martes, 19 de enero de 2010

Capitulo 4: Hasta que el tiempo deje de transcurrir...

-Soldados... Marchamos a la guerra con honor. Sabemos que las fuerzas enemigas se están replegando, volviendo atrás. Nuestra tarea es dar el golpe final, ganar la última batalla y lograr así la victoria en este enfrentamiento. Que Dios nos guíe y proteja...- la voz del rey Ainoa sonaba potente y confiada cuando dijo las palabras que nos permitirían salir a la pelea...

Hacía dos días que habíamos salido del castillo principal y cabalgamos durante largos trechos sin descanso alguno. Al fin habíamos llegado al lugar donde la batalla se desencadenaba.

A mi lado, Sofía se estremeció al mirar a quienes componían los restos del bando enemigo.
-Tenías razón...-le murmuré, al enfocar la vista en la misma dirección que ella y descubrir que el capitán era en realidad un Demonio.
-Hay más, puedo sentirlos... Algo me dice que la retirada de las tropas esconde algo oscuro...- susurró en respuesta.
Asentí, con la mirada fija en aquellos soldados.

Nada bueno debía de estar sucediendo si los del otro bando contaban con tanto poder... ¿Quién sería su rey? ¿Cuántas vidas habría entregado para contar con tanto apoyo oscuro?

Por lo menos, en la zona debían de haber 5 Demonios... No se enfrentarían a mí todos al mismo tiempo, eso les dejaría en evidencia... Pero debía cuidarme las espaldas, eran seres traicioneros y bien podían manipular a mis compañeros sólo para atacarme.

-Bien... Ya todos saben que hacer...-anunció el rey.
-¡Sí!- gritaron todos los soldados a la vez. Sofía y yo sólo asentimos.
-A la carga...- dijo el rey con voz fuerte y clara.

Todo ocurrió en un instante...
Mis compañeros y el rey corriendo a toda velocidad, algunos a pie, otros a caballo.
Sofía marchando a mi lado, en dirección hacia el centro mismo del bando enemigo, mientras otros tantos tomaban los laterales, sólo unos pocos nos acompañaban.

En pleno atardecer, una luz iluminó los cielos, y luego otra y otra más...
Antes de que nada pudiéramos hacer, enormes explosiones acabaron con la vida de la mayoría de los hombres que componían nuestro grupo...
El rey y todos los que habían tomado por los costados fallecieron en ese momento.

Como si todo ocurriera en cámara lenta, Sofía, yo y tres docenas de infantes y guardias montados vimos caer a nuestros compañeros.

Mi furia me cegó.
Aquello oscuro que presentía Sofía antes de salir a la carga eran las almas de los humanos que se habían entregado al Mal...
Sólo había una forma de acabar con ellos...

Bajé del caballo y gruñí con todas mis fuerzas.

Mis manos se convirtieron en garras y mis alas se extendieron, preparadas para mi trabajo como Ángel de Luz...
Cada una de mis delicadas y blancas plumas se volvieron fuertes y filosas como el acero...
No importaba lo que vieran mis compañeros, luego borraría sus memorias...
Sólo me interesaba destruirlos...
¿Acaso no pensaban en las familias que destruirían con su accionar? ¿No medían consecuencias?
La respuesta era sencilla: no.
Y mi reacción también era simple: destruiría a todos y cada uno de ellos...

Me alcé en vuelo, mientras mis alas originaban vientos de fuerza descomunal...
-Agustín, tú y los demás, encarguense de los humanos... A me tocan los jefes...- dije, sin perder de vista mi objetivo.
Sofía-Agustín asintió, comenzó a cabalgar seguida por los demás soldados.
Los golpes de espada sonaban a mi lado, algunos más cercanos, otros más lejanos... Yo sólo perseguía un objetivo...
Con mi espada le arranqué la cabeza a uno de los Demonios, el más débil... Ya solo quedaban 4...
Sofía ya había logrado matar a 2 humanos y aunque varios de los nuestros habían caído, ya casi no quedaban humanos en las fuerzas enemigas.
Un Demonio de cabello blanco saltó sobre mí, pero le derribé fácilmente...
Mi enojo era motor y fuerza... no permitiría que las cosas quedarán así...
Cuando desmembré de un tiró los brazos de aquel maligno ser, sus gritos se escucharon por todo el lugar... Y los otros Demonios, asustados, huyeron...
Regresarían, de eso estaba seguro...
Terminé de matar al infeliz maldito que se retorcía en mis manos y volví junto a Sofía-Agustín y los demás sobrevivientes de nuestro grupo.
-Debo destruir el corazón de cada humano que mataron...- dije, sin reparar en sus reacciones.
Sofía me ayudó, colaborando con los heridos de nuestro batallón, mientras yo destruía con mis garras los corazones de los humanos que habían caído en las tinieblas y les daba así, la oportunidad de reencarnar y ser perdonados.
Los cuerpos de los Demonios era un asunto a parte... Encendí una hoguera y allí se incineraron, junto a los cuerpos de los saldados que habíamos matado...
Nuestras pérdidas no eran muchas, solo una sexta parte... Soldados valientes que habían dado su vida por defender la de otros...
Acordamos que uno de los guardias montados regresaría al castillo, para informar de lo ocurrido y otros dos también viajarían llevando en una carreta los cuerpos de nuestros caídos, para que sus familias pudieran hacerles los funerales adecuados...
Los que quedaron armaron una muralla para guarecerse de posibles ataques nocturnos...
Yo me dediqué a vigilar la zona, mientras los soldados y Sofía-Agustín cenaban.
-¿Qué es él?- escuché que preguntó uno de los guardias, refiriéndose a mí.
-Eso no imposta... lo que importa es que está de nuestro lado, y nos ayudará...- respondió otro.
Y el tema quedó sanjado... solo importaba sobrevivir y acabar con los enemigos, nada más...

Cuatro días mas tarde, luego de que la comitiva partiera hacia el castillo, nosotros seguíamos sin tener noticias de los contrarios...
Talvez estaban juntando fuerzas... sólo esperaba que llegaran defendsas también para nosotros...
Y al atardecer del cuarto día, justamente, nuevas tropas llegaron para colaborar.
Traían alimentos, abrigos, armas y una carta... de Selene, para mí...
Abrí la carta junto a Sofía.
"Lo siento. No puedo esperarte. La muerte de mi padre le da un sentido distinto a todo. Mi ex prometido me ha pedido perdón, me ha propuesto casamiento nuevamente. He aceptado. Adiós..."
A mi lado, Sofía se hizo una mueca de enojo.
Pero yo no tuve tiempo para sentir que todo se venía abajo...
En ese mismo momento, las tropas enemigas se presentaban de nuevo a la lucha... Nuevas explosiones estallaron cerca...
Debía atacar, defender, matar...
Aunque sentía mi corazón herido de muerte...
Ahora, era la furia por el abandono de Selene lo que me impulsaba...

2 comentarios :

Erzengel dijo...

Hola!
En mi intento por lograr aparejar las historias, dejo el capi 4...

Danlin, espero te guste...

Leda, esta batalla no es uf! pero, al menos hay pelea...

leO, prometo qeu Damir aparecerá pronto...

Besotes!!!!
Gracias por los comentarios!!!!

~D@nL!n~ dijo...

Bueno!!!

De momento, creo que no voy mal encaminada!!! jaja

Sigue! que quiero saber si he acertado o no!!

De Danlin. TKM!

PD: MAP!