin hizo silencio y yo entendí que allí ella no hablaría del grupo que recién se había retirado.
-¿Tienes hora libre?-inquirí entonces.
Ella asintió, curiosa.
-Bueno, te invito un café, y así podremos charlas, ¿quieres?-le propuse.
Danlin se puso de pie en un santiamén, entusiasmada por la idea.
Esta chica de veras era extraña, muy extraña...

Empezamos a caminar por las veredas de la universidad hasta llegar a mi coche.
Cuando me detuve junto al auto y quité el seguro de la puerta para que Danlin se sentase cómoda, ella se quedó muda.
-Tremenda máquina tienes...-susurró.
-Gracias-contesté sonriendo. Mi auto era mi orgullo, lo amaba.
Emprendimos viaje...

Recorrimos toda la zona y pasamos por una cafeteria, compramos café y nos sentamos dentro del auto a conversar.
-¿Por qué te asustan esos chicos?-pregunté, la duda me carcomía lentamente.
-Pues, como te dije, algo me indica que ellos no son de fíar. Además, se dice que quienes entran a su hermandad sufren castigos increibles para ser considerado un "Oriente", las pruebas son sangrientas y... hace unos meses, la única amiga que tenía se metió con ellos, les dijo que no debían presionarme ni molestarme. Al otro día desapareció. Solo sé que se fue a dormir y ya nunca la encontraron...-sus palabras se cortaron, Danlin empezó a sollozar.
Le abracé para consolarla y el contacto de mi piel fría con su piel no le produjo escalosfríos ni nada, ella correspondió al abrazo naturalmente. Esta chica tenía algo raro...

-¿Y no tienes miedo de mi?-pregunté una vez que se calmó.
-No- dijo mientras negaba con la cabeza-Algo me impulsa a confiar en tí. Siento que puedo confiar en tí. Y te agradezco por ello, estoy sola, muy sola...
-¿Y tus padres?
-Murieron cuando era pequeña, en un accidente, solo yo sobreviví.
-Mis padres también fallecieron hace tiempo.
Danlin levantó la mirada y sonrió.
-Por alguna razón quiso la vida que nos conozcamos-repuso entre sonrisas.
Y no pude evitar sonreir tambien.
-Además, la investigación que estoy haciendo es muy importante, si alguien se enterase, mi vida y las de los otros participantes correrían peligro...-agregó Danlin en susurros.
Le miré y dudé por varios instantes, pero me decidí y le pegunté:
-¿Confías en mi? ¿De veras confias en mi?
Danlin asintió una vez más.
-No puedo decirte cómo, ni explicarte los por qué, pero debes saber que estoy aquí, que yo... que estoy aquí para cuidar de tí, para protegerte.
Danlin abrió grandes los ojos.
-¿Como un guardaespaldas?-preguntó, entusiasmada.
-Si, exactamente, una guardaespaldas. Pero nadie debe saberlo, es algo entre tú y yo.
-¿Y serás mi amiga?
-Si, seré tu amiga siempre que así lo quieras...
Danlin me estrechó en un dulce abrazo.
-Gracias...-susurró.

Si, Danlin era una joven dulce, muy dulce y simpática. Yo debía cuidar de ella a toda costa. Y sería su amiga. Una amiga vampira de la que nada sabía, pero sería su amiga al fin...

Regresamos a la universidad, Danlin entrenaba con el equipo de natación y no podía faltar...
Pero no me alejé de ella. Auqnue no pudiese verme, yo cuidé todos y cada uno de sus pasos. A la hora de a salida, me preparé a esperarla fuera del gimnasio.
Algo llamó mi atención. Todas las jovenes habían salido ya de los vestuarios, pero Danlin se tardaba. Casi gruñendo, entre con sigilo al edificio, y al caminar entre los pasillos de los vestuarios, me encontré con Liu que tenía contra la pared a Danlin...
Aún no le había mordido, estaba a punto. Saqué mi arma automática de mi cintura y le disparé varias veces. Eso lo debilitaría. Tomé en brazos a Danlin, que del susto se había desmayado.
En la oscuridad de la noche, corrí hasta el auto, dejé a Danlin en el asiento trasero, recostada. Puse en marcha el motor y acelerando salimos de alli.
En el camino llamé a Aitor:
-Cielo, ya esperaba tu llamado.
-Aitor, no estoy para bromas. Los Hanabusi trataron de atacar a Danlin. Estoy en plena ruta. Dame las coordenadas de tu escondite, vamos hacia allí.
-Bueno... estoy en Seattle, aquí te cargo en el gps las coordenadas. Las espero... Cuídense...

Corté la comunicación y aceleré aun más. Danlin había pasado del desmayo al descanso. Dormía tranquilamente, sin sospechar que había estado a punto de sufrir algo peor que la muerte.
La mañana nos descubriría ya en Seattle. En unos minutos llegaríamos a puerto seguro...

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